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lunes 13 de marzo de 2017

Nadó un kilómetro en las heladas aguas de la Antártida para generar conciencia ambiental

Éste es el caso del nadador británico y Promotor de los Océanos de Naciones Unidas, Lewis Pugh, quien nadó en las aguas heladas de la Antártida para pedir por un plan de protección oceánica, ya que aunque los océanos de alta mar representan el 45% del mundo, están, en su mayoría, desprotegidos.

Aunque en el mundo suceden muchas cosas constantemente, la mayoría no se vuelven conocidas si no es que se transforman en "noticia" y son difundidas por doquier. Por eso, para hablar de ciertos temas y hacer visible lo que no aparece en ninguna primera plana de los periódicos, llamar la atención se vuelve una estrategia que usan muchos activistas en todo el mundo.


Lo que él reclama, como parte de la campaña "Antártica 2020", el más ambicioso programa de protección de los mares de este continente, es que se declaren dos nuevas áreas marinas protegidas en la zona, que ocupan un total de siete millones de kilómetros cuadrados. En octubre, el Mar de Ross ya fue declarado área marina protegida debido a la acción activista.

La intervención constó de un recorrido de 17 minutos y 30 segundos en las cercanías de la isla Media Luna, en el Mar de Bellingshausen, con una temperatura de cero grados en el agua.

"El nado fue muy duro. Recientemente tuve una operación en mi espalda y mi potencia no es lo que solía ser. Pero estas travesías me ayudan a mostrar al mundo lo valiosas que son estas últimas áreas salvajes de la Antártica", señaló Pugh, de 45 años, luego de recuperarse de la hipotermia.

Según él, el rol de Chile y Argentina en estas iniciativas de protección es fundamental: "La Argentina tiene un importante rol en la protección de la Antártida. Junto con Chile, acaban de proponer una gran Área Marina Protegida en la Península Antártida. Ahora, los dos países deben convencer a otras 23 naciones y a la Unión Europea para conseguir respaldo de su acción", explicó.

"Simplemente no tenemos otros veinte años para pensar proteger las últimas áreas salvajes del mundo", alertó Lewis, dejando con su nado una reflexión que hacer para cambiar el rumbo de las cosas.

Su aventura antártica es el último eslabón de una cadena que comenzó cuando tenía 17 años y tomó su primera clase de natación. Un mes más tarde nadaba desde Robben Island, donde estuvo prisionero Nelson Mandela, hasta Ciudad del Cabo. En 1992 atravesó el Canal de la mancha. Y sus retos adquirieron cada vez mayor dificultad. Dobló, siempre a nado, los grandes cabos del África meridional -Agulhas y Buena Esperanza-, atravesó el Lago Malawi, el Támesis en toda su longitud...

A partir de 2003 se especializó en las aguas más frías y hostiles, siempre con su inseparable bañador de piscina. Fue el primer hombre en doblar el Cabo Norte, en Noruega, la punta más septentrional de Europa, en nadar en el polo norte geográfico (con el agua a -1.7º C) o en hacerlo en el lago Pumori, situado en el monte Everest. Siempre son travesías de 1.000 metros de distancia, que en estas condiciones son un verdadero desafío porque tarda entre 20 y 30 minutos en completarlas; no es una cuestión de velocidad, sino de mera supervivencia.

Su última aventura en el Mar de Ross le llevó varios intentos. Su intención era hacer cinco travesías en diversos puntos del continente helado, en la latitud más al sur que un humano hubiera realizado jamás. El récord estaba en posesión del sudafricano Ram Barkai, otro reputado 'ice swimmer' que en 2008 cubrió un kilómetro en un lago a 70º de latitud sur. La primera zambullida fue en Campbell Island, el 14 de febrero pasado. En cuanto se lanzó al agua, un enorme león marino le siguió durante 200 metros; cuando consideró que se estaba volviendo demasiado inquisitivo, Pugh regresó al bote de apoyo. "Son curiosos por naturaleza y no dudan en morderte", se justificó. La segunda fue en el Cabo Adare (71º sur), en un agua a 1.7 grados bajo cero. Resistió 500 metros, lo cual es una barbaridad si tenemos en cuenta que la carne humaba se congela a -1.9º. Ya tenía el récord en su poder, pero lo mejoró un poco más.

El tercer nado, previsto en Cabo Evans (77.6º sur), tuvo que cancelarse debido a una tremenda ventisca. Y también el cuarto. El quinto, el pasado 2 de marzo, supuso un nuevo hito. Lo efectuó en la Bahía de las Ballenas del Mar de Ross (78.5º de latitud sur), con vientos de 40 nudos a una temperatura ambiente de -37º C. Su travesía duró 350 metros; diez metros más seguramente le hubieran supuesto la muerte por hipotermia.

Lewis Pugh tiene una ventaja fisiológica sobre otros nadadores polares. En muchas de sus travesías le ha acompañado el profesor Tim Noakes, un científico de la Universidad de Ciudad del Cabo, que ha comprobado que, minutos antes de zambullirse, Pugh puede aumentar su temperatura corporal en hasta dos grados, definiendo esta capacidad como "termogénesis anticipativa", una suerte de reacción de su cuerpo ante el estímulo de sumergirse en agua helada, desarrollada durante años.

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