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viernes 26 de agosto de 2016

Cosas que seguro hiciste cuando eras chico

Cuando uno es chico anhela ser grande, `cuando sea grande voy a ser bombero´, `yo quiero ser veterinaria´. Sin embargo, cuando llegamos a la edad adulta lo único que queremos es regresar a esos momentos donde no había más problemas.

· Contar los pasos al caminar o jugar a no pisar las rayas de las baldosas: Todos hemos caminado trayectos enteros hasta el colegio sin pisar las rayas del piso o sólo pisando las líneas. El desafío podía ser con un compañero o solos, si no lo lográbamos perdíamos, ¿qué? ¡Nunca importaba!

· Tener una mascota: Todo niño tiene una mascota, sea un perro, gato, conejo o hámster.

· Jugar a la mancha o saltar la soga: A nadie le gustaba tener que ser la mancha, pero inevitablemente alguna vez nos tocó. Y seguramente te golpeaste mucho aprendiendo a saltar la soga.

· Te hiciste un tatuaje artesanal en el brazo: Todos nos dibujamos o dejamos que un compañero nos dibuje un tatuaje artesanal con birome, de esos bien grandes que cuando llegabas a tu casa tu mamá te miraba y te mandaba directo al baño.

· Ring raje: Tocar el timbre de una casa y salir corriendo generaba una adrenalina indescriptible, sobre todo si las señoras de casa salían y uno estaba asomado espiando ese momento.

· Construiste un fuerte en tu cuarto: La imaginación de un niño puede ser gigantesca, los días de lluvia o las tardes de fin de semana eran ideales para inventarse esos juegos en los que uno se perdía en medio de una selva y tenía que construir un fuerte con sábanas en medio de su cuarto, infaltable dormir ahí, obvio.

· Fuiste de campamento: Cuando uno es chico, la idea de estar un fin de semana entre la naturaleza causa tal emoción, sobre todo para los niños de ciudad. El plus, era estar lejos de los padres.

· Comiste algodón de azúcar: Su gran tamaño, su llamativo color y su delicioso sabor, además de la textura y la sensación de que desaparece en la boca, hacía del algodón de azúcar una golosina muy deseada, ya que además no estaba en cualquier lado.

· Anduviste en bici o rollers: Los padres siempre quieren que los niños hagan deporte, y salir los fines de semana a patinar o andar en bici era un paseo en familia infaltable

· Penosamente, estuviste en penitencia: Lamentablemente a todos nos pasó de haber sufrido algún tipo de castigo por hacer "maldades de niño".

· Le hiciste una broma al profesor del colegio: Todos hemos participado, aunque sea colectivamente, de una broma a algún profesor en el colegio.

· Te olvidaste de hacer la tarea: Que llegue el domingo a la noche y mamá pregunte si teníamos todo listo era un clásico. Así como también nuestra cara de "ups" cuando recordábamos que no habíamos hecho la tarea y debíamos quedarnos hasta las tres de la mañana completando cuadros o haciendo tareas manuales, como un robot de madera.

· Te metiste en la cama de tus papás: Los chicos siempre quieren estar cerca de sus padres y ya sea antes de irnos a dormir o cuando nos despertamos, todos fuimos corriendo hasta la cama de mamá y papá.

· Te disfrazaste o te pintaste con corcho para un acto de colegio: Los disfraces y los actos de colegio eran los momentos más divertidos. Los ensayos a veces eran aburridos, porque había que estar parado media hora hasta que la profe te diga que hacer, pero el día del acto era emocionante, venía la familia, nos disfrazábamos y nos pintábamos toda la cara, si era con corcho mejor.

· Reírte hasta hacerte pis encima: Aunque suene humillante a todos nos pasó, aunque hoy más de uno desearía reírse con tanto entusiasmo.

· Saltar un charco de agua: La lluvia era el terror de las madres pero el placer de los chicos, ponerse las botas de lluvia y saltar en el interior de cada charco era un deporte más.

· Desarmar una galletita para comer el relleno: Los grandes placeres alimenticios no eran las comidas de mamá, sino abrir la galletita y comer la pasta que tenía adentro. ¿Quién quiere la tapa?

· Espiar por la cerradura: La diminuta estatura de un niño hace que sus ojos queden cerca de la cerradura de cualquier puerta, espiar era sólo mirar por casualidad lo que teníamos en frente, nunca apropósito.

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