A Fondo
Domingo, 11 de octubre de 20090,87% del PBI a la defensa militar
Argentina gasta menos que el resto de América Latina. Chile, Ecuador, Venezuela y Colombia, los que más gastan en armas.
Argentina se presenta como uno de los países más indefensos de la región ante potenciales ataques vecinos o extranjeros.
El rearme en América latina, representado por la creciente compra de armamentos y negociaciones en
los últimos 10 años, instaló un concepto que ocupa -y preocupa- tanto a líderes regionales como
internacionales: la posibilidad de una carrera armamentista. Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y
Venezuela son los principales países que lideran esta escalada. Y en este contexto, ¿qué está
haciendo la Argentina en términos de defensa?
Un estudio realizado por el Banco Mundial indica que la Argentina se ubica en el puesto 26 de
131 naciones que menos gastan en equipamiento militar. “El país continúa siendo una de las naciones
con menos inversión en gasto militar y no ha realizado compras importantes de armas desde los "90”,
sostiene Carina Solmirano, investigadora especializada en América latina para el Programa de Gasto
Militar del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri). Con un vasto
territorio, la Argentina se presenta como uno de los países más indefensos de la región ante
potenciales ataques vecinos o extranjeros.
Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por su sigla en inglés) el
gasto militar en América latina y el Caribe se incrementó un 91% entre 2003 y 2008. Para Sipri, en
2008 este gasto se ubicó en u$s 38.600 millones, mientras que en 2007 fue de u$s 36.600 millones y
el año anterior, u$s 33.600 millones. Este ascenso escalonado separa a la Argentina del resto de
los países de la región. El balance militar del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría indica que
la Argentina dedicó el año pasado sólo un 0,87% de su PBI al presupuesto de Defensa, cifra que
muestra una disminución respecto de 2007 (0,92%). Junto a Surinam, la Argentina posee uno de los
porcentajes más bajos de la región. Contrariamente, el total regional dedicado a Defensa entre 2007
y 2008 creció del 1,67% al 1,77% del producto bruto interno de América del Sur.
El control del espacio aéreo es otra de las cuestiones militares en las que el país más
austral del mundo se encuentra rezagado. "Mientras que Chile tiene la totalidad de su territorio
cubierto por radares y Brasil un 80%, la Argentina con suerte alcanza el 10%", sostiene Alejandro
Corbacho, director del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UCEMA.
Y agrega: "Este año la Argentina no compró nada. La dimensión de defensa nacional ha desaparecido".
La variable política
Desde principios de la década del 90, la Argentina comenzó a sufrir una fuerte desinversión
en defensa. Por este motivo, Fabián Calle, investigador Senior del Consejo Argentino para las
Relaciones Internacionales (CARI), describe al país como un "caso anómalo", pues se encuentra por
debajo de la media mundial de gastos en defensa, que ronda el 2,5% del PBI global. "Durante la
época del proceso, el gasto en defensa se ubicó en un 6% del PBI, con picos en la guerra por las
Malvinas. Con (Raúl) Alfonsín desciende a tres puntos y en la presidencia menemista se derrumba a
un punto", especifica Calle. Para la consultora de Rosendo Fraga, "el presupuesto militar
estimativo fue de u$s 2.830 millones" en la Argentina de 2008. Con dicha suma, a las Fuerzas
Armadas se les dificulta renovar sus equipamientos militares. “Desde los "90 hasta hoy, el 85% del
presupuesto en defensa se gasta en sueldos", dispara el investigador del CARI. La compra de aviones
A4 es la última tecnología más importante que adquirió el país en 1994.
El estado de debilidad militar en el que se encuentra la Argentina resulta "preocupante" para
los especialistas consultados por El Cronista Weekend. Las islas Malvinas, la disputa de los hielos
continentales con Chile -sector donde aún no hay un trazado definitivo-, el control del espacio
marítimo, el territorio argentino en la Antártida y el interés que puede surgir desde el exterior
por los recursos naturales son las potenciales amenazas para las que serían necesarias las Fuerzas
Armadas. Pero según Jorge Battaglino, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), el país
"no debe comprar (armas) porque se sienta amenazado, sino para no caer en un estado de debilidad
militar". "No existen partidos políticos a los que les interese la defensa. No paga
electoralmente", evalúa el analista.
Asimismo, el desarrollo histórico de la Argentina incide en el status político de las Fuerzas
Armadas. "El tema de defensa tiene un contenido político muy importante, porque está relacionado
con el proceso. El caso interesante es que tanto la izquierda como la derecha argentinas piensan
que es un tema del que no hay que ocuparse. Además, en la población hay una percepción general de
que no hay amenazas", explica el politólogo de la UCEMA. Y agrega: "En caso de ataque externo, la
expectativa es que nos defiendan Brasil o Chile, porque en términos propios estamos perdiendo
capacidades".
