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miércoles 21 de diciembre de 2016

Los poderes de la meditación

La meditación es un árbol de raíces hondas, ramas frondosas y hojas coloridas. La búsqueda de serenidad, el dominio de la mente y la contemplación son tan antiguos como la humanidad. Las técnicas son incontables y se encuentran en todas las latitudes: desde los yoguis indios y monjes budistas, pasando por sufis o por los padres del desierto cristianos, hasta los pueblos originarios suramericanos.

Sin embargo, pese a su historia, hasta hace algunas décadas la meditación se asociaba con eremitas, ascetas o místicos. Pero hoy ha cobrado relevancia especial, porque representa una poderosa herramienta para reducir riesgos de enfermedades asociadas con el estrés, equilibrar las emociones y mejorar el aprendizaje.

La difusión de técnicas meditativas y el estudio de sus beneficios desde las ciencias ha abierto un diálogo sincero, para determinar cómo pueden contribuir al bienestar, la calma y la claridad. De esta forma, será posible que personas de todos los niveles puedan acercarse a la práctica y gozar de sus beneficios.

Dentro de los notables hallazgos sobre la meditación en el ámbito físico, se ha encontrado por ejemplo que meditar regula el envejecimiento biológico, producto del estrés y las enfermedades crónicas, como demostró un estudio de la Universidad de Massachusetts. Por su parte, un gran análisis donde se revisaron 47 estudios sobre el tema, llevado a cabo por la Universidad John Hopkins, demostró cómo la meditación mejoraba el sistema inmunológico, reducía la presión arterial, aumentaba la tolerancia al dolor y tenía similares resultados a los medicamentos en el caso de la depresión.

En el ámbito emocional, las técnicas meditativas han demostrado su eficiencia en la resolución de conflictos y el manejo de relaciones laborales. De hecho, la reconocida investigadora norteamericana Sara Lazar, de la Universidad de Harvard, ha adelantado estudios con neuroimágenes y concluyó que los meditadores aumentan la densidad de materia gris, en aquellas estructuras cerebrales relacionadas con la regulación emocional y la empatía.

Hoy la ciencia tiene la suficiente evidencia para recomendar la meditación y las técnicas están al alcance de todos. Sea para mejorar la salud, armonizar las emociones, fortalecer la concentración, despertar la creatividad o experimentar una dimensión más amplia de la existencia, meditar nos reconecta con la vida contemplativa y la virtud de estar. Hoy existen libros, videos y escuelas disponibles, pero lo fundamental es encontrar aquella práctica con la que podamos recobrar la atención total, la consciencia y la serenidad.

Cinco claves para comenzar


1. Empezar: La meditación es para todos. Al comienzo la mente será rápida y este es nuestro estado habitual, pero no somos conscientes. Sentarse, observar e invitar la paciencia por unos minutos es el comienzo natural de la práctica.

2. Postura: Es importante sentarnos cómodos, pero con la espalda recta. Podemos usar una silla, poner las manos sobre las piernas con las palmas hacia arriba y cerrar los ojos.

3. Atención: Conviene empezar por percibir sin juzgar, enfocar la atención en un detalle, por ejemplo: una música suave, una palabra o la respiración. Si la mente se va tras los pensamientos, está bien. Debemos usar el elemento de concentración para recobrar la atención.

4. Tiempo: Comenzar por pocos minutos y concebir este tiempo como un regalo para nosotros. No hay pérdida de tiempo, solo ganancias.

5. Consciencia: Observemos cómo nos sentimos antes, durante y después. Cómo está el cuerpo, las emociones y la mente.

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