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martes 18 de octubre de 2016

Nahuel Pennisi: el joven del oído absoluto

Con sus 25 años, el guitarrista y cantante no vidente ya ha compartido su música con artistas de la talla de León Gieco, Pedro Aznar, Teresa Parodi, Soledad, Luis Salinas, Chango Spasiuk, Ligia Piro y el grupo Carajo, entre otros.

"Desde muy chico, supe que la música iba a ser mi vida. Primero comencé como artista callejero y luego en un Cosquín conocí a Luis Salinas que me brindó su ayuda y de ahí en más fui elaborando mi destino de cantor", resaltó con su sencillez habitual.

Como jugando. Una ceguera de nacimiento y un oído absoluto marcan a Nahuel, que llegó a las cuerdas a los cuatro años, primero a través de un bajo y poco después a la guitarra. "Mis viejos me dieron un bajo, que como era muy grande para mí, lo ponían sobre la cama para que no se me cayera", recordó el joven, y aseguró que aprendió a tocar "jugando".

Sin embargo, cuando a los 8 años llegó a la guitarra, nunca más se quiso alejar de ella. "Me identifica", aseguró.

Por ese modo de aprendizaje, autodidacta, Nahuel toca desde siempre con la guitarra acostada sobre sus piernas, un modo que según él mismo contó lo obligó "a desarrollar una técnica propia, algo que significó un doble trabajo".

Su don del oído absoluto lo lleva al plano futbolístico. "Es como tener la habilidad de hacer jueguitos con la pelota, en la música eso te permite descubrir las notas espontáneamente y facilita las cosas, pero con el oído no alcanza. Hay que tener convicción, trabajo y disciplina, como en cualquier otra actividad", destacó.

Si bien recordó que desde chico la música fue importante en su vida, recién cuando tomó la guitarra y se sentó con 16 años en la calle Florida como músico callejero, decidió que esa era su vocación.

Figura. Formado en el folclore en una búsqueda propia -"en mi casa mis viejos escuchaban mucho rock y otros géneros"-, Nahuel pasó en poco tiempo de ser un artista urbano que tocaba a la gorra a copar escenarios como el del Festival de Cosquín y el Luna Park.

"Fue un salto grande", admitió. Es que fue Revelación en Cosquín en 2009 por la canción "Sin la voz", del Chango Nieto, y en poco tiempo compartió escenarios con Luis Salinas, Teresa Parodi y Ligia Piro. El año pasado presentó su primer disco, "Primavera", donde también está acompañado de artistas como Franco Luciani y el Chango Spasiuk, y semanas atrás se alzó con el premio Carlos Gardel al Mejor Album Nuevo Artista de Folclore.

"Uno siempre sueña con esto, con llegar a un lugar importante, por eso soy un agradecido de la música. Porque en realidad solo soy un instrumento de ella y ningún halago es para mí, sino que todo está en la música", insistió lleno de humildad.

Y como se anima a todo, no sólo hace folclore, sino que en pocos días más estará viajando a Alemania, donde participará de la ópera Orfeo, poniéndole la voz, en un proyecto del que participa ya desde 2014. "No tiene nada que ver con lo que hago; pero me siento un músico versátil y lo más importante es disfrutarlo", admitió.

Y cerró: "Siento a mis espaldas que se viene un compromiso muy grande con la música, y estoy preparado para vivirlo. Nosotros hacemos música para toda la gente y estamos tranquilos, porque hacemos lo que amamos".

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