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Lunes, 20 de febrero de 2012

El gran carnaval de los Xeneizes

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Julio César Falcioni, complicado.

Martín Perazzo
Columnista

En la vigilia de los corsos aparecieron las caretas de Boca para vestir la carroza del último campeón. Julio Cesar, el director de la comparsa, en la primera función amenazó con dar un portazo, enojado con la desobediencia de algunos muchachos que se salieron de libreto. Pero en tiempos de carnaval por encima de todos está Daniel Angelici, el nuevo presidente del corsódromo, quien supo mediar en el conflicto con la exigencia del cumplimiento de los contratos y el pedido de respeto a la gente que paga para verlos bailar.

Está probado que el Mundo Boca no puede purificarse. Aunque se limpien algunas superficies, siempre algo huele mal por Casa Amarilla. El último papelón nació en el vestuario de Barinas, en Venezuela, y tomó forma en el avión de regreso a Buenos Aires. El combo sorpresa contó con amenazas de renuncia, gritos de recriminación, caprichos y mucha desvergüenza. Luego de un verano de amistosos redondo, de empezar el campeonato con victoria ante Olimpo y de empatar con mucha tibieza ante Zamora FC, la realidad cinematográfica que rodeó a Boca la semana pasada dejó al equipo sin entrenador durante casi todo el miércoles. Hasta que por la noche Daniel Angelici, en improvisada cadena nacional, ensayó la mejor cara de adoquín para manifestar que la explosión mediática había sido parte de un simple “mal entendido”. Como siempre, la prensa es el chivo expiatorio de los mentirosos.

A diferencia de Europa, donde los presidentes eligen al entrenador como gerente de fútbol y le dan campo de maniobra en el puesto, en Argentina son felicitados los dirigentes que tapan o desactivan conflictos entre técnicos y jugadores. En el viejo continente la palabra del entrenador, equivocada o no, suele ser la que prevalece por más que el jugador tenga parte de razón en el entredicho. En Sudamérica, los caprichos mandan cuando los nenes de mamá quieren tener la pelota fuera del campo de juego. Gallardo en River con Mostaza Merlo de entrenador, Ezequiel González en Central con el mismo DT, Vidal y varios jugadores chilenos con Borghi en la selección roja, Teo Gutiérrez con Simeone en Racing, Basile y la confusa salida de Argentina, Tevez con Batista en la Selección… son ejemplos que muestran que cuando se estiran los límites se pudre la convivencia.

Luego de tamaño escándalo, Falcioni autodesacreditó el futuro y esmeriló su autoridad ante el grupo de trabajo que le toca dirigir. Nada que se rompa queda igual, por más que lo pegue un artesano. Angelici trajo el adhesivo instantáneo y tiró la pelota hacia adelante. Los protagonistas volvieron a sonreír con el disfraz puesto. Riquelme encabeza la carroza. En feriado de carnaval sólo se ven caretas y pura espuma por la Bombonera.
 

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Comentarios (1)

  • cgerardog

    21-02-2012

    10:47:22

    BASTA DE INTRUSOS EN EL FUTBOL!!!! hay demasiados programas y periodistas deportivos, no saben como competir e inventan, se imaginan, presumen, DEDIQUENSE AL FUTBOL!! EL DEPORTE!!!! SON PERIODISTAS DEPORTIVOS , SINO SIENTENSE CON RIAL EN SU PROGRAMA.
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