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08 de marzo de 2010 19:04

Jefas con responsabilidad limitada

afondo

Cada vez más mujeres logran ascender a cargos directivos, pero el porcentaje disminuye a medida que crece el grado de responsabilidad del cargo.

cronista y NA

 
Apenas el 1% de los CEO de las compañías argentinas son mujeres. (Imagen: spiralikus.files.wordpress.com) Apenas el 1% de los CEO de las compañías argentinas son mujeres. (Imagen: spiralikus.files.wordpress.com)

Es cierto que cada vez más mujeres logran ascender a cargos directivos en las empresas. Pero a medida que crece el grado de responsabilidad del cargo, la participación femenina disminuye: hay más “jefas” pero pocas llegan a CEO, el puesto más alto en las organizaciones.

Según un estudio de la consultora Grant Thornton, en la Argentina la participación de las mujeres en la alta dirección de las empresas del sector privado es del 17%. El mismo porcentaje que en la edición 2009 del estudio y sólo un punto por encima del 16% registrado en 2007. A nivel gerencial, los resultados son levemente superiores: las mujeres ocupan el 22% de los cargos disponibles. ¿Pero cuántas ascienden a la cima de las empresas? De acuerdo a diversos relevamientos, apenas el 1% de los CEO de las compañías locales son mujeres.

“A pesar de los progresos logrados en las últimas décadas, la presencia de las mujeres desciende a medida que se sube en la escala jerárquica, aún en aquellos sectores en los que tienen mayor participación. Según estudios estadísticos, las mujeres representan el 42% de la población ocupada; sin embargo aportan, en promedio, menos del 30% de los ingresos familiares. Además, si se compara las remuneraciones medias de hombres y mujeres, existe una diferencia superior al 30% a favor de los primeros”, explica Claudia Deprati, gerente de specialist advisory services de Grant Thornton Argentina.

¿Cuál es el panorama para las que quieren hacer carrera? “La pérdida de talento femenino se detecta desde el inicio de la relación laboral porque, muchas veces, se selecciona a las mujeres calificadas para posiciones menores a las de su nivel profesional. A la hora de plantear su desarrollo, se les asignan mayoritariamente puestos no estratégicos y de personal de soporte. Con frecuencia, se excluye a la mujer de puestos jerárquicos por temor a su maternidad potencial y sistemáticamente son dejadas de lado en las redes informales de contactos dominadas por los hombres, esenciales para avanzar en el desarrollo profesional”, señala Patricia Debeljuh, investigadora asociada del IAE, en un estudio sobre líderes en América latina. La consecuencia: mujeres con talento que podrían contribuir al desarrollo de las compañías abandonan el mercado o se quedan en posiciones por debajo de sus posibilidades.

Se suele hablar del liderazgo femenino, ¿existe? “Hay ciertos denominadores comunes, aunque no todas las mujeres son iguales, como la empatía, ponerse en lugar de otros, y consensuar. Aunque hay ejemplos de mujeres que no son así. Tradicionalmente el de liderazgo en las empresas está más asociado a un estilo más masculino, agresivo en la toma de decisiones. Cuando las mujeres toman ese estilo no está bien visto. Pero si son de consensuar son tildadas de blandas. Es un sutil equilibro”, resume Lidia Heller, coordinadora de la Red latinoamericana de Mujeres en Gestión. Un estudio de Hay Group –realizado entre hombres y mujeres– concluyó que las ejecutivas superan a sus pares masculinos al crear “mejores climas de trabajo” que optimizan el rendimiento. Según los resultados, las mujeres tienen más capacidad para crear armonía entre los empleados y construir compromiso.

Avanza la mujer directiva en el campo
El rol de la mujer argentina en el ámbito rural se consolida en un plano de igualdad con el hombre, tal como quedó demostrado durante el conflicto agropecuario, y también ha crecido el número de quienes ocupan la titularidad de las sociedades rurales de sus regiones.

Así lo reconocieron a Noticias Argentinas, Hilma Ré, ex presidenta de la Sociedad Rural de Diamante, Entre Ríos, y actual diputada nacional (Coalición Cívica); y Norma Urruty y María del Carmen Neyra, secretaria y vicepresidenta segunda de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP)respectivamente.

Ré llegó a la Cámara Baja de la Nación con la experiencia de haber trabajado de manera ardua para posicionar los problemas del campo en su distrito y respaldada por un título de ingeniera agrónoma.

Aseguró que no le fue difícil presidir la sociedad rural de Diamante, porque es una entidad "bastante nueva", se fundó en 2002 y había otras mujeres involucradas.

Sin embargo, reconoció que el agro para "es un ámbito bastante difícil" y reseñó la "lucha" femenina que a principios de siglo las encontró incorpordadas como mano de obra para las duras tareas de la cosecha junto con sus hermanos y otros hombres de la familia.

"Pero, luego la tecnología la desplazó y debió salir a estudiar y a buscar su destino fuera de la producción y de la empresa familiar, pero nunca había tenido lugar en la toma de decisiones", explicó.

"La mujer tiene una visión abarcativa que nos permite ponernos más en el lugar del otro y a medida que nos incorporamos a las áreas más vedadas se producen cambios, de manera integradora sin confrontar con el hombre si no complementándonos", dijo.

Norma Urruty, en tanto, preside la Sociedad Rural de Olavarría (Buenos Aires) y cree que llegó a ocupar ese puesto porque "era la más cercana que estaba en los proyectos del anterior presidente" y por haberse "interiorizado y comprometido".

Respecto de su papel directivo, además de manejar su campo, reconoce que se ha "manejado perfectamente a pesar de ser mujer, soy una más y siempre tuve personas colaboradoras cerca". 

"Soy una productora mujer, pero no alguien que necesita que la atiendan más que cualquier persona al lado tuyo, que forma parte del proyecto y que puede reflejar las necesidades de los demás", afirmó a NA.

Su padre falleció cuando era muy chica, y a los 21 años, con su hermano y su madre hizo una sociedad para el campo, pero luego se independizó.

En territorio bonaerense, Cecilia Otamendi preside la Rural de Lobería y también son mujeres las titulares de las sociedades de Punta Indios y General Alvear.

Las entrevistadas reconocieron que el conflicto agropecuario dio más protagonismo a la mujer.

El caso de Maca Neyra, quien fue vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y actualmente vice segunda de CARBAP, es el de alguien que ha cumplido una intensa actividad gremial en el ruralismo.

Aún es la presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos del Sudoeste de Buenos Aires.

Consideró que "si las mujeres no han llegado a puestos dirigenciales es por comodidad, porque yo puede decir a que a mí se me abrieron todas las puertas, tuve apoyo y comprensión".

Reconoció que puede haber prejuicios, pero no en su lugar: "yo me acuerdo que había algunas que cuando se le dio voto a la mujer, dijeron ¡un trabajo más!".

"Yo acá soy un productor más peleando en la misma trinchera con modalidades y formas de percibir la realidad distintas: es una complementación", analizó.

Tags: empresa, mujer, día, ceo, directivas

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