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Es más marcado en el sector privado y se explica por el cambio cultural del 2007, cuando comenzó a
distribuirse por ley en todo el país. Triplican el suministro a hospitales para evitar problemas de
stock.
Cecilia Osorio
Cada vez más mendocinas recurren a la píldora del día después (levonorgestrel es el nombre de la
droga que contiene) como método anticonceptivo posterior a una relación sexual sin protección.
Siguiendo con una tendencia nacional, la salida de este producto en las farmacias locales
aumentó 20%. Todo indica que de setiembre del 2007 a agosto del 2008 se vendieron 300 píldoras de
anticoncepción de emergencia (PAE) más que en el mismo período comprendido entre 2006 y el 2007.
El crecimiento no es tan marcado en el sector público, donde este método de anticoncepción
hormonal se mantiene desde el año pasado en 420 unidades mensuales para toda la provincia –cada una
de ellas contiene dos pastillas de 0,75 miligramos–. Según Alicia Wernicke de Motta, a cargo del
Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud, esta cifra alcanza para cubrir la
demanda actual. Incluso la médica aseguró que en agosto se triplicó el envío de este producto a los
hospitales para generar una reserva por lo menos hasta fin de año.
La tendencia en aumento sobre el uso de la píldora arrancó a principios del 2007 cuando el
Ministerio de Salud Nacional empezó a distribuirla gratuitamente en todos los hospitales y centros
de salud del país. Con esta medida se disiparon algunos mitos que rodeaban a la ya conocida
píldora.
Se consume más en farmacias
“El aumento se viene produciendo desde el 2007 y actualmente indica que hay 20% más de
unidades vendidas en el sector privado”, informó Eduardo De Simone, presidente del consejo de la
Cooperativa Farmacéutica. El especialista fundó esta tendencia no sólo en el cambio cultural que
volcó a las mujeres hacia el consumo de este método, sino también en que “cuando apareció era una
sola y hoy los laboratorios comercializan más de cinco marcas distintas”.
El incremento viene acompañado de un alza en los precios: hoy para conseguir la píldora del
día después –es 95% efectiva dentro de las 12 horas de ocurrida la relación– se debe tener de $17 a
$20,60, mientras que hasta el año pasado se obtenía desde $15.
La especialista aseguró que “no notamos un aumento en la demanda del sector público”, y
admitió que “sabemos que en la práctica privada se consume más”.
“No es abortiva ni cancerígena”
“La creencia de que la píldora del día después es abortiva tiene que ser historia”, exclamó
la funcionaria, quien aclaró luego que lo ideal es que sea una toma única. “El riesgo de que se
ingiera en forma reiterada reside justamente en que no es un método anticonceptivo de uso regular
porque actúa en el momento. Protege de esa relación sexual en la que hubo un accidente, pero no
para una próxima”.
Indicó que “quien entrega la píldora tiene que informar que sirve para prevenir un embarazo
no deseado por una relación sin protección pero que lo correcto es consultar sobre un plan de
anticoncepción regular”.
En los hospitales y centros de salud la píldora del día después no necesariamente debe ser
entregada por el médico. Tampoco se exige la presentación de una receta. “Sería toda una traba para
el acceso a la misma, además que los centros de salud no tienen cobertura médica las 24 horas del
día”, opinó Motta. En el sector privado , según Eduardo De Simone “se vende bajo receta y tiene que
estar monitoreado por especialistas”.