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lunes 18 de septiembre de 2017

Otra de Sofía Gala: "Los medios explotan mi rebeldía"

La actriz habla de su carrera, de gran apertura internacional, a propósito de Alanís, filme en el que interpreta a una prostituta.

Tiene 30 años y mucha gente la sigue definiendo como "la hija de Moria Casán", pero tiene nombre y apellido propios: Sofía Gala Castiglione, quien el jueves regresa a la pantalla grande como protagonista de Alanís, la última opus de Anahí Berneri, donde sorprende en la piel de una prostituta y con la que viajará al próximo Festival de San Sebastián.

"Como tengo sobre la espalda el 'ser hija de', que me vea gente que no te conoce me parece fantástico porque puede ser más objetiva. Nadie me va a decir algo lindo o feo por ser quien soy", reflexionó Gala Castiglione durante esta entrevista.

Esta es la segunda producción en la que es protagonista, como lo fue hace una década en su debut en El resultado del amor, de Eliseo Subiela, que le mereció el Cóndor de Plata de la crítica como revelación femenina y el del Festival de Huelva como mejor actriz.

La actriz, que fue dirigida por Francis Ford Coppola, coprotagonizó con Viggo Mortensen Todos tenemos un plan y actualmente en teatro encabeza La empresa siempre perdona, fue convocada por Berneri para interpretar a Alanís, una prostituta que cuida a su pequeño hijo y lucha diariamente por sobrevivir.

En la propuesta, que fue elegida para la competencia oficial del inminente Festival de San Sebastián al que viajará en estos días, la intérprete es figura central en todo su discurrir, y así debe aceptar el desafío que significa poder ser juzgada por su trabajo sin concesiones hasta el último detalle, y también el de su hijo, Dante Della Paolera.

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Sofía Gala.
Sofía Gala.

En ese viaje por la noche en el barrio porteño del Once, Gala Castiglione consigue transmitir con un talento que sorprende todos los registros de su personaje: mujer, madre, prostituta, víctima del entorno, de la hipocresía de la sociedad que todavía no resuelve la problemática de ese oficio.

–¿Qué relación observás entre la intensidad de "Un año sin amor", primera cinta de Berneri, y "Alanís"?
–Lo que tiene de bueno el cine de Anahí es que logra una crudeza, hay una realidad, más allá de la relación que esta historia tenga que ver con aquella primera de ella, y que tiene relación directa con su cine, algo crudo y real que en buena medida parece documental, más allá de que sea una ficción y estés viendo actores. Muestra muy crudamente los mundos que te está queriendo contar.

–No hay una intriga, sino un suspenso a propósito de qué tan bien o mal puede terminar su recorrido esta mujer, en este pequeño fragmento de su historia...
–Es una ventana que te abre a tres días en la vida de esta mujer. Es bueno que no tenga algo cotidiano en eso de cómo se manejan las películas, un conflicto y un suspenso de cómo se va a resolver. En ese sentido tiene algo del cine de Jim Jarmusch. En Flores rotas te muestra una secuencia que no empieza ni termina el conflicto de lo que está hablando, sino que te abre una ventana para que entres, te metas en la historia y en el mundo que te está planteando.

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EMamá con hijo. En Alanís, Sofía es protagonista y actúa con su pequeño Dante Della Paolera.
EMamá con hijo. En Alanís, Sofía es protagonista y actúa con su pequeño Dante Della Paolera.

–¿Cómo ves tu carrera hasta ahora?
–Estoy muy contenta. Siento que estoy recorriendo un camino lleno de posibilidades. Hasta el momento estuve trabajando en un abanico grande de personajes, también fui creciendo y descubriendo las distintas capacidades que puedo tener. El cine es con lo que empecé junto con el teatro y lo que más hice en mis primeros años, es donde aprendí hasta dónde podía llegar mi rango, mi capacidad para hacer distintas cosas.

