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Lunes, 12 de diciembre de 2011Un partido terminó con baleados y el hermano de Lavezzi detenido
El incidente entre hinchadas se produjo tras el encuentro entre Aguirre y Oriental, de Rosario. El pariente del jugador del Napoli, es presidente de Coronel Aguirre, tenía una 9 milímetros limada.
La cancha de Unión de Álvarez, donde jugaron sin la seguridad pedida por la URII.
Por Gustavo Conti (La Capital)
"No hubo muertos de milagro". Una alta fuente de la Unidad Regional II de Policía describió así los minutos de terror que se vivieron en las inmediaciones de la cancha de Unión de Álvarez, donde la Asociación Rosarina de Fútbol mandó a jugar, pese a no ser autorizado por la policía, Coronel Aguirre-Oriental, un partido de vieja rivalidad entre las hinchadas y con el aditamento de que el equipo rosarino aún tenía chances de título.
Disparos de armas de fuego al término del encuentro, dos heridos de bala y la detención del presidente del club de Villa Gobernador Gálvez, Diego Alberto Lavezzi (hermano de Pocho, jugador de Napoli y la selección nacional), por portación de una pistola 9 milímetros, fue el saldo de la violencia que tuvo de testigos del miedo a los vecinos de la localidad pegada a Rosario. Al cierre de esta edición, seguían declarando testigos y se hacían pericias en los alrededores del escenario, donde pasaron los hechos. Y se impuso el secreto de sumario por orden de la jueza de instrucción número 12, Mónica Lamperti.
La dirigencia de Unión de Álvarez no quería albergar este encuentro por los antecedentes de violencia entre las dos hinchadas y el comisario Héctor Gamboa, a cargo de la subcomisaría 3ª de esa localidad, le aseguró a Ovación que "le comuniqué a la Rosarina por escrito que nosotros no autorizamos jugar ese partido". Pero desde la Asociación comandada por Mario Giammaría se hizo caso omiso y le dieron seguridades al club local. Inclusive, las fuentes de la UR II marcaron su enojo con la ARF porque "le pedimos doce policías y cuerpo de infantería, pero no nos escucharon y lo jugaron igual en Álvarez".
La ARF prometió inclusive que se iba a jugar a puertas cerradas, pero a las 15.30, mucho antes de que llegaran los cinco adicionales que trajo Oriental y los cuatro que dispuso el local Aguirre, ya una buena cantidad de hinchas rojiverdes se ubicaron dentro del predio. Y el partido se disputó, aunque terminó a los 86' por el descontrol de los jugadores visitantes, que perdían 4-0 y se les esfumaban las chances de campeón (le habían echado a dos).
Pero fuera de la cancha pasó lo peor, porque se cruzaron los de Aguirre con los de Oriental que quedaron afuera del predio y se escucharon detonaciones de armas de fuego, con el resultado de dos heridos de bala, uno en un brazo y otro en el hombro, con orificio de entrada y de salida, aunque ninguno de gravedad, ya que fueron dados de alta en el Hospital Provincial y en el Heca, respectivamente.
Y en medio de la balacera, cuando llegaron refuerzos policiales, detuvieron en un auto al presidente de Aguirre, Diego Lavezzi con una 9 milímetros limada, de acuerdo a las fuentes, que anoche era peritada por el Gabinete de Criminalística para saber si había sido disparada. Además, secuestraron una caja de cartuchos y se investigaban los orificios de bala en la cancha para saber si coincidían con el arma incautada.
Lavezzi fue detenido en la Subcomisaría 3ª de Álvarez y al cierre de esta edición iba a ser trasladado a la División Judiciales de la UR II por orden de la jueza Lamperti. Los altos mandos de la seguridad provincial tomaron cartas en el asunto y coincidían en señalar que la Rosarina no debió hacer jugar el partido en esas condiciones. Las consecuencias mostraron que tenían razón.
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