La inmensa mayoría de los 1.395 lectores de
diariouno.com.ar que participaron en la encuesta de la semana pasada respondió que
fundamentalmente emplea su teléfono móvil para la comunicación con parientes y amistades.
La pregunta concreta del sondeo fue: “Principalmente, ¿para qué usás el celular?”. Como
respuestas posibles se ofrecieron tres alternativas, que luego de una semana de votación quedaron
rankeadas en el siguiente orden: 1º) para comunicarme con mi familia y amigos (952 votos), 2º) para
trabajar (280), y 3º) para sentirme más seguro (163).
“El celular representa la gran paradoja contemporánea”, comentó al analizar el resultado de
la encuesta el psicólogo Daniel Venturini, jefe del Área de Capacitación del Plan de Adicciones de
la provincia y profesor de la Universidad del Aconcagua.
Para el especialista, la gran virtud de la telefonía móvil es la inmediatez, en un tiempo que
exige estar en contacto permanente con otros o encontrar a la persona que se necesita rápidamente.
Sin embargo, advierte que, a la vez, el celular implica una comunicación impersonal y distante.
“Ya en los años ’70, el psicólogo social David Riesman avizoró que la humanidad caminaba
hacia una muchedumbre solitaria; es decir: un planeta con más personas, pero menos comunicadas unas
con otras”, expuso Venturini.
Con eso explicó que, si bien el celular es un medio de comunicación, “pone en evidencia el
nivel de incomunicación que tenemos porque es una solución virtual a la falta de contacto real”.
En otros términos, el psicólogo sostuvo que por más que haya cada vez mayor cantidad
celulares –como en Argentina, que ya son casi 50 millones, o sea, más de uno por habitante– no
significa que haya más comunicación genuina.
Al respecto, señaló: “Habría que preguntarles a esas 950 personas que usan su celular para
hablar o mensajearse con sus conocidos cuántas horas pasan y se comunican face to face con su
familia para conversar y charlar sobre las necesidades, los proyectos, los intereses de su grupo.
Seguramente muy pocas”.
Venturini se refirió a uno de los usos más habituales que se le da al celular –sobre todo e
parte de los jóvenes– en la comunicación personal: el sms (más conocido como “mensaje de texto”).
Siempre sin negar su utilidad como medio para la comunicación, considera que puede convertirse en
un instrumento para esconder una fobia o forma de ansiedad social. “Aquello que a la persona le
genera mucho estrés decir cara a cara, se dice por un medio más impersonal –explicó–. Y así sortea
la dificultad, pero en apariencia: cree que se acerca cuando en realidad está la distancia”.
El psicólogo no quiso arriesgar una respuesta al momento de decir cuál es el uso más adecuado
del celular para no enmascarar relaciones de incomunicación. Sin embargo, recordó que “todas las
cosas son útiles en alguna medida” y “cada persona tiene que encontrar cuál es el uso apropiado sin
que esa cosa termine convirtiéndose en una adicción o en una limitación”.