hoy
PortadaflechaNoticiaflecha
15 de marzo de 2010 19:15

¿La generación de los tontos?

afondo

En una cultura de mercado de masas, pertenecer a un subgrupo definido contribuye a un sentido de identidad.

Robert J. Samuelson

 
A me­di­da que la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra se ju­bi­la, ma­yo­res gas­tos del Se­gu­ro So­cial, Me­di­ca­re y Me­di­caid po­drían ele­var los im­pues­tos de la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio y re­du­cir otros pro­gra­mas gu­ber­na­men­ta­les. Se­rá más di­fí­cil ini­ciar y criar fa­mi­lias. A me­di­da que la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra se ju­bi­la, ma­yo­res gas­tos del Se­gu­ro So­cial, Me­di­ca­re y Me­di­caid po­drían ele­var los im­pues­tos de la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio y re­du­cir otros pro­gra­mas gu­ber­na­men­ta­les. Se­rá más di­fí­cil ini­ciar y criar fa­mi­lias.

La “bre­cha ge­ne­ra­cio­nal” si­gue sien­do una cons­tan­te en el aná­li­sis po­lí­ti­co y so­cial de Es­ta­dos Uni­dos. La idea de que las ex­pe­rien­cias y cir­cuns­tan­cias es­pe­cia­les de ca­da co­hor­te la im­bu­yen de per­cep­cio­nes, creen­cias y va­lo­res di­fe­ren­tes pa­re­ce in­tui­ti­va­men­te ra­zo­na­ble y atrac­ti­va. Tam­bién es ha­la­ga­do­ra. En una cul­tu­ra de mer­ca­do de ma­sas, per­te­ne­cer a un sub­gru­po de­fi­ni­do, in­clu­so cuan­do és­te se com­pon­ga de mi­llo­nes de per­so­nas, con­tri­bu­ye a un sen­ti­do de iden­ti­dad. En una en­cues­ta Ga­llup de 1969, el 74% de los nor­tea­me­ri­ca­nos creía en la bre­cha ge­ne­ra­cio­nal. Una en­cues­ta del año pa­sa­do ha­lló que aho­ra el 79% cree en ella.

En­tre hoy y en­ton­ces, por su­pues­to, las ge­ne­ra­cio­nes han cam­bia­do. En aquel mo­men­to, se tra­ta­ba de la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra (aque­llos de 46 a 64 años) que se en­fren­ta­ba a las ge­ne­ra­cio­nes de la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial y de la De­pre­sión. Aho­ra es la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio (los de 29 y me­nos años) y la Ge­ne­ra­ción X (los de 30 a 45 años) que com­pi­ten con la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra y los nor­tea­me­ri­ca­nos de edad más avan­za­da. Los lí­mi­tes ge­ne­ra­cio­na­les pre­ci­sos son al­go ar­bi­tra­rios y otras di­fe­ren­cias in­di­vi­dua­les (in­gre­sos, re­li­gión, edu­ca­ción, geo­gra­fía) ge­ne­ral­men­te cuen­tan más. Aún así, los con­tras­tes ge­ne­ra­cio­na­les ayu­dan a tra­mar cam­bio y con­ti­nui­dad en Es­ta­dos Uni­dos.

Con­si­de­re­mos un es­tu­dio de los 50 mi­llo­nes de in­di­vi­duos de 18 y más años per­te­ne­cien­tes a la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio, rea­li­za­do por el Pew Re­search Cen­ter. El in­for­me lle­gó a al­gu­nas con­clu­sio­nes sor­pren­den­tes y otras no tan sor­pren­den­tes. Sor­pren­den­tes (pa­ra mí): Ca­si dos quin­tos de los del Mi­le­nio tie­nen ta­tua­jes, mien­tras que en la Ge­ne­ra­ción X, un ter­cio y en la de Pos­gue­rra, un sép­ti­mo (15%) los tie­nen. No sor­pren­den­te: la del Mi­le­nio es la pri­me­ra ge­ne­ra­ción ver­da­de­ra­men­te di­gi­tal. Tres cuar­tos de sus miem­bros han crea­do un per­fil en Fa­ce­book o en al­gún otro si­tio de re­des so­cia­les. Só­lo la mi­tad de la Ge­ne­ra­ción X y el 30% de la de Pos­gue­rra lo han he­cho. Un quin­to de los del Mi­le­nio han pre­sen­ta­do vi­deos de sí mis­mos en lí­nea, mu­cho más que los de la Ge­ne­ra­ción X (6%) y los de la de Pos­gue­rra (2%).

