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viernes 14 de julio de 2017

Desafiante, Lula aspira a otro mandato pese a la condena

El ex mandatario de Brasil atribuyó la sentencia a una "cacería judicial" que está "destruyendo" la democracia.

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva atribuyó su condena de casi diez años de cárcel a una "cacería" judicial que está "destruyendo la democracia" y proclamó ayer su intención de presentarse a las elecciones de 2018.

Da Silva se defendió públicamente ayer, tras ser condenado por corrupción y lavado de dinero, al acusar a sus oponentes políticos de tratar de impedir que vuelva a ser presidente.

El juez federal Sergio Moro lo halló culpable en la antevíspera y lo condenó a 9 años y medio de prisión, aunque el carismático dirigente sigue en libertad mientras apela el fallo, y lo inhabilitó por 19 años para ejercer cargos públicos.

En un discurso breve y por momentos emotivo, Lula les dijo a sus partidarios en San Pablo que la Corte no tenía pruebas y la condena respondía a motivos políticos. "Desde este momento quiero pedirle al Partido de los Trabajadores el derecho de ser candidato a presidente", vociferó. "¡Lula presidente!", rugió la multitud.

El ex presidente fue acusado de recibir un departamento frente al mar y reparaciones a la propiedad como soborno de una empresa de construcción, OAS. Lula nunca poseyó el departamento, pero los fiscales sostienen que la intención era dárselo.

El caso es parte de la investigación por corrupción más grande que se haya realizado en Brasil, y decenas de políticos y empresarios han sido encarcelados. Pero Da Silva es la figura más importante en ser condenada hasta la fecha, el primer ex presidente hallado culpable en un proceso penal.

Aunque el juez Moro defendió la decisión afirmando que se basaba únicamente en la ley, Lula tachó el juicio de "caza de brujas".

El primer presidente de Brasil de clase trabajadora, condenado a casi 10 años de prisión, permanecerá en libertad mientras se dirime su apelación, pero ahora es el primer ex presidente condenado en un proceso penal al menos desde la restauración de la democracia en la década de 1980.

Mientras tanto, el actual mandatario, Michel Temer, afronta sus propias acusaciones de corrupción.

"Es muy inusual tener a un ex presidente condenado por corrupción y al mismo tiempo a un presidente en el cargo también bajo investigación", dijo Sérgio Praça, politólogo en la universidad Getúlio Vargas. "Hoy es un momento enorme para la historia brasileña, para bien o para mal".

Crece el descontento
Los brasileños han pasado por tres años accidentados conforme la creciente operación Lava Jato (Autolavado) revelaba un nivel de corrupción que ha conmocionado hasta a los más cínicos. Al mismo tiempo, Dilma Rousseff fue impugnada y destituida por gestionar de forma ilegal el presupuesto federal. Y ahora su sucesor, Temer, se ve asediado mientras la Cámara Baja del Congreso decide si se lo suspende y somete a juicio.

La pesquisa se centró en un principio en miembros del Partido de los Trabajadores al que pertenece Lula, pero desde entonces ha derivado en cargos por mala conducta contra políticos de todas las corrientes. Eso ha avivado el descontento contra los privilegiados mientras Brasil lucha con su peor crisis económica en décadas.

Los brasileños toman las calles con frecuencia, ya sea para apoyar a políticos que creen están siendo atacados de forma injusta o para respaldar a los fiscales y jueces que los investigan.

Rechazaron que Michel Temer sea enjuiciado
La Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara Baja rechazó la denuncia por corrupción presentada por la Fiscalía contra el presidente de Brasil, Michel Temer, aunque aún deberá pronunciarse el pleno de ese órgano legislativo.

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En problemas. Al sucesor de Rousseff lo acusan de cobrar sobornos.
En problemas. Al sucesor de Rousseff lo acusan de cobrar sobornos.

La acusación formulada contra el mandatario por la Fiscalía había sido apoyada por el instructor de la comisión, Sergio Zveiter, pero el informe fue rechazado por 40 votos frente a 25 que lo respaldaron. El próximo paso del trámite que puede llevar a la suspensión de Temer del cargo durante 180 días y a su eventual destitución será la aprobación de un parecer alternativo que niega la denuncia, el cual será enviado al pleno de la Cámara de Diputados.
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