Policiales
Miércoles, 10 de marzo de 2010Perpetua para el caníbal mendocino
Mauricio Reina Mulena irá a la cárcel por el homicidio de Luciano Redemí, ocurrido en mayo del 2006, a quien le comió además una parte de su espalda.
Mauricio Reina Mulena
SAN RAFAEL– Mauricio Reina Mulena –conocido como el Caníbal de General Alvear– fue condenado a la
pena de prisión perpetua por el violento homicidio de Luciano Redemí, ocurrido el 7 de mayo del
2006.
El tribunal de la Primera Cámara del Crimen –conformado por Rodolfo Luque, Eduardo Orozco y
Jorge Canale– le atribuyó la figura de homicidio agravado por alevosía, delito que prevé la pena de
prisión perpetua.
Reina Mulena fue acusado de asesinar a Redemí, quien entonces tenía 22 años, tras –junto con
otras dos personas que antes habían sido juzgadas por encubrimiento– llevar a la víctima hasta la
ex Upaeca, una fábrica abandonada. Ahí bebieron y, en un momento determinado, Mulena le aplicó un
golpe de puño y luego una patada en la cara a Redemí, para posteriormente asestarle múltiples
puñaladas.
Tras eso, según contaron siempre los otros dos individuos que los acompañaban, le cortó un
tatuaje en la espalda, se lo comió y dijo cosas como: “Está salado este puto”.
Mulena fue buscado varios años por la Justicia, hasta que fue hallado en estado de indigencia
en San Telmo, Buenos Aires. Ayer, en los alegatos, el fiscal Norberto Jamsech pidió la prisión
perpetua por alevosía e introdujo, sobre el final, el agravante de ensañamiento, que finalmente no
fue tenido en cuenta.
La defensora del imputado, María del Carmen Camiletti, solicitó la absolución de culpa y
cargo de Mulena.
En su defensa, la funcionaria dijo que no había pruebas contra su defendido más que las
palabras de los otros individuos oportunamente imputados, quienes –según su juicio– se habían
puesto de acuerdo para culpar a Mulena.
También dijo que Mulena se había ido de Alvear por un trabajo que le salió en el Sur, por el
cual ya le había solicitado permiso a la cámara porque estaba en libertad condicional.Antes,
Jamsech había alegado contra el imputado, haciendo hincapié en su perfil psicológico y en las
declaraciones de los otros dos individuos, y afirmando que “la verdad está en los detalles”, tras
lo cual explicó una serie de cuestiones por la que terminó pidiendo la pena a Mulena por indicio de
presencia, de fuga y de motivo (un presunto problema con una ex concubina de Mulena).