En mu­chos as­pec­tos, los del Mi­le­nio me­ra­men­te ex­tien­den las ten­den­cias so­cia­les exis­ten­tes. Des­de el fin de la cons­crip­ción, a prin­ci­pios de los años 70, el ser­vi­cio mi­li­tar se ha vuel­to ca­da vez me­nos co­mún. Só­lo el 2% de los hom­bres del Mi­le­nio son ve­te­ra­nos; a una edad si­mi­lar, el 13% de la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra y el 24% de los nor­tea­me­ri­ca­nos an­cia­nos lo eran. Ca­da ge­ne­ra­ción mues­tra una ma­yor aper­tu­ra ra­cial y se­xual. La mi­tad de los miem­bros de la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio es­tá a fa­vor del ma­tri­mo­nio gay; en­tre la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra y los nor­tea­me­ri­ca­nos de más edad, el apo­yo es de un ter­cio y un cuar­to, res­pec­ti­va­men­te. Só­lo el 5% de los del Mi­le­nio se opo­ne al ma­tri­mo­nio in­te­rra­cial, com­pa­ra­do con el 26% o en­tre los de 65 y más años.

Tam­bién asom­bran las vas­ta áreas de con­ti­nui­dad. Pew in­tro­du­jo una pre­gun­ta so­bre ma­tri­mo­nios exi­to­sos. Más de cua­tro quin­tos de to­dos los gru­pos eta­rios ca­li­fi­ca­ron ese ras­go co­mo su­ma­men­te im­por­tan­te. ¿Ser pro­pie­ta­rios de vi­vien­da? Al­re­de­dor de tres cuar­tos de to­dos los gru­pos eta­rios con­si­de­ra­ron tam­bién que es un as­pec­to su­ma­men­te im­por­tan­te. La creen­cia en Dios es­tá ge­ne­ra­li­za­da: el 64% de los del Mi­le­nio y el 73% de los de 30 y más años. Hay con­sen­so con res­pec­to a mu­chos va­lo­res, in­clu­so cuan­do los idea­les (los ma­tri­mo­nios es­ta­bles, por ejem­plo) a me­nu­do se vio­len.

Las ge­ne­ra­cio­nes no im­por­tan. Exis­te la ten­den­cia a exa­ge­rar las ge­ne­ra­li­za­cio­nes, a mi­ni­mi­zar la cul­tu­ra na­cio­nal y a ig­no­rar las di­fe­ren­cias in­di­vi­dua­les. El es­te­reo­ti­po de los años 60, de los miem­bros de la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra —pa­ra to­mar un ejem­plo ob­vio— co­mo fu­ma­do­res de ma­ri­hua­na, ob­se­sos se­xua­les, li­ber­ti­nos ca­pi­ta­lis­tas que de­sa­fia­ban la au­to­ri­dad, era exa­ge­ra­do. Pe­ro pa­ra los jó­ve­nes de hoy en día la ubi­ca­ción ge­ne­ra­cio­nal po­dría ser im­por­tan­te en un área: la eco­no­mía.

