mendoza
A pesar de las campañas, la cantidad de escombros, desechos domiciliarios y hojas secas aumenta
junto con los presupuestos para higienizar.
Carina Pérez
cperez@diariouno.net.ar

En Guaymallén. Sobre una lateral de la Costanera se nota la desidia del vecindario: escombros, mugre y hojas secas.
Sólo en el área metropolitana de Mendoza se gastan más de $120 millones anuales para tratar de
mantener la limpieza. Esto incluye la recolección de residuos domiciliarios, el barrido de calles y
desbanque de acequias.
Este importe global ha crecido en los últimos ejercicios económicos en todas las comunas del
Gran Mendoza alrededor de 10% por año, y se utilizan fondos llegados del Gobierno provincial y
también de la Nación.
Operativos de limpieza en determinadas épocas del año, campañas públicas para respetar el
horario para sacar la basura domiciliaria y disposición de números de gestión para el retiro de
escombros o trastos viejos son algunas acciones encaradas. Pero nada alcanza para lograr mayor
efectividad a la hora de conservar por algunas semanas lo que tan caro les cuesta a los municipios
y, en definitiva, a los mismos contribuyentes.
A la par de este crecimiento presupuestario también aumenta la producción de basura. Para dar
un ejemplo: en Luján, de 14 mil toneladas de residuos levantadas durante el 2007 se pasó a 16 mil
toneladas en el 2008. O en Capital: en 2008 se levantaron a 50 mil toneladas (2 mil más que el año
anterior).
Hablan los ambientalistas
Eduardo Sosa, titular de la organización ambientalista Oikos opinó: “Es cierto que el tema de
los residuos se convirtió, a través de los años, en una política de Estado que traspasó las
gestiones, pero a pesar de todo el dinero invertido no ha logrado resultados sustanciales. Sucede
porque el ciudadano está ausente en todas las acciones. Hasta ahora las campañas sólo han hecho
hincapié en los horarios permitidos para sacar la bolsa de basura, pero nunca se han planteado
estrategias para que la población reduzca la generación de residuos, que es la estrategia final.
Sin embargo, el sistema promueve que las empresas que hacen el tratamiento de los residuos ganen
más dinero mientras más basura reciclan, lo cual es una gran contradicción”.
Alberto Carmona, titular de la Secretaría de Ambiente de Mendoza, reconoce que el problema
del control de la suciedad en el área metropolitana se debe “más a la falta de educación y
solidaridad social que de infraestructura. No se puede responsabilizar sólo a la gente. Lo que
sucede es que durante años no se hizo nada para tener una infraestructura adecuada para el
tratamiento de los residuos, por eso los resultados parecen tener menor impacto. Creo que si los
municipios siguen poniendo el acento en la concientización de la población –hay campañas muy
agresivas en este momento como la de Capital– el problema va a disminuir”.