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martes 31 de mayo de 2016

"Argentina restableció su imagen y ahora debe recuperar su liderazgo"

Lo dijo Emilio Cárdenas, el ex Embajador argentino ante las Naciones Unidas dice que la crisis de Brasil, país que ha sido líder durante la última década en América Latina, abre una ventana de oportunidad para ocupar posiciones.

Por Pablo Díaz de Brito

A Emilio Cárdenas, veterano diplomático con años en Naciones Unidas, se lo nota entusiasmado por la nueva época que se anuncia en América Latina, luego de largos años de hegemonía bolivariana y de gobiernos de izquierda no siempre democrática.

–Hay en el gobierno de Macri una primera etapa, de presentación: la visita de Hollande, Renzi y Obama. Ahora, ¿cómo sigue la canciller Malcorra?
–Lo primero que hizo Malcorra fue interrumpir el aislamiento. Y recibió el apoyo de Occidente. Esta primera etapa se agota pronto. La segunda etapa debe mostrar una Argentina dispuesta a liderar con ideas y apuntalar el cambio que la presencia de este nuevo gobierno sugiere en la región. Argentina estaba acostumbrada a trabajar en Sudamérica en organismos como Unasur y Mercosur bajo un discurso único. Servían a un propósito exclusivo, el modelo bolivariano. Los países que pertenecían a esas organizaciones pero estaban en el Pacífico (Chile, Colombia y Perú) acompañaron en silencio ese discurso único.

–Ahora es distinto...
–La irrupción del gobierno de Macri ha quebrado ese andar acompasado con un discurso único, elaborado en Caracas y algunos sospechan también en La Habana y después asimilado por el resto de la región. Eso se ha puesto de manifiesto con la crisis brasileña, sobre todo con los organismos regionales, Unasur y Mercosur. En especial, cuando uno compara con la crisis paraguaya de 2012.

Pasaron exactamente las mismas cosas desde el punto de vista institucional (el juicio político del presidente Fernando Lugo entonces, de Rousseff, hoy) y ahora, en lugar de salir en auxilio de Dilma, la región salió en auxilio de las instituciones: es decir, en vez de auxiliar a Dilma se dijo "vamos a respetar a las instituciones, que la Constitución brasileña dispone cómo deben trabajar". No fue lo que pasó en Paraguay, cuando los organismos regionales salieron c a defender al ex presidente Lugo. Me parece que este cambio es consecuencia de esa postura autónoma que la Argentina ha tenido. Por esto, llega el momento de liderar con una posición propia, y, en segundo lugar, de volver a armar todo lo que el kirchnerismo desarmó. Porque se dice fácil que nosotros tuvimos en estos años conflictos con prácticamente todos los vecinos. Pero hay que empezar de vuelta, armar la agenda de trabajo conjunto, tener iniciativas, promoverlas y cerrarlas y ponerlas a operar. Y si no hace eso, difícilmente Argentina va a tener el liderazgo al que algunos aspiran. Hay que advertir es que el país que ha sido líder durante la última década, Brasil, está en una crisis y hay entonces una ventana de oportunidad para recuperar una posición, que podrá no ser central excluyente, pero debe estar entre las posiciones centrales, si se quiere.

–¿Cuál debe ser el lugar de la Argentina?
–No puede estar ni en un costado ni al fondo del escenario. Diría que por su propia identidad tiene que recuperar la imagen y volver al centro de la escena. Lo que sucede en Brasil le permite a Argentina hacer eso, sin por ello ofender a Brasil, que en la última década asumió el papel de líder natural. Si uno habla con los brasileños, están entusiasmados con ellos mismos y con Brasil. Si se les decía "ojo, también estamos nosotros", respondían que no, "el líder natural somos nosotros, por tamaño y capacidad, y además ustedes han vivido equivocándose por décadas". Hay así una tarea de reconstrucción, en la que está en este momento empeñada la canciller Malcorra.

–Una figura fundamental en esta nueva etapa...
–Es una mujer excepcional. Tenemos la garantía que le da la experiencia diplomática, tiene talento y estudia. No se va a quedar sentada en su escritorio esperando que las cosas ocurran. Porque Argentina ya no puede esperar que las cosas ocurran para que le pasen por encima, tiene que actuar para que en América Latina el rumbo extraviado se vuelva a recuperar. Para salir de esa filosofía aislacionista, proteccionista, de alguna manera casi con sensación de culpable. El diálogo de la Argentina se había achicado al Mercosur y aún así, limitado a ir a firmar donde nos decían que había que firmar.
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