La contaminación y la manipulación genética, nuevos pecados para los católicos
10:30 |
Mundo
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El arzobispo Gianfranco Girotti, el número dos del Vaticano en la a veces turbia área de pecados y
penitencia, habló de los males modernos.
11 de marzo de 2008
CIUDAD DEL VATICANO, (Reuters) - No contaminarás la Tierra. Tendrás cuidado de la manipulación
genética.
Los tiempos modernos traen consigo faltas modernas. Por eso el Vaticano ha dicho a sus fieles
que deben tener cuidado de los "nuevos pecados" tales como causar deterioro medioambiental.
La lista de orientación se dio a conocer el fin de semana cuando el arzobispo Gianfranco
Girotti, el número dos del Vaticano en la a veces turbia área de pecados y penitencia, habló de los
males modernos.
Consultado sobre cuales creía era los "nuevos pecados" de la actualidad, Girotti dijo al
periódico vaticano L'Osservatore Romano que la mayor zona de peligro para el alma moderna es el en
gran parte inexplorado mundo de la bioética.
"(Dentro de la bioética) hay áreas donde absolutamente debemos denunciar algunas violaciones
de los derechos fundamentales de la naturaleza humana a través de experimentos y manipulación
genéticas cuyo resultado es difícil de predecir y controlar", explicó el funcionario vaticano.
El Vaticano se opone a la investigación con células madre que involucre la destrucción de
embriones y ha hablado contra la posibilidad de realizar clonaciones humanas.
Girotti, en una entrevista titulada "Nuevas Formas de Pecado Social", también enumeró las
faltas "ecológicas" como males modernos.
En meses recientes, el Papa Benedicto XVI ha hecho distintos llamados a la protección del
medioambiente, diciendo que temas como el cambio climático se han vuelto de importancia extrema
para toda la humanidad.
Bajo el pontificado de Benedicto XVI y su predecesor Juan Pablo II, el Vaticano se ha vuelto
progresivamente "verde".
El Estado vaticano ha instalado células fotovoltaicas en edificios para producir electricidad
y organizó una conferencia científica para discutir las ramificaciones del calentamiento global y
el cambio climático, de que se responsabiliza ampliamente a la quema de combustibles fósiles.
Girotti, quien también es el número dos en la "Penitenciaría Apostólica" vaticana, que lidia
con materias de conciencia, también mencionó el tráfico de drogas y las injusticias sociales y
económicas como pecados modernos.
Pero Girotti también se lamentó de que cada vez menos católicos van a confesarse.
El funcionario indicó que un estudio de la Universidad Católica de Milán mostró que hasta un
60 por ciento de los fieles católicos en Italia dejaron de ir a la confesión.
En el sacramento de la Penitencia, los católicos confiesan sus pecados a un sacerdote que los
absuelve en el nombre de Dios.
Pero el mismo estudio mostró que el 30 por ciento de los católicos italianos cree que no se
necesita a un sacerdote como intermediario de Dios y el 20 por ciento se siente incómodo de hablar
acerca de sus pecados con otra persona.
