Buenas Nuevas - Cuba Cuba
miércoles 21 de diciembre de 2016

El hombre que convirtió un páramo de piedra en la tierra más fértil del mundo

La Finca Marta está a unos 20 km de La Habana, Cuba, era un lomerío de tierra compacta, llena de piedras, tupida de marabú y sin agua, había que ser muy ignorante o estar extremadamente loco para pensar que allí podría funcionar un proyecto de agricultura ecológica y autosustentable.

Contra todos los pronósticos, 4 años después se ha convertido en una de las tierras más productivas, ecológicamente sustentable y donde los obreros agrícolas reciben mayores salarios. Producen unos 60 tipos de productos diferentes y los comercializan sin intermediarios.

La locura estuvo a cargo de Fernando Funes y su esposa. El dejó la agricultura teórica, es un ingeniero agrónomo doctorado en Holanda, y ella renunció a su trabajo en la cadena hotelera Meliá. Me cuentan que se sintieron saltando al vacío pero cayeron de pie. Tardaron 7 meses en abrir su pozo de agua rompiendo la roca a mano, armados tan solo de una barreta. Lo primero que comercializaron fueron los mangos, apenas pudieron llegar a ellos y cosecharlos tras abrirse paso a machetazos entre el marabú.

Este hombre que ha sido capaz de unir la ciencia más avanzada con la tradición campesina para alcanzar, en un pedacito de tierra, una prosperidad que es vital para la nación, en un momento en el que la crisis de la agricultura parece endémica.

¿Cómo se llega de la agricultura teórica a la agricultura práctica?

Yo pienso que es como un salto al vacío porque la teoría está encerrada entre cajones. La teoría te lleva a entender el mundo en pedazos, trata de simplificar lo más posible para entender la vida. En cambio la práctica es multidimensional, multidireccional, es compleja.

Una de las motivaciones para desarrollar este proyecto es poder entender la agricultura desde dentro, desde sus propias contradicciones, desde sus propios retos. En los 90 yo investigaba los sistemas integrados, creía que pensaba holísticamente, multifuncionalmente pero me daba cuenta de que había un vacío grande, entre la ciencia sobre la agricultura como proceso biofísico y los elementos socioeconómicos.

¿En qué consiste el proyecto en sí, como lo sintetizarías?

Estamos tratando de demostrar desde la práctica la validez de las teorías. Es un intento de desarrollar alternativas para mejorar la esencia de la agricultura de cara a mejorar la calidad de vida de la población, en particular de la población rural.

¿Cuántas hectáreas tenes?

La finca son 8 hectáreas pero nuestras abejas exploran 3 km a la redonda. Los límites de una finca son muchas veces imaginarios.

¿Qué resultados han tenido?

Muy satisfactorios, hemos visto al niño nacer, gatear, caminar y ya corre. Lo cuidamos con mucho tesón en familia, porque sin un enfoque familiar no puede hacerse. Desde el principio, cuando esto era un área salvaje trabajamos juntos porque creemos que estamos haciendo algo para el bien de la familia y de la sociedad.

Después han llegado los trabajadores y de alguna forma se han convertido en parte de la familia. Primero éramos 2 locos cavando un pozo y ahora tenemos 16 personas motivados por el proyecto y no solo por el dinero que ganan. Ellos ven la mejoría constante y la creación.

¿Qué producen?

El sistema es diversificado, Incluye frutales, ganadería, cultivos varios y hortalizas. Esta última se ha convertido en algo fundamental para valorizar lo que hacemos. La diferencia entre la agricultura tradicional y lo que hacemos nosotros es el vínculo con los mercados. Y para satisfacer las expectativas de la gente hay que valorizar lo que se hace, hay que vender y ganar dinero.

Las ganancias están en función de varios objetivos, para reinvertir en el propio sistema, preservar el ambiente, crear mejores condiciones para los trabajadores.

¿Imagino que da para mantener a tu familia también...?

Cuando mi esposa te dice que dejó su trabajo en Meliá te está diciendo cuan sustentable es la finca. Estamos desarrollando diversas actividades, la apicultura por ejemplo da buenos ingresos, la ganadería de carne y leche no da buenos ingresos pero nos mantiene el consumo de leche para la familia y los trabajadores. Además, las vacas producen estiércol y con eso hacemos biogás para todas las necesidades de la cocina de la finca. Tenemos incluso un refrigerador de biogás y también lo usamos para lámparas cuando hay apagones. 13 animales nos dan más estiércol de que necesitamos para producir gas. Bombeamos el agua con energía solar. Tratamos de cerrar el ciclo completo para alcanzar la sustentabilidad.

¿Qué elementos hay que tener en cuenta para crear un sistema agrícola eficiente y sustentable?

Hay tres elementos: el ciclo de los nutrientes, el ciclo de la energía y el ciclo del agua. Pero en sentido general los sistemas productivos son poco integrados, son meramente extractivos, tratan de sacar lo más posible de cada ciclo. Y la mayoría de los sistemas agrícolas no tienen la capacidad de capturar la energía que circula (solar, biomasa o viento). Entonces recurren a los combustibles fósiles y a los fertilizantes sintéticos que encarecen el proceso, lo hacen dependiente del exterior y le impide crecer desde dentro.

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