futbol | primera_a

Lunes, 06 de agosto de 2012

Tres ganadores para una corona

A horas del inicio del certamen, los dirigentes, con clara influencia oficial, determinaron que haya un campeón por torneo más un súper campeón de la temporada.

Enrique Lombardi, presidente de Estudiantes. Foto: soypincharrata.com

Por Martín Perazzo


“Cambia lo superficial, cambia también lo profundo. Cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo…” Bien podríamos adaptar esta canción que inmortalizó Mercedes Sosa a los permanentes cambios del fútbol argentino en los últimos meses. Con el campeonato de Primera A empezado, los hinchas confundidos se siguen preguntando cuántos campeones habrá, mareados por lo que trascendió el martes pasado en la AFA, a horas del puntapié inicial. Fue cuando los dirigentes, encabezados por Enrique Lombardi (presidente de Estudiantes) presentaron el cambio final: un campeón por cada torneo (Inicial y Final), más un súper campeón que derivará de un choque entre ambos mejores.

Marketing de papel para buscarle gancho a un torneo que perdió el encanto con el retiro de Juan Sebastián Verón, Gabriel Milito y Juan Román Riquelme, y sumó poco cartel con incorporaciones que apenas movieron la aguja para el campeonato Eva Perón y la Copa que estará en juego, Evita Capitana.

Cambia tanto el mundo que rodea a la pelota, al punto que la misma dirigencia política y del fútbol que ayer apoyaba públicamente a Javier Cantero, presidente de Independiente, en su lucha contra la barra hoy le quita importancia a los violentos. Fue la misma Presidenta quien en la presentación del Sistema de Acceso Biométrico a los estadios relativizó a las barras y elogió la pasión de los que hacen equilibrio en el paravalancha, en su afán por igualar culpas con los hinchas comunes. “Los líos no se producen sólo en la popu, sino que hay muchos en las plateas. No caigamos sólo sobre un grupito”, dijo Cristina.

Es ahí cuando el asombro nos hace pensar que la ficción puede superar los límites de la realidad y que inmersos en un poder sin autocrítica no hay salida posible. Durante el kirchnerismo hubo 39 víctimas fatales relacionadas con el fútbol, sin embargo, la dirigencia las tomó como viejas cuentas que deben otros y encima han prescripto.

El vínculo de la política y los violentos del fútbol es histórico y repetido por más que le caiga antipático al oficialismo de Macri, Kirchner o Scioli. La mayoría de los violentos ocupan cargos públicos y se mueven como hábiles punteros. Las banderas con logos partidarios y la creación de la ONG Hinchadas Unidas Argentinas, integrada por sujetos que en su mayoría portan largos prontuarios, siempre mostraron vínculos directos con el poder.

Mientras tanto el fútbol ya se puso en marcha y dentro de un año los campeones de los torneos Inicial y Final van a dirimir cuál es el más campeón en una temporada donde el mismo equipo puede sumar tres estrellas locales a su vitrina. Igual –por las dudas– no nos cerramos a los cambios, quizá en breve un grande en aprietos pueda hacer modificar el sistema de descenso o por ahí sea negocio relanzar aquel osado torneo Federal con 38 equipos, si es que la necesidad hace doler el botín.

Todo puede pasar en este mundo, así en el fútbol como en la vida, todo cambia, al punto que va llegando el día en que debamos pedirles disculpas a los presos y a las barras del fútbol por nuestros prejuicios de gente común.