Buenas Nuevas - Buenos Aires Buenos Aires
viernes 15 de julio de 2016

La Rueda Popular, cómo funcionan las bicicletas solidarias

Cuatro bicicleteros argentinos encararon un proyecto socio cultural en el que intervienen tres etapas: recibir bicicletas en desuso, repararlas y donarlas a los que más las necesitan.

Las bicicletas tienen ruedas que giran, como giran el mundo y las personas. También unen distancias, como voluntades y destinos.

Guillermo Gambetta también cree que unen a la gente: "Un día uno de mis clientes, Rubén, me llamó y me dijo que tenía la bicicleta de su hija que ya no usaba, que estaba arrumbada en el garage. Me preguntó si sabía de alguien a quien le pudiera servir". Así, del llamado desinteresado de una persona nació en Buenos Aires la Rueda Popular, un movimiento solidario que gira alrededor del país.

Al proceso cultural que empieza con una bicicleta maltrecha y termina con un modelo a nuevo intervienen tres etapas. Por intermedio de allegados, conocidos, clientes o amigos reciben rodados en desuso, preferentemente hasta un 50% completas, no destruidas. Sin subvención ni apoyo oficial, la reparación y restauración se solventa con el 20% de los arreglos o las ventas de Bicicletas Populares, la bicicletería familiar que dio vida al proyecto. La donación final se hace a conciencia y supone un trabajo de investigación.

Un programa solidario que ya entregó 560 unidades y que por semana despacha un promedio de tres. Los pedidos que reciben tienen una historia detrás. El proceso de elección establece tres prioridades de destino: niños que quieran tener su primera bici, niños y adolescentes que la necesiten para asistir a la escuela y adultos que tengan la urgencia de conseguir un medio de transporte para ir al trabajo.

A Guillermo Gambetta y Daniel Narezo se le suman Amaya Ferreyra y Evaristo Narezo, un joven de 15 años que las repara, promociona el proyecto, realiza las entregas y vive en primera persona una historia de inclusión y drama, con un profundo compromiso social.

El y su equipo han viajado el año pasado para realizar entregas en el interior del país. La localidad de Fiske Menuco, en Río Negro, y el paraje La Mansión, en Corrientes, recibieron un promedio de 20 bicicletas cada uno, más libros y útiles escolares, pelotas, alimentos de primera necesidad para repartir -compartir- con escuelas y comedores.

Su cuenta de Facebook es ya un espacio de expresión y difusión. Allí se publican las fotos y las historias de quienes donan y de quienes reciben. La Rueda Popular se convierte así en una comunión, en una familia, en un vehículo que hace visible un bien, que presenta un escenario de vínculo entre el emisor y el receptor de la bicicleta. Este espacio socio cultural enfatiza la noción de compartir para que la rueda siga girando.

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