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lunes 08 de agosto de 2016

Danza, acrobacia, plástica y cine... Todos incluidos

"Me cansé del piso. Quiero volar". El deseo de Maxi Randazzo significó toda una definición para Pulsiones, Grupo de Danza Inclusiva de la Universidad Nacional del Sur, que integra desde los comienzos, quince años atrás.

Ese impulso alcanzaría a Mauro "Pitu" Blázquez y su Escuela de Acrobacia Aérea, a Los Chopen Grupo de Artistas y la productora Cinematográfica Ojo en Foco.

¿Por qué? ¿Qué tienen unos que ver con otros?

Estos cuatro actores que, por peso propio, ganaron un espacio en el ámbito artístico y cultural de Bahía Blanca y trascendieron sus fronteras, fueron protagonistas de los festejos por el 187º aniversario de la ciudad con el espectáculo Desgravitar. Artes inclusivas e integradas se vieron en el Teatro Municipal.

Además, en el año previo el por venir, forman parte de un proyecto que creció a fuerza de voluntad y valentía el de las clases para personas con y sin capacidades especiales que prometen continuar.

De atrás para adelante

"Durante quince años escuchamos los deseos de cada uno de los integrantes de Pulsiones", cuenta Ruth Ortiz de Rosas, sobre una experiencia que, desde la danza, emparenta con la realizada desde las Artes Plásticas por Ana "Tati" Montaner, al frente de Los Chopen desde hace ocho años.

En ambos casos se trata de espacios donde despliegan su arte personas con limitaciones físicas o intelectuales específicas, donde no se prescinde de la protección, aunque sí de la sobreprotección que termina por atentar contra el desarrollo personal del otro.

"Todos quienes trabajamos en estos grupos, tengamos o no esas capacidades especiales, somos adultos, que exponemos nuestros deseos e ideas artísticas, escuchamos los ajenos y conversamos sobre su viabilidad en el contexto del grupo", indica Montaner.

"Por eso, cuando Maxi envió un mail a sus compañeros de Pulsiones, expresando una intención que se venía postergando desde hacía algún tiempo, gestionamos el contacto con Pitu Blázque. Nos visitó, nos mostró que su escuela con todas las condiciones de seguridad necesarias para realizar un trabajo cuidado y consciente, y el 10 de mayo de 2014 empezamos un trabajo paulatino", enlaza Ruth sobre el motor de esta historia.

"Usualmente, en Pulsiones partimos de una consigna que cada uno termina resolviendo desde sus posibilidades. En cambio, en este nuevo proyecto se atendió a las capacidades de cada uno y desde allí se vio qué se podía lograr. Para Maxi fue apropiado el trabajo en arnés; que Celeste pudo avanzar en trapecio y que Mariana Pandolfi tuvo mayor inclinación hacia la acrobacia en aro", desanda Ruth.

"Todos intentamos realizar las actividades porque la idea es que cualquiera sea el proyecto que abordemos, nos atraviese a todos. Después, unos se enganchan más que otros y los resultados son diversos".

Ayudar a desplegar

"Cuando me propusieron realizar este viaje exploratorio acepté sin ninguna duda", dice Pitu.

Todavía respira profundo cuando recuerda el pedido de Maxi de "volar" y el compromiso que le significaba encomendarse a la tarea de "enseñar a volar" a gente con capacidades especiales.

Blázquez aclara que en el mundo de la acrobacia aérea no existe referencia de una experiencia similar.

"Lo primero que vi cuando fui a ver al grupo Pulsiones en su espacio fue a artistas que expresaban desde movimientos que no son los convencionales, pero conmueven", asegura.

Cuenta que hubo mucha prueba y error, con grandes sorpresas y avances medulares.

"Esa voluntad de aprender y desafiarse a sí mismos que muestran los chicos; ese entusiasmo nos permitió generar las herramientas técnicas para elaborar un espectáculo. Armamos dúos con Maxi, Celeste y Mariana, que cuentan historias de modo que el espectador se descargue de prejuicios y dudas acerca de los peligros o no peligros, y enfoque en el relato que le ofrecemos".

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