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Desde octubre del 2006 se recolectaron 421.614 baterías en doce comunas. Este año se sumará el
resto de los municipios. Algunos creen que falta difusión para que se logre el impacto deseado
Un verdadero trabajo de hormiga, lento y constante, resultó ser el Programa de Almacenamiento
Provisorio de Pilas y Baterías de la provincia. Desde su lanzamiento, en octubre del 2006, lleva
421.614 unidades recolectadas, aunque el ideal sería reunir los 15 millones de pilas que se
desechan al año. El detalle oscuro es que posee una escueta difusión, prácticamente desconocida.
En un recorrido hecho por
Diario UNO a diversos supermercados del Gran Mendoza se observó que
los bidones de 5 litros donde se depositan las baterías no poseen una cartelería que llame
claramente la atención del público.
Están dispuestos en los mostradores de Atención al Cliente, en muchas ocasiones arrinconados,
sin su etiqueta visible.
Otros puntos de recolección son escuelas y negocios de barrio.
¿Inversión a medias?
Para mantener esta campaña, 12 municipios –excepto Santa Rosa, La Paz, Junín, San Rafael,
General Alvear y Rivadavia– cuentan con un vehículo para recoger los bidones, dos personas que se
encargan de ello y un depósito para almacenarlos.
El primer incentivo económico lo brida la Secretaría de Ambiente, que para los precursores
significó $100.000, destinados a la camioneta y a la construcción del galpón.
Cada seis meses este proyecto le significa a un municipio una inversión de $300 en la
adquisición de recipientes, $300 en etiquetas y $1.200 en combustible.
Este gasto es insignificante para los gestores ambientales si se considera que una pila común
puede contaminar 3.000 litros de agua, una alcalina 167.000 y la botón de mercurio más de 600.000,
suficiente para que una familia de cuatro personas consuma por día 8 litros de agua contaminada por
durante 80 años.
Asimismo, sus metales tóxicos, tales como el níquel, cadmio, plomo y litio, cuando entran en
contacto con la tierra contaminan las cosechas.
Este programa es considerado trascendental, porque según el subdirector de Gestión Ambiental
de Godoy Cruz, es el puntapié para que los municipios se animen a reciclar otros desechos.
“Todavía no reciclamos pilas porque se espera que la provincia resuelva si las enviará a
Córdoba, Buenos Aires o Santa Fe, donde se extraen los metales tóxicos. Aun así, se están
recolectando. De hecho, Godoy Cruz prestó en un principio su depósito a Capital y Guaymallén, hasta
que tuvieran el propio, porque voluntad hay”, expresó.
El funcionario coincidió con que la difusión no es suficiente, pese a que “se colocan
carteles en los supermercados que no perduran. Lo bueno es que la respuesta en los colegios es
excelente. Se hizo campaña de concientización y al menos en este sector funcionó”.