Buenas Nuevas - Chacras de Coria Chacras de Coria
miércoles 21 de diciembre de 2016

"En los niños veo la humanidad que deberíamos ser"

Esta frase uso amorosamente la artista plástica Ana Brail, al referirse a su taller de arte infantil "Gurru Mines". En esta nota una mujer enamorada del arte y de la naturaleza, que nos cuenta cómo nuestros hijos ven la vida a través de sus obras. Una mujer a la cual el dolor la fortalece día a día y la enamora de su trabajo aún más.

Gracias al amor, es que Ana se conecta con los niños. "Cuando comencé fui discípula de Luis Ciceri y a través de él conozco a Julián Buenosaires (Santandreu), un creativo del arte, oriundo de Buenos Aires, que llegó para enamorarme".

La conexión con los pequeños se daba en forma inmediata, Julián hablaba su mismo idioma y lograba que los chicos compartieran sus mundos internos usando herramientas tan mágicas como pincel, lienzo y una paleta de colores. Juntos con Ana, crearon un taller de Arte Infantil llamado Gurru Mines, un lugar donde los niños pueden mostrar el encanto único que los caracteriza a través de la pintura. "Al principio comenzamos en la Universidad Maza, con un taller chiquito. Pero poco a poco fue creciendo. Luego nos fuimos a Chacras y hoy en día son cuatro los talleres que nucleamos".

Gurru Mines es una sala de aprendizaje para la vida, donde niños de entre 3 y 16 años experimentan el proceso de creación de una obra de arte: comenzando desde la concepción de una idea, pasando por el intento de llevarla a un lienzo con colores, materiales y formas para luego llegar una primer versión de lo que será el cuadro final.

"Cuando u niño se para frente al atril que sostiene su proyecto, revisa su trabajo, lo completa, lo cambia, lo arregla o lo desecha para volver a comenzar de nuevo, todo es posible. Tal como sucede con la vida", expresó la profe como muchas veces a llaman y agregó. "Para Julián y para mí siempre lo más importante es el arte es el ojo primitivo, una forma de conversación con uno mismo y con quien observa la obra. Todos pueden llegar al arte".

"Entra en juego el arriesgarse, sentirte cómodo con lo que sos más allá de la mirada de los demás.", comenta Analía.

Ana, como le dicen todos, dirige los talleres, es la encargada de orientar a cada alumno durante su proceso. Actualmente Gurru Mines tiene alumnos entre los 4 talleres ubicados en diferentes zonas de la ciudad (en el Dorrego Mall, La Barraca, el complejo "La Bonita" (en Chacras de Coria), y en el Blass Shopping. Y cada una de las muestras que han realizado ha sido visitada por muchísimo público. Actualmente se pude visitar la de este año en La Barraca.

Un ángel inspirador

Julían hace dos años, dejó de estar físicamente con Ana y sus alumnos. Como quienes dicen se "mudo al cielo", pero aún está presente en cada una de las obras de los chicos, en la esencia del taller y sobre todo el corazón y la vocación de Ana. "Yo estudiaba abogacía. Fue Julián quien descubrió en mí este talento. Él siempre podía descubrir para que eran buenas las personas. Siempre sacaba lo bueno de todos".

El amor en la mirada de Ana es increíble, ese amor que uno puede sentir será eterno. Y aunque el dolor de la ausencia es difícil, ella lo transforma en amor, en creatividad para darles a sus alumnos, a sus plantas y en todo lo que hace día a día.

"Estoy invitada por la Universidad de San Luis de Potosí, México, allí disertaré y haremos talleres con niños. Y realizarán un homenaje a Julián. Será un belo momentos con los niños mexicanos", comentó la profe.

Momento creativo

"Tener a niños que se sientan capaces de crear y transformar desde cosas muy simples y además que puedan encontrar en el arte un medio donde ellos puedan decir qué piensan, qué quieren, qué sueñan, con qué están de acuerdo o con qué no. Esto es lo que me moviliza todos los días. Primero podrán decir las cosas con las que conviven cotidianamente y dar la opinión de su pequeño mundo y conforme vayan creciendo lo harán ya con una conciencia colectiva", dijo Ana.

Luego finalizó: "Respeto, solidaridad, amor, protección es lo que enseñamos y pedimos en el taller a los chicos. Todo en el marco de la libre expresión. Lo importante es que respeten su ritmo interior, no importa lo que digan los demás. Esto posibilita que ellos se planten frente al mundo y puedan expresarlo que siente".

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