A Fondo
Domingo, 18 de julio de 2010Endeudado pero rico, una combinación posible
Sólo es nocivo tomar préstamos si la inversión da una ganancia menor al costo del crédito o si se
usa para gastos corrientes.
La gente, en general, tiene la idea de que endeudarse es malo o perjudicial. Pero, al igual que
tantas otras, es una creencia equivocada. De hecho, en el esquema ahorro-inversión de cualquier
economía, las “familias” son unidades superavitarias o ahorradoras netas, mientras que las “
empresas” son unidades deficitarias netas en el sentido de que necesitan “endeudarse” para llevar
adelante sus proyectos de inversión.
Aun cuando una empresa cuente con el total del financiamiento con capital propio (acciones de
los dueños), muchas veces se opta por financiarse con capital ajeno –tomando deuda– para “potenciar
el rendimiento del dueño”. Un buen ejemplo serían las “preventas” que lanzan los desarrolladores
inmobiliarios. Supongamos que construir un edificio de 20 departamentos cuesta U$S600.000 y se
espera tener una renta del 30% sobre la inversión. Si el desarrollista pone de su bolsillo el total
de la inversión, la rentabilidad esperada (si la evaluación fue correcta) será del 30%. Pero si el
desarrollista prevende el total de los departamentos y los inversores deben desembolsar el 30% al
contado y el resto en cuotas hasta la finalización del proyecto, el desarrollista “construye con
plata ajena” (está endeudado con los inversores) y su rentabilidad se incrementa (el 30% aportado
por los inversores podría servir para hacer acopio de materiales, una parte la pone el
desarrollista para mano de obra y el resto sale de las cuotas que pagan los inversores). Por eso se
ofrece un descuento, no siempre muy importante, cuando se compra de pozo. Un negocio redondo, ¿no?
Sólo es nocivo tomar un préstamo si la inversión que se realiza produce ganancia o
rentabilidad menor al costo de la deuda. Por ejemplo, sería errado contraer una deuda de $100.000
con un costo del 10% de interés anual si la inversión rindiera el 8%, pero sería un acierto si la
relación fuera inversa. Y lo peor de todo es tomar deudas para financiar gastos corrientes y
exclusivos. Esto es algo que ocurre generalmente en momentos de crecimiento económico y no es
patrimonio exclusivo de los argentinos. Un nuevo estudio llevado a cabo por Atif Mian y Amir Sufi,
de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago, mostró que gran parte del dinero que los
americanos tomaron prestado, dando como garantía sus propiedades cuyos valores subían en forma
sostenida durante la burbuja inmobiliaria, no se destinó a invertirla en activos financieros, como
bonos o acciones, en otras propiedades o en emprendimientos de la economía real. En realidad, la
mayor parte del dinero se destinó a gastos corrientes y a vivir más allá de sus posibilidades.
Pasaron de estar “endeudados y ricos” a estar “endeudados y muy pobres”.
Hay infinidad de proyectos de inversión que se pueden realizar. Algunos requieren un capital
menor a los $100.000 y otros, uno mayor: invertir en un criadero de truchas, traslado de personas
con movilidad reducida, chequear autos usados y libros personalizados, para citar algunos. Muchos
de estos proyectos, que requerían una inversión muy alta entre el 2003 y el 2007 (por el gran
crecimiento económico), hoy se hacen más accesibles.
Como se pudo apreciar, no disponer de todo el capital que requiere la inversión muchas veces
no es un problema, dado que es posible que alguien nos financie. Lo importante es hacer una
evaluación exhaustiva del proyecto, de manera que resulte sólido para “vendérselo” a quien nos va a
prestar el dinero. Tener que pagar intereses por contraer una deuda para un proyecto de inversión
rentable es mucho más sano que tener que pagar intereses y más intereses por no poder pagar más del
saldo mínimo por consumos en tarjeta de crédito. Lo más probable es que en este último caso termine
“endeudado, quebrado y muy pobre”. En el primer caso, si hizo las cosas bien, lo más probable es
que termine “endeudado y rico”. Y de ser así, todos querrán “prestarle” para unirse a su éxito.