¿Carrera armamentista en la región?
En un continente donde las últimas estimaciones de la CEPAL indican que en 2007 la incidencia
de la pobreza alcanzaba a un 34,1% de la población de la región (lo que equivale a 148 millones de
personas pobres), los críticos del incremento en el gasto militar cuestionan que esos recursos
económicos no se destinen a promover el desarrollo. Sin embargo, la compra de aviones,
helicópteros, tanques de combate, sistemas antimisiles y rifles no se detiene. Con un gasto militar
cercano a los u$s 40.000 millones en 2008, algunos países latinoamericanos son protagonistas de un
nuevo panorama militar en la región. "Si bien hubo un incremento sustancial en la compra de
armamentos en los últi>mos años, lo cual puede considerarse una escalada, por ahora no se
observa la existencia de una carrera armamentista", asegura la investigadora del Sipri. La base
teórica del concepto de carrera armamentista es el equilibrio. En este sentido, el incremento
militar de un país está positivamente asociado al crecimiento militar de su rival. "Cuando un
estado compra 100 tanques, el otro compra una suma similar", ejemplifica Battaglino.
Chile, Ecuador, Colombia y Venezuela fueron los países que más incrementaron sus gastos de
defensa en el período 2004-2008. Por su parte, Brasil aumentó mayormente sus gastos entre 2007 y
2008, ubicándose como el 12° país en el mundo con mayor gasto militar. Para Solmirano, "el aumento
del gasto militar en los últimos 10 años ha sido favorecido por el crecimiento en el precio de
algunas materias primas, como el cobre, el petróleo y la soja". De esta forma, los países iniciaron
la modernización de sus sistemas de defensa, que datan de hace 20 ó 30 años.
Sin embargo, el crecimiento económico y la renovación del equipo militar no se presentan como
los únicos motivos de estas adquisiciones. Cada nación, con un interés propio y definido, invierte
en defensa por motivos disímiles. Sumado a una fuerte desinversión en los últimos 20 años, Brasil
comenzó a gastar cada vez más en defensa para reforzar su prestigio de potencia mundial. Este año,
firmó un acuerdo con Francia por u$s 12.000 millones en armamentos, y también planea adquirir 36
aviones de combate Rafale. "Brasil le compra a Francia porque quiere una mayor autonomía
tecnológica, y Estados Unidos no está dispuesto a transferirla", explica el profesor de la UTDT.
Además, el proyecto "Amazonia Protegida" incluye la renovación de su material por u$s 10.000
millones. "Tiene un presupuesto en blanco de u$s 15.000 millones, pero las últimas compras que hizo
Brasil fueron a través de créditos internacionales y colocaciones de deuda", diferencia el
investigador del CARI.
Chile y Perú se miran entre sí. La disputa limítrofe sobre el Océano Pacífico hizo que ambos
países incrementaran sus presupuestos destinados a la adquisición de armamentos. En 2005, Perú
decidió desconocer el acuerdo de marcación marítima que mantenían dichos países desde 1954. Y
aunque este último logró estabilización política en los últimos años, la nación no aspira aún a
alcanzar los niveles de Chile, que en 2008 destinó 3,73% de su PBI a defensa. Para Calle, "el boom
del precio del cobre le dio a Chile más de u$s 1000 millones para comprar armamentos nuevos".
Aunque todavía se descarta la presencia de una carrera armamentista en América latina, la
creciente preocupación por el aumento en compras de armamento está posicionada en la agenda de los
mandatarios regionales e internacionales. Con la polémica ya instalada, los ministros de Defensa y
Relaciones Exteriores de Unasur quieren superar la controversia y procuran que los países
trasparenten sus inversiones militares. Aún no alcanzaron un acuerdo explícito. Con excepción de la
Argentina, las naciones latinoamericanas siguen gastando. Y se siguen armando.
El gasto en el resto del mundo
- El gasto militar global en 2008 está estimado en u$s 1464 mil millones, lo que representa
un incremento del 4% con respecto a 2007, y de un 45% desde 1999.
- Un 2,5% del PBI mundial es lo que se destina en gastos de defensa en el mundo.
- Según datos del Instituto Internacional para la Paz (Sipri), los Estados Unidos dominan la
región americana en términos de gastos militares, producción y trasferencia de armas: en 2008 llegó
a los u$s 549 mil millones.
- Argelia se presenta como el país africano que más dinero dedica a defensa: u$s 5,2 mil
millones, número que se explica por un fuerte crecimiento económico del país en los últimos años.
- En el globo, el mayor exportador de armas desde 1989 continúa siendo los Estados Unidos. En
el período 2004-2008 concentró el 31% del mercado
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