Policiales
Miércoles, 19 de enero de 2011Habló el travesti que denunció a policías por violación: "Mientras uno me sometía, el otro daba vueltas con el móvil”
El ministro de Seguridad, Carlos Aranda, separó de la fuerza a los auxiliares implicados, de 23 y
29 años, hasta que se resuelva el caso.
“Después de que uno de ellos me obligó a tener sexo con él, pensé que me iban a dejar en
libertad y le pregunté si me podía ir, pero ahí me dijo que todavía no. Que faltaba que me pasara
el otro policía y que lo esperara ahí. Es que mientras uno me sometía, el otro daba vueltas con el
móvil por la zona”. Las palabras pertenecen a un chico de 17 años que se trasviste -no se
prostituye- y que denunció que dos policías lo obligaron a tener sexo con ellos en la madrugada de
ayer. Tras conocerse el caso, el ministro de Seguridad, Carlos Aranda decidió separar de la fuerza
a los auxiliares implicados.
La noche del lunes, el joven -su identidad se preserva porque es menor de edad y además se
trata de un delito de instancia privada- había pasado por el bar alternativo La Reserva y de ahí
convino en reunirse con otras travestis en la zona de la Cuarta Sección para luego regresar a su
casa de Guaymallén. Sin embargo, mientras las esperaba acompañado de otra amiga en la esquina de
Buenos Aires e Ituizangó, cerca de las 3 de la mañana apareció en escena un móvil policial, el
1762, que se detuvo frente a ellos.
Uno de los efectivos descendió del móvil, le ordenó a la amiga del muchacho que se fuera y
tras agarrarlo del brazo obligó al travesti a subir al auto policial.
“Mientras me subían, mi amiga me dijo que lo más probable era que me llevaran a la Comisaría
Segunda o Primera para identificarme. Pero doblaron por calle San Juan hasta Córdoba y después
fueron directo al Parque Central. Ahí me dijeron: sino querés comerte el proceso, primero vas a
tener que estar con nosotros”, contó el menor, que notoriamente evita dar algunos detalles por
pudor.
De acuerdo a lo que el chico denunció en la Oficina Fiscal Nº13, el abuso sexual ocurrió en
uno de los galpones abandonados ubicados detrás de la Nave Cultural, de calle España y Maza de
Ciudad. Allí los uniformados, lo obligaron a que les practicara sexo oral y luego insistieron en
penetrarlo. “Mientras eso pasaba tenían todo el tiempo el arma al lado, como para recordarme que si
querían me podían disparar. Yo pensé que cuando eso acabara me iban a dar un tiro, no sé se me
cruzó lo peor por la cabeza. En un momento les pedí por favor que usaran preservativos, porque
pensé en lo que me podía agarrar en la violación”, aseguró el menor, mientras se frota las manos,
nervioso al recordar lo que debió sufrir.
Al parecer, luego del abuso y como si se hubiera tratado de un trámite cualquiera, los
uniformados le ordenaron al menor que volviera al móvil y lo trasladaron de regreso a calle
Ituizangó en donde lo abandonaron. Aterrado, el chico sólo atinó a correr hasta la Comisaría
Tercera, de calle Rioja, desde donde llamó a sus hermanos y a una amiga.
“En principio nadie nos quería tomar la denuncia, pero como empezamos a quejarnos, lo
hicieron pasar, le preguntaron todo y después nos dijeron que debíamos ir con un policía de
Investigaciones a recorrer la zona en que habría pasado. Cuando llegamos al galpón, él se bajó y
les marcó donde había sido, de hecho él les mostró los preservativos que habían usado, los que se
llevó después el personal de Científica”, precisó una amiga y vecina del menor, de 31 años, quien
fue a su ayuda cuando él le contó lo sucedido.
Su relato, la identificación del móvil policial y las pruebas que aportó el chico a la causa,
configuraron enseguida una historia creíble. Eso hizo que desde el Ministerio de Seguridad
solicitaran al CEO un rastreo del GPS del auto oficial, el que confirmó que a la hora señalada por
la víctima, ese móvil se movió por la zona marcada.
Todo eso llevó a que el ministro Aranda dispusiera por la mañana el pase a disponibilidad de
los dos auxiliares de policías, de 23 y 29 años y la intervención de la Inspección General de
Seguridad.
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