La pro­fun­da cri­sis ha gol­pea­do du­ra­men­te a los del Mi­le­nio. Se­gún Pew, ca­si dos quin­tos de los de 18 a 29 años (el 37%) es­tán de­sem­plea­dos o fue­ra de la fuer­za la­bo­ral, “ la pro­por­ción más al­ta ... en más de tres dé­ca­das”. Só­lo el 41% tie­ne un tra­ba­jo de tiem­po com­ple­to, mien­tras que en 2006 un 50% lo te­nía. Pro­por­cio­nal­men­te, más miem­bros de la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio han per­di­do su tra­ba­jo re­cien­te­men­te —el 10%; en­tre los ma­yo­res de 30 años, el 6%. Al­re­de­dor de un ter­cio di­ce es­tar re­ci­bien­do ayu­da eco­nó­mi­ca de su fa­mi­lia; y el 13% de aque­llos en­tre 22 y 29 años ha vuel­to a vi­vir con sus pa­dres, des­pués de ha­ber vi­vi­do in­de­pen­dien­te­men­te.

Los efec­tos ad­ver­sos po­drían pro­lon­gar­se. El es­tu­dio a me­nu­do ci­ta­do de la eco­no­mis­ta de la Uni­ver­si­dad de Ya­le, Li­sa Kahn, ha­lló que los gra­dua­dos uni­ver­si­ta­rios que en­tran en un mer­ca­do la­bo­ral que su­fre de gran de­sem­pleo re­ci­ben una re­mu­ne­ra­ción in­fe­rior y que esa des­ven­ta­ja pue­de du­rar dos dé­ca­das. En su ar­tí­cu­lo en The Atlan­tic, Don Peck sos­tie­ne que mu­chos miem­bros de la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio fue­ron cria­dos en for­ma ex­ce­si­va­men­te in­dul­gen­te cuan­do ni­ños y sien­ten te­ner de­re­cho a las co­sas; por ese mo­ti­vo es­tán mal pre­pa­ra­dos pa­ra “un en­tor­no eco­nó­mi­co du­ro”. Ca­re­cen de la per­sis­ten­cia e ima­gi­na­ción pa­ra ha­cer­le fren­te. Di­cha acu­sa­ción po­dría ser in­jus­ta. En mi ex­pe­rien­cia, mis com­pa­ñe­ros de tra­ba­jo de esa ge­ne­ra­ción son di­li­gen­tes, dis­ci­pli­na­dos y de­ter­mi­na­dos cuan­do en­fren­tan frus­tra­cio­nes.

A pe­sar de ello, hay más ma­las no­ti­cias pa­ra el fu­tu­ro. A me­di­da que la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra se ju­bi­la, ma­yo­res gas­tos del Se­gu­ro So­cial, Me­di­ca­re y Me­di­caid po­drían ele­var los im­pues­tos de la Ge­ne­ra­ción del Mi­le­nio y re­du­cir otros pro­gra­mas gu­ber­na­men­ta­les. Se­rá más di­fí­cil ini­ciar y criar fa­mi­lias.

Los del Mi­le­nio po­drían con­ver­tir­se en la ge­ne­ra­ción de los ton­tos. Po­drían ver­se afec­ta­dos por los pe­ca­dos de sus ma­yo­res, par­ti­cu­lar­men­te por­que és­tos no en­ca­ra­ron los cos­tos pre­de­ci­bles de la ju­bi­la­ción de la Ge­ne­ra­ción de Pos­gue­rra. Ello su­gie­re una pre­gun­ta. En 2008, los del Mi­le­nio vo­ta­ron 2-1 a fa­vor de Ba­rack Oba­ma; en en­cues­tas, di­cen que es­tán más dis­pues­tos que los nor­tea­me­ri­ca­nos ma­yo­res a un go­bier­no de gran in­ci­den­cia y ac­ti­vis­ta. Su en­tu­sias­mo por Oba­ma ya se es­tá en­frian­do. ¿So­fo­ca­rán los im­pues­tos más ele­va­dos su en­tu­sias­mo por un go­bier­no ac­ti­vis­ta?

Tags: brecha, generacional, estados unidos

comentarios 0 Comentarios

Para hacer un comentario debe estar logueado o estar registrado


Ingrese su usuario y contraseña para poder comentar la nota.
Si no está registrado necesita registrarse.
Su comentario puede no ser publicado inmediatamente.

Reglamento del Sitio | Condiciones de Privacidad y Confidencialidad


diariouno.com.ar