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Las bajas jubilaciones hacen cada vez más difícil la existencia de los adultos mayores.
Verónica Oyanart

77 años es la edad promedio de expectativa de vida en Mendoza. Ilustración: Marchese
Desde marzo la jubilación mínima oficial en Argentina es de $895. Hasta febrero era de $ 827, pero
pese al incremento del 8,21% experimentado, el importe sigue siendo insuficiente para que una
persona de la tercera edad pueda cubrir sus necesidades básicas. “Para un jubilado en Mendoza es
casi imposible vivir con menos de $2.200 al mes”, asevera el licenciado en Economía José Vargas.
La cifra –explica el economista– “proviene de establecer, en función de las encuestas y con
un patrón de consumo ‘promedio’, el mínimo para cumplir con las exigencias de la ‘edad’,
relacionadas con la salud y lo nutricional”. Es que los adultos mayores tienen un patrón de consumo
fijo distinto al de otros segmentos. “A medida que avanzan en edad, los abuelos necesitan de una
alimentación y una medicación cada vez más cuidada. Lo que implica un nivel de gasto más alto que
el resto de la población. Se da además una demanda totalmente inelástica de algunos de los
productos que consumen”, destaca Vargas. Es decir que por más que suban sus precios, los bienes
demandados por los jubilados y pensionados son tan imprescindibles para su vida –como por ejemplo
los medicamentos específicos– que no pueden optar por no adquirirlos o comprar productos
sucedáneos.
“Si ya es difícil poder vivir para un empleado del sector formal de la economía con un
salario promedio, la situación es mucho más difícil para los ancianos”, asegura la economista
Mariángeles García. Tampoco hay que olvidar el influjo de la inflación. De poco sirve el reciente y
magro aumento en los bolsillos de los jubilados cuando los precios de los productos más indicativos
como las carnes, el pan y las verduras siguen en constante ascenso. A éstos hay que sumarles los
requerimientos relacionados con la vejez como parte de un proceso biológico. Hay por ende una
demanda permanente de fármacos “preventivos” y “curativos”.
Los adultos mayores deben recibir prestaciones de los profesionales de la salud y, en muchos
casos, necesitan de equipamientos domésticos o infraestructuras domiciliarias que faciliten su
autonomía, como también de la presencia remunerada de personas que los acompañen y asistan. Si bien
muchos de los bienes y servicios consumidos por los ancianos gozan de beneficios como descuentos o
subsidios por parte del Estado (transporte público, servicios básicos, algunos medicamentos y
ciertas prestaciones de salud), cubrir todos estos aspectos es inalcanzable con una jubilación
mínima. Por otra parte los jubilados deben afrontar la disminución de sus ingresos en relación a
cuando estaban activos en el sistema, lo que produce una contracción en su capacidad de consumo.
Una encuesta realizada por Evaluecon para conocer el destino de los ingresos de los mendocinos
mayores de 60 años en adelante, arrojó que este segmento de la población gasta el 50% de su sueldo
en alimentos; el 40% en medicamentos y el 10% en servicios básicos, contemplando que muchos de
éstos tienen tarifas diferenciadas para los jubilados y pensionados. El sondeo no incluye el gasto
en vivienda. Esto obedece a que más del 95% de los consultados aseguraron poseer vivienda propia o
vivir con sus hijos u otros parientes o pagar un alquiler aportado por sus familiares. “Dadas sus
bajísimas jubilaciones a los abuelos les resulta prácticamente imposible poder alquilar una
vivienda en condiciones dignas”, acota José Vargas. Tampoco hay recurso para el ocio. Los
encuestados distinguen muy claramente entre “el gasto en lo que es necesario” versus “el gasto que
puede considerarse superfluo o prescindible”.
Según la Organización Mundial de la Salud, la llegada a la etapa del retiro causa situaciones
estresantes. La falta de dinero y tener que acostumbrarse a vivir con un ingreso limitado determina
la exacerbación de los problemas cotidianos. Lamentablemente esto se cumple para muchos adultos
mayores en Argentina que –como afirma Vargas– “padecen las consecuencias nefastas de bajas
jubilaciones, malas prestaciones asistenciales y permanente incremento de los precios de los
productos y servicios que más consumen”.
Números destacados
5.591.000 de jubilados hay en Argentina según la ANSES (Administración Nacional de Seguridad
Social).
$895 es la jubilación mínima oficial.
40 por ciento de la jubilación es destinado a comprar medicamentos.
77 años es la edad promedio de expectativa de vida en Mendoza. Hay además un notable
incremento de las personas longevas. Es decir, con más de 80 años.