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lunes 20 de marzo de 2017

El increíble poder de un abrazo

Los abrazos tienen un significado simbólico: expresan apoyo, cariño, protección, intimidad, o todo eso a la vez. Son una de las valiosas herramientas del lenguaje corporal que tenemos para expresar a los demás cuánto los amamos.

Pero además, un abrazo produce cambios físicos en el cuerpo. El organismo responde a ellos, como lo hace a cualquier otro estímulo.

Existen miles de razones para abrazar: científicas, psicológicas, físicas... El abrazo es una de las muestras de afecto más universales, y no recibir un abrazo en mucho tiempo puede ser terrible.

Todos sabemos qué es un abrazo o en qué consiste el acto de abrazar. Según lo define la RAE en su primera acepción sería el acto de ceñir con los brazos, aunque también señala otras como el estrechamiento de los brazos en señal de cariño o el hecho de rodear, ceñir por sí mismo. También se define como estrechar a otra persona entre nuestros brazos como forma de saludo, dar afecto o consuelo.

El abrazo es un excelente medio de comunicación que no necesita ser hablado ni expresado a través de las palabras. Pero, más allá de todas estas definiciones teóricas ¿alguna vez hemos pensado todo lo que conlleva un abrazo? Es decir, ¿cómo sentimos los abrazos y qué repercusiones tienen sobre nosotros?

¡Cuánto silencio acompaña a un abrazo! y ¡cuánto se dice a través del mismo!

Abrazar, una caricia del alma

Si hacemos memoria y echamos manos de nuestros recuerdos, seguro que encontraremos numerosas situaciones que dibujan una sonrisa al rememorarlas en las que un abrazo fue suficiente como consuelo, acto de cariño o respuesta a algo que necesitábamos; incluso también como un regalo de nuestros seres queridos. Los abrazos son momentos repletos de felicidad capaces de emocionar hasta al corazón más duro porque tienen el poder de traspasar corazas.

Tenemos la mala costumbre de ignorar la importancia de los pequeños detalles y el valor que conlleva dedicar tiempo a nuestros seres queridos... Abrazar es una maravillosa formar de dar amor a los que nos rodean, es acariciar el alma de quien tenemos cerca. Todos funcionaríamos mejor si abrazáramos o nos dejáramos abrazar más a menudo, porque aunque abrazar es un acto cotidiano del cual desconocemos la plenitud que nos proporciona.

Cada abrazo alberga diferentes intenciones pero siempre lleva consigo el establecimiento de un lenguaje simbólico entre la persona que lo da y la que lo recibe. Un mensaje que todo el mundo percibe pero que solo ellos entienden: el lenguaje secreto del afecto. Pero lo importante no es solo recibir abrazos, sino también darlos, y pedirlos si es necesario.

Porque... ¡Abrazar también es un arte!

Beneficios de un abrazo

1. Favorece la felicidad y mejora tu estado de ánimo al elevar la serotonina.


2. El abrazo estimula la confianza en ti mismo y en el otro, tanto a nivel psicológico como neurológico, porque genera un neurotransmisor llamado oxitocina.

3. Reduce la presión arterial, porque cuando alguien te toca, la sensación en la piel activa receptores que luego envían señales al nervio vago, el área del cerebro encargada de esa función.

4. Alivia significativamente el temor, según un estudio publicado por la revista Psychological Science.

5. Protege el corazón. Una investigación de la Universidad de Carolina del Norte reveló que las personas que no tienen un contacto físico (abrazo) desarrollan un ritmo cardíaco más acelerado en comparación con los que experimentan esta expresión más frecuentemente.

6. Previene la demencia, porque dar y recibir abrazo nos brinda tranquilidad y equilibra el sistema nervioso.

7. Rejuvenece el cuerpo, porque los abrazos favorecen la oxigenación de nuestros tejidos.

8. Fortalece el sistema inmune, porque el cuerpo responde al contacto con otro cuerpo elevando el nivel de glóbulos blancos.

9. Ayuda a disipar sentimientos de enojo y apatía, porque reduce la tensión.

10. Mejora la salud en general, tanto de forma fisiológica como mental.

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