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Lunes, 15 de marzo de 2010

Edificios: El 80% se hizo según códigos viejos

La UNCuyo analizó las construcciones en Mendoza. “Un sismo como el de Chile haría mucho daño”, aseguran.

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En el Imeris se realizan pruebas para comprobar la capacidad de los materiales, entre otras cosas.

“En Mendoza, cerca del 80% de las construcciones en altura han sido levantadas según códigos de edificación obsoletos y deberían ser reforzadas. Esto hace que Mendoza sea muy vulnerable ante un terremoto”.

Esta advertencia partió del ingeniero Carlos Llopiz, quien está a cargo del “laboratorio” de estudios sismo-resistentes más grande de Sudamérica, en donde justamente se encuentran probando la vulnerabilidad de los edificios construidos en la provincia antes de 1987. Como si fuera poco, agregó: “Un terremoto como el de Chile provocaría muchísimos daños en la provincia”.

Esta última sentencia del profesional de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo se sustenta en que las nuevas edificaciones, entre ellas las escuelas, no han sido construidas según códigos modernos de edificación y, según afirmó, no se realizan controles de calidad de los materiales, por lo que se vuelven altamente vulnerables ante un fuerte movimiento telúrico.

“Estamos bastante complicados. El panorama no es para nada alentador en el caso de que suceda un terremoto; además, no se están tomando medidas para mejorar las edificaciones”, sentenció Llopiz.


Prueba a escala real
El estudio de la resistencia estructural que tiene la mayoría de los edificios de Mendoza se realiza en el complejo del Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico (Imeris), ubicado en el predio de la UNCuyo. Allí se ha construido a escala real una porción de aquellas edificaciones en altura levantadas sobre la base de códigos de construcción obsoletos (anteriores a 1987). “Son la mayoría”, aclaró el titular de aquella institución, y agregó que presentan a priori un problema estructural que los vuelve vulnerables ante movimientos sísmicos –ver aparte–. “Veremos qué grado de flaqueza tiene esta estructura para luego diseñar refuerzos”, adelantó Llopiz.

Por estos días las estructuras están siendo montadas en el inmenso laboratorio sísmico y las pruebas concretas comenzarán en los próximos días. Los resultados serán claves para conocer a ciencia cierta cómo está preparada Mendoza, en cuanto a sus edificaciones, para afrontar un movimiento telúrico de gran magnitud.

Para Llopiz, al problema de la vulnerabilidad que presenta Mendoza ante un terremoto se le agrega la incertidumbre, ya que la provincia “no ha sido probada” recientemente por algún movimiento de gran magnitud.

“Chile, por ejemplo, fue probado con el terremoto de 1985 y no tuvieron ni un solo colapso. Fue un gran triunfo de la ingeniería antisísmica de aquel país. Además, enfrentaron otro examen con el último terremoto del sábado 27 de febrero”, afirmó, y luego comparó: “En cambio, nosotros la última prueba la tuvimos en 1861 –fue a principios de ese año y tuvo una magnitud de 7° Richter y una intensidad de IX en la escala de Mercalli; es considerado el terremoto porcentualmente más destructivo de toda la historia argentina–. Es decir, han pasado casi 150 años y por ello es mucha la incertidumbre sobre cómo se comportarán las estructuras ante un movimiento importante”.


Sólo dos comunas
Llopiz explicó que las normas para construcciones sismorresistentes que se deberían aplicar son las denominadas CIRSOC E INPRES-CIRSOC.

Si bien estas aún no son de uso obligatorio a nivel nacional, “cada municipio es autónomo y puede utilizarlas”. La realidad dicta que sólo Godoy Cruz y San Rafael lo hacen.

Problemas con las viviendas
Al problema de los edificios y edificaciones construidos con normas que tienen cerca de 25 años de antigüedad se agrega que en Mendoza cerca del 40porciento de las viviendas no son sismorresistentes. Esto, según datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica.

Como si fuera poco, según la Dirección de Catastro más del 30porciento de las casas y edificios están en mal o muy mal estado. El encargado del Imeris agregó al respecto que en Mendoza aún hay muchas viviendas de adobe y varias viviendas de ladrillo “antisísmicas” que en realidad no son tal. “Hay muchas casas en donde los muros de ladrillo no están correctamente vinculados con las estructuras de hormigón; lamentablemente en la actualidad hay un gran stock de ese tipo de construcciones”.

“Con lo hecho estamos en riesgo, pero podemos prevenir con lo nuevo”, concluyó el científico.

Prueban la respuesta de edificios

El Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico (Imeris) es el “laboratorio de terremotos” más grande de Sudamérica. Funciona en la Universidad Nacional de Cuyo

Fue inaugurado completamente el 24 de abril de 2008. Se han realizado ensayos a escala reducida y en la actualidad se trabaja en el primero a escala real.

El muro principal de pruebas tiene 8 metros por 13,5 metros de largo y 2 metros de ancho.

Los científicos detectaron que la mayoría de los edificios tienen algunas deficiencias estructurales. El problema radica en que poseen pocos estribos en las vigas, lo que los vuelve más vulnerables.

La explicación técnica es la siguiente: “Antes del ’80 las vigas se armaban con una cantidad importante de armaduras a flexión, las que van arriba y abajo en las vigas; pero les faltaban armaduras transversales y de corte. Luego de algunos sismos se investigó y se detectó el problema.

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