afondo
El metal tiene una larga historia y despierta confianza en los seres humanos. Sin embargo, hay que
tomar algunas previsiones.
Marcelo Elbaum
lectores@diariouno.net.ar
Lo mismo que ocurre con las propiedades, existe una cultura ancestral de que la inversión en oro
nunca nos va a defraudar. Pensemos que las primeras monedas de oro puro fueron acuñadas en Lidia,
reino de Asia Menor, en el año 560 antes de la era cristiana. Y la creencia popular y que en muchos
momentos de la historia fue la realidad es que el oro fue, es y será un símbolo de riqueza y que
provee estabilidad económica en nuestros tiempos.
Pero lo que muchas veces los inversores pasan por alto es sus propiedades físicas y químicas,
que le permiten tener usos industriales importantes y apuntalar su valor. El 91% de la demanda
mundial de oro es principalmente para joyería y en menor medida para usos en la electrónica,
odontología, medallas y monedas.
Otra característica del oro es que no presenta una relación estándar entre los niveles de
oferta, demanda y precio, lo cual determina que este metal –también la plata– no presente el
comportamiento de precios típico de las materias primas, que en términos generales obedecen a las
leyes de oferta y demanda del mercado.
En momentos como el actual, en donde existe el fuerte temor de que vuelva el “fantasma de la
alta inflación” de los años \'70, “volver al futuro y comprar unos gramos de oro” no parece ser una
mala opción.
Para quienes les gustan “hacer brillar más al oro”, las barras y monedas en lingotes aparecen
como los instrumentos adecuados. En estos casos, el oro se presenta con diferentes marcas según las
refinadoras; para asegurarse la facilidad de reventa la barra debe llevar la marca de una empresa
refinadora reconocida internacionalmente, así como el número de serie y su peso exacto.
Principales monedas de oro
American Eagle (1986 a la fecha): disponible en tamaños de 1, ½, ¼ y 1/10 de onzas troy.
Pureza: 0,916 o 22 quilates
Canadian Maple Leaf (1979 a la fecha): disponible en tamaños de 1, ½, ¼, 1/10 onzas troy.
Pureza: 0,9999 o 24 quilates
South African Kruggerand (1976 a la fecha): disponible en tamaños 1, ½, ¼, 1/10 onzas troy.
Pureza: 0,916 o 22 quilates
English Britannia (1987 a la fecha): disponible en tamaños de 1, ½, ¼, 1/10 onzas troy.
Pureza: 0,916 o 22 quilates
Australian Kangaroo (1989 a la fecha): de 1986 a 1988 Australia producía el Gold Nugget Coin,
que fue remplazado en 1989 por la moneda Kangaroo. Disponible en tamaños de 1, ½, ¼, 1/10, 1/20
onzas troy. Pureza: 0,9999 o 24 quilates
Chinese Panda (1982 a la fecha) Disponible en tamaños de 1, ½, ¼, 1/10 y 1/20 onzas troy.
Pureza: 0,9999 o 24 quilates
Austrian Philharmonic (1989 a la fecha): disponible en tamaños de 1, ¼ y 1/10 onzas troy.
Pureza: 0,9999 o 24 quilates
Mexican Centenario Family (Oficial Govt. Restrikes): disponible en tamaños de: 50 pesos: 1,2
troy oz. (1947), 20 pesos: 0,48 troy oz. (1959), 10 pesos: 0,24 troy oz. (1959), 5 pesos: 0,12 troy
oz. (1955), 2,5 pesos: 0,06 troy oz. (1945), 2 pesos: 0,04 troy oz. (1945) Pureza: 0,900 o 21,6
quilates
Mexican Onza (1981 a la fecha): disponible en tamaños de 1, ½ y ¼ onzas troy. Pureza: 0,999 o
24 quilates
Fuente: The Gold Institute (publicado en “Situación y tendencias de la minería aurífera y del
mercado internacional del oro”, por Ariela Ruiz Caro, CEPAL, 2004)
Para quienes tienen miedo de que les hagan el “cuento del tío” y les arrebaten el “metal
precioso”, hay otras alternativas, como:
a) Certificados de cuentas de oro, que son obligaciones de la institución emisora –por lo
general un banco comercial– para remitir una cantidad y calidad de pureza de oro determinada
conforme a los requerimientos del cliente, de acuerdo con los términos y condiciones del emisor.
b) Acciones de compañías mineras: es una forma indirecta de acceder al mercado del oro. Pero
lo que hay que tener presente en estos casos es que las acciones mineras no son un sustituto
perfecto del oro en lingotes en una cartera de inversiones bien diversificada. Al respecto, cabe
recordar la caída de los mercados de valores en 1987 (el Dow Jones cayó más de 20% en 3 días). El
oro en lingotes mantuvo su valor, pero las acciones de las empresas mineras del sector se
comportaron como el resto de las acciones y perdieron valor en la misma proporción que el resto del
mercado bursátil.
c) Fondos Comunes de Inversión: muchos ofrecen programas de inversión en oro. A través de la
inversión en fondos, los inversionistas compran riesgo general de mercado en lugar de riesgo de una
empresa en particular.
d) ETF de oro: se puede replicar el comportamiento del oro a través de este instrumento. Los
más populares son el GLD y el IAU.
Para aquellos hombres que se precien de su caballerosidad, deberían ir a comprarle alguna
joya a su enamorada, aun con el riesgo de que ella crea que sólo lo hace con la esperanza de que
sea una buena inversión.