–Te relacionan siempre con una chica que "no tiene pelos en la lengua". ¿Cómo te llevás con esa idea?
–No me lo planteo mucho. No es un personaje que tenga planeado para los medios o algo así. No sé si me beneficia o me perjudica. Los medios explotan eso de mi rebeldía. Ya no hago eso para salir en programas de televisión y decir que "me gustan las mujeres". No me siento ni una rebelde ni una transgresora en mi vida. Me gusta hacer la mía sin importarme lo que piensan los demás, y tratar de ser lo más sincera posible, porque si no uno termina siempre complaciendo a los demás.


–¿Cuáles son los lugares de trabajo en que te sentís mejor?
–Teatro y cine, es decir, donde más se me busca para trabajar. En televisión salí tantas veces como personaje, desde muy chica y por ser hija de mi mamá. No es por una decisión mía sino situaciones que se fueron dando. Igual, mientras pueda hacer lo que me gusta, me gustan casi todos los ámbitos.

–Si embargo no te gusta demasiado la exposición...
–Entiendo las reglas de juego y que hay que ir a los programas, pero no soy de ir a un programa porque tenga ganas. En general, las veces que hago una entrevista es para hablar de mi trabajo y promocionarlo, y nunca pongo límites a lo que el periodista quiera saber y terminan sucediendo estas cosas polémicas. Pero esa no es mi idea principal.

–¿La actuación es tu forma de expresarte?
–Claro. Es donde más puedo expresar mi verdad y mis emociones reales. Los medios pueden ser frívolos y llegar a mostrar un lado que para mí no es importante ni me pone contenta, porque generalmente son conclusiones del otro que busca títulos. Es la parte incómoda de esto.

–Dicen que el actor tiene que sentir el personaje...
–Sólo trabajo de esa manera, no me gusta hablar de mi personaje en tercera persona como hacen muchos actores. No tengo ese método, si hago de loca no voy al Borda. Si tengo que hacer algo muy especial consulto, pero trato de que los personajes salgan de adentro mío, que es la única forma de que el otro te crea. Es decir, si tengo que llorar, no tengo un método para hacerlo pero lloro, sale todo de adentro mío.

–En este caso, el de Alanís, es un personaje que desconocemos puertas adentro...
–Es lo lindo de la película, la puta, un trabajo supermarginal, que para la gente siempre tiene que ver con excesos, con algo oscuro. Más allá de las cosas a las que tiene que enfrentarse, es madre con su bebé , tratando de sobrevivir como todas las mujeres, haciendo todos los sacrificios para que su hijo esté bien. Lo más grave no solo es que haya una ausencia de pensamiento al respecto sino un vacío legal. ¿Por qué estas mujeres no pueden tener obra social, jubilación? Están a merced de la inseguridad de los que le puede pasar. Igual, es necesario aclarar que no es una película abanderada de las putas. Muestra lo que le pasa a esta y que es común a todas. Eso sí, yo respeto y defiendo el trabajo de la prostitución cuando es tomado como un trabajo, no cuando hay trata o un tipo que la está obligando.

–Hablame un poco de eso...
–La hipocresía con que manejamos este tema es religiosa y supermachista. No sé cuál es la diferencia. Es un trabajo muy poco valorado desde que el mundo es mundo, prejuiciado y marginado. Me parece que hay que levantar la voz. Hay contradicciones entre las feministas y nosotras mismas. Me parece superextremista y hasta machista las feministas que critican la prostitución.

–Otro desafío es trabajar con tu hijo...
–A mis hijos no se los conoce y no van a los medios. Sigo pensando igual. Tenía que trabajar y de hecho tenía un hijo muy chiquito, y resultaba mucho mejor que hacerlo con uno ajeno. No fue un yeite de marketing. Fue muy natural cómo se dio. Recordemos que la película empezó como un corto y después se convirtió en un largometraje. Fue muy mágico para todos.

–¿Qué te entusiasma de ir a San Sebastián?
–Nunca fui a un festival tan grande. Me encanta que las películas puedan tener así contacto con gente de otros países. Voy con mi marido y mi hijo. Estoy segura de que me va a gustar. Además la peli se está pasando en Toronto y se verá en Coppenhague.
Fuente: Télam

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