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Lunes, 25 de junio de 2012

River volvió por el amor a la camiseta

Cavenaghi, uno de los símbolos de River, emocionado por el ascenso. Foto: Fotobaires

Gustavo Privitera
gprivitera@diariouno.net.ar

Y un día el gigante dormido se despertó. Fue la tarde del 23 de junio de 2012 cuando River Plate, el de los 33 títulos locales de Primera A, el más ganador del fútbol argentino, enterró los miedos, los fantasmas, las indecisiones y el sufrimiento para volver al lugar del que nunca debió irse.

El equipo millonario es otra vez de Primera gracias al amor por la camiseta que demostraron varios jugadores de su plantel y el propio entrenador Matías Almeyda. Porque cuando el club de Núñez tocó fondo hace un año atrás, fueron Fernando Cavenaghi, el Chori Domínguez, Ponzio, Almeyda y después el franco-argentino David Trezeguet, entre otros, los que pusieron el pecho a las adversidades. Y el Millo transitó las 38 fechas de la B Nacional como un manojo de nervios, que fue desatándose a medida que la ilusión de volver a estar con los grandes tomó forma. Le costó sangre, sudor y lágrimas al equipo del Pelado volver a ser el de antes. Penó por los escándalos de sus barras (hubo un muerto tras el encuentro ante Boca Unidos, en el Monumental) y los problemas institucionales.

El barco salió adelante con la mezcla de los referentes –los mismos que le faltaron cuando descendió– y de sus juveniles. Con Ocampos, Cirigliano, Gabriel Funes Mori y el resto. El mellizo mendocino hizo un gol fundamental ante Boca Unidos y le cambió la cara al equipo ante Almirante. ¿Dónde quedarán ahora los que lo denostaron y hasta lo amenazaron de muerte?
La gente de este club que se multiplica en el país y también en el exterior no merecía sufrir así. Son muchos los pibes que llevan la banda en el pecho y por ellos solamente en River deberían pensar en no tener que volver a vivir esta situación.

¿Qué hubieran dicho el Francescoli de la magia, el Beto Alonso de la zurda prodigiosa y si hubiera estado el fallecido Ángel Labruna de los goles interminables? Las lágrimas de Almeyda y de su equipo son la muestra del calvario que vivieron. River está de vuelta en Primera. Y, como dice esa famosa canción, “el amor es más fuerte”. El amor por los colores contrarresta cualquier sufrimiento.