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miércoles 14 de septiembre de 2016

El Ángel de los jóvenes de la Villa 31

El Negro Ángel, como lo conocen en su barrio, salió de las drogas y hoy acompaña a otros chicos en su recuperación

Con el carisma bajo el brazo y una historia que llenó su mochila de aprendizajes, el Negro Ángel camina y reparte saludos por las calles de la villa 31, donde sus pasos no son inadvertidos.

Hace cinco años se alejó del consumo de drogas y hoy pone su experiencia de vida al servicio de los demás: acompaña a quienes se encuentran en una situación de consumo.

Cuando el Negro repasa su presente, enseguida se emociona. Su adicción comenzó cuando tenía 12 años, durante una infancia con conflictos familiares en un barrio de la provincia de Buenos Aires donde las sustancias eran de fácil acceso.

Pero hoy sus días transcurren entre su trabajo en una quinta de San Isidro, las tareas en el Hogar de Cristo y sus horas de estudio cursando la secundaria.

Se define a sí mismo como un milagro: "Cada vez que tomo mis mates nocturnos me pongo a pensar que yo me saqué la lotería, porque acá hay miles de pibes que no están pudiendo salir".

Ángel está convencido de que la vida es un partido que se juega todos los días y de que para salir de las adicciones hay que compartirlas cuerpo a cuerpo con los demás. "Siempre les digo a los chicos que hay que tener tres herramientas: saber pedir ayuda dejando el orgullo de lado, la voluntad de verdaderamente dejar de consumir y el esfuerzo necesario para enfrentar un camino que va a costar, y mucho", explica Ángel sobre los primeros pasos que deben dar los jóvenes que acompaña en el Hogar de Cristo de su barrio.

En esa institución aprendió que compartir las batallas cotidianas -viejas y actuales- puede sanar la propia historia para lograr dejar las sustancias.

"Busco tratarlos como nenes, porque en la calle reciben un trato de grandes y son pibes a los que la vida los molió a palos con crianzas muy duras", explica el Negro, y agrega: "Muchas veces acá piensan que la vida no vale nada, pero vale millones: hoy una chica que está fumando paco en realidad tiene que poder ser maestra, ama de casa o tener una familia. Todos tienen que tener su oportunidad".

"Negro, vos tenés una misión, que es salvar vidas y rescatar a pibes como vos", le dijo una vez un cura, a lo que él hoy responde: "Es así, hoy tengo que hacerme cargo, no puedo ser egoísta".

Tan sagrado como aquello que él declara haber ganado para su vida: "Sané mi alma y sé que lo que gané vale más que un auto de lujo. Gané la paz interior y pienso que capaz tuve que pasar por todas las que pasé para poder ser lo que soy hoy".

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