A Fondo
Jueves, 09 de diciembre de 2010Recrudece la primera ciberguerra
Por un lado luchan empresas y por el otro los hackers activistas que sostienen la bandera de la
libertad de expresión.
Cómo atacan y qué armas usa cada uno en la contienda, analizados en esta nota.
La batalla desatada en la red tras la publicación de cables diplomáticos de Estados Unidos en
WikiLeaks está convirtiéndose en la primera guerra cibernética de internet.
Por un lado luchan empresas y "hackers patrióticos" que consideran que el sitio de
filtraciones viola la ley. En el otro están los hacktivists (hackers activistas) que pelean por "la
libertad de internet" y que iniciaron la "Operación Venganza" contra los primeros.
PayPal, MasterCard, Visa y Amazon se cuentan entre las empresas que han cerrado las cuentas
de WikiLeaks por considerar que violaron sus normas, aduciendo que la organización está involucrada
en actividades ílicitas.
En respuesta el grupo de hacktivists Anonymous ha lanzado ataques de negación de servicio
(DDoS, por sus siglas en inglés) contra ellos, retirándolos de la red durante horas.
En el caso de Mastercard y PayPal, sin embargo, los ataques han provocado la interrupción de
transacciones financieras lo que eventualmente puede desencadenar pérdidas monetarias para las
empresas.
Guerra por internet
Brian Ries, editor de medios sociales del sitio Daily Beast, se reunió con los
hacktivists en un rincón del ciberespacio en donde se juntaron para planear uno de sus ataques.
"Se reúnen en un chat y van decidiendo cosas de manera informal. Uno dice: ataquemos PayPal y
todos votan. Es una ola continua que están fabricando", aseguró Ries al programa "World Today "de
la BBC.
"La gente involucrada en estos ataques los ve como la suprema guerra por el control de
internet. No están peleando por WikiLeaks o por Julian Assange, están peleando por lo que ellos ven
como el libre acceso a la información. Les preocupa que si el gobierno tiene éxito, internet se
convertirá en un sitio oscuro", dijo.
Y Cold Blood, un portavoz del grupo Londres, confirmó a la BBC su punto de vista:
"Esto se está convirtiendo en una guerra, pero no es una batalla convencional. Es una guerra
de datos. Estamos tratando que internet se mantenga como un lugar libre y abierto, como siempre ha
sido. El problema es que en los últimos meses y años hemos visto cómo los gobiernos están tratando
de cortar nuestra libertad en internet", aseguró.
Enrique Dans, profesor de sistemas de información en la IE Business School de Madrid cree que
los ataques de los activistas tienen "un nivel de coordinación que excluye toda motivación más allá
de la protesta, de la reacción espontánea, de la rabia colectiva".
Y agrega que se trata de: "Internet, reaccionando contra quienes agreden su naturaleza,
contra quienes quieren secuestrar su libertad, la libertad de todos. Contra quienes esgrimen
argumentos ridículos y de letra pequeña para interrumpir servicios de manera arbitraria, para
intentar cerrar la boca de quienes no han incumplido ninguna ley, de quienes únicamente dicen
verdades incómodas".
¿Cómo opera Anonymous?
El grupo de hacktivists detrás de los ataques contra los sitios que han cerrado las
cuentas de WikiLeaks, asegura que no tienen relación con la organización.
Se trata de un grupo de personas que se reúnen ocasionalmente, arropado bajos una causa
común. Algunos iniciaron hace un par de años atacando los sitios de la Iglesia de la Cienciología.
Según ellos, más gente se está uniendo a su causa descargando el software con el que lanzan
los ataques DDoS, inundando a ciertas páginas de peticiones de información hasta que los servidores
colapsan.
Ellos se consideran diferentes a los hackers de sombrero negro o las mafias cibernéticas que
se entrometen en computadoras para robar información o hacerse de un ejército de máquinas para
enviar correo basura. Ellos se ven como los adalides de la libertad de la red.
"No seguimos reglas convencionales. Sólo somos un grupo de personas que escucha ideas y si
creemos que son buenas actuamos sobre ellas", dijo Cold Blood a la BBC.
El otro lado de la moneda
Las empresas de internet que han cerrado vínculos con WikiLeaks niegan que hayan sido
presionadas por el gobierno. Dicen que actuaron cumpliendo sus propias reglas.
Una de esas compañías, PayPal, sufrió uno de los ataques más recientes y estuvo fuera de
línea durante varias horas en los momentos en los que, en su blog, explicaba su postura.
La compañía dice que WikiLeaks no respetó la ley al publicar documentos clasificados y que
ellos no pueden alojar una cuenta con actividades ilícitas.
"Entendemos que la decisión de PayPal se ha vuelto parte de una historia más amplia que
involucra un debate político, legal y de libertad de expresión alrededor de WikiLeaks. Pero nada de
esto influyó en nuestra decisión", aseguró la empresa.
Más allá de las compañías que bloquean al sitio de filtraciones, también existen los llamados
"hackers patrióticos" que atacan a WikiLeaks y sus aliados con la misma estrategia que utiliza
Anonymous.
No se sabe quiénes son o si pertenecen a algún grupo o gobierno.
El único visible es "The Jester" que, clic como publicó BBC Mundo, fue uno de los primeros en
atacar a WikiLeaks con DDoS, horas antes de que el sitio revelara los cables diplomáticos.
Él se define como alguien que "obstruye las líneas de comunicación de terroristas,
simpatizantes y ayudantes de regímenes opresores y tipos malos".
Y a juzgar por algunos mensajes en Twitter algunos lo consideran "el nuevo héroe
estadounidense" porque él dice que ataca a WikiLeaks por poner en riesgo la vida de los soldados de
EE.UU. y sus relaciones diplomáticas.
Pero más allá de la batalla entre hackers, lo que parece estar en juego es si es posible
controlar el ciberespacio. ¿Está internet más allá del control de un gobierno?
"Sí, así es. Por ejemplo la creación de espejos servidores de WikiLeaks con copias al carbón
de su contenido muestran que los gobiernos pueden cerrar WikiLeaks pero no a sus espejos. Internet
es tan grande y vasto que no es posible controlarlo", asegura Brian Ries.
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