Jueves 30.10.2014

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El mismo desenlace, distinta realidad

Gustavo Privitera
gprivitera@diariouno.net.ar

El revés que recibió el sábado pasado el seleccionado argentino de hockey sobre patines ante España –la Roja se impuso por 5 a 4–, en la final del Mundial de San Juan puede compararse con el cotejo decisivo perdido por el conjunto albiceleste en el 2001.

Pero el traspié no fue de la misma manera. Hace exactamente 10 años el conjunto que orientaba Miguel Gómez perdió el partido por el título con los españoles por penales (3-2), también en el Cantoni, tras empatar luego del alargue, 2 a 2. Sin desmerecer la calidad hockística de la actual selección nacional –90% sanjuanina–, en aquella ocasión no hubo tanta superioridad europea.

Quienes siguieron paso a paso la preparación del equipo de José Martinazzo (donde actuó el defensor mendocino Esteban Ábalos, todo un referente) deben tener respuestas concretas para explicar la nueva derrota.

Hay quienes remarcarán una y otra vez, casi espontáneamente, que fue un “fracaso” porque Argentina cayó en el mítico Aldo Cantoni. Para los amantes de las estadísticas, España se impuso en las últimas cuatro finales del torneo ecuménico y en tres de ellas sobre Argentina (las anteriores fueron en el 2005 y en el 2009). Y esa no es una casualidad, sino una causalidad.

La última final ganada por la selección fue en el ’99 y justamente ante los actuales tetracampeones del mundo: fue 1-0, con un gol de Gabriel Cairo, anotado muy cerca del final.

En el 2001 se repartían el liderazgo el Gaby Cairo, el Negro José Luis Páez y el Panchito Francisco Cecilio Velázquez, y en esta ocasión tal vez faltó que apareciera una figura de ese calibre.

Con poco apoyo de la Confederación Argentina de Patín (el Tuco Ábalos se lo dijo a UNO antes del certamen que se disputó en la vecina provincia), al igual que fue en el 2001, a Argentina se le escapó un nuevo título.

Habría que preguntarse qué falta para torcer esa historia esquiva.

Quizá se trate de un estigma o de una espina que los de nuestro país no pueden sacarse. La única realidad es que ya los Albicelestes no repiten viejas hazañas e hitos. La alegría es sólo española. ¿Por qué será?

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