Un estudio dice que la obesidad contribuye al calentamiento global
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Aseguran que las personas con sobrepeso requieren más combustible para su transporte y consumen más
alimentos.
GINEBRA, 15 mayo (Reuters) - Al parecer, la obesidad también contribuiría al calentamiento global.
Las personas obesas o con sobrepeso requieren más combustible para su transporte y el de los
alimentos que consumen y el problema empeorará a medida que la población literalmente "engorde",
indicó un equipo de expertos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.
Esto se suma a la escasez de alimentos y al mayor precio de la energía, escribieron los
investigadores Phil Edwards e Ian Roberts en la edición del viernes de la revista The Lancet.
"Todos nos estamos volviendo más pesados y es una responsabilidad global", manifestó Edwards
durante una entrevista telefónica. "La obesidad es una parte clave del panorama general", añadió el
autor.
Al menos 400 millones de adultos en todo el mundo son obesos. La Organización Mundial de la
Salud (OMS) prevé que en el 2015, 2.300 millones de adultos tendrán sobrepeso y más de 700 millones
serán obesos.
En su modelo, los investigadores vincularon a un 40 por ciento de la población global con la
obesidad, con un índice de masa corporal cercano a 30.
Muchas naciones se están acercando rápidamente o han superado este nivel, dijo Edwards.
El IMC es un cálculo de la altura en relación con el peso y su rango normal habitualmente
oscila entre 18 y 25. Más de 25 puntos es considerada una indicación de sobrepeso y más de 30,
obesidad.
Los investigadores hallaron que las personas obesas requieren 1.680 calorías diarias para
mantener la energía normalmente y otras 1.280 calorías para realizar sus actividades diarias, es
decir un 18 por ciento más que quienes tienen un IMC normal.
Dado a que las personas más delgadas comen menos y son más propensas a caminar que a depender
de automóviles, la población más flaca disminuiría la demanda de combustible para transporte y
agricultura, señaló Edwards.
Esto también es importante porque el 20 por ciento de los gases de efecto invernadero
provienen de la agricultura, añadió el autor.
El próximo paso es cuantificar cuánto está contribuyendo la población más pesada al cambio
climático, los mayores precios de los combustibles y la escasez de alimentos, indicó.
"La promoción de una distribución normal del IMC reduciría la demanda y el precio global de
los alimentos", escribieron Edwards y Roberts.
