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jueves 28 de julio de 2016

Córdoba se suma al fenómeno de los "techos verdes"

Al igual que Buenos Aires, Rosario y Neuquén, Córdoba lanzó un proyecto de ley municipal que promueve la instalación de "techos vivos y sustentables" en los edificios de altura de la ciudad. Conoce sus beneficios.

Cualquier transeúnte que recorre el microcentro cordobés es capaz de percibir la carencia de espacios verdes y de arbolado público en pleno corazón de la ciudad. Desde hace años, cemento y asfalto son protagonistas excluyentes del paisaje urbano local, alterando el ecosistema y sus ciclos naturales.

A modo de transformar esta estética "contra natura", el bloque de concejales Eva Duarte -liderado por la edil Olga Riutort-, presentó un proyecto de ordenanza municipal el cual propone beneficios y exenciones fiscales a quienes incorporen "techos ecológicos" en sus inmuebles (tanto en viviendas personales como en complejos edilicios). Esto, a fin de mitigar los efectos del concreto en la vida urbana de la ciudad de Córdoba.

Según los especialistas, las terrazas y techos "ecológicos" generan múltiples ventajas ambientales y protegen la biodiversidad en zonas densamente pobladas. Este tipo de coberturas pueden ayudar a reducir varios grados la temperatura en una ciudad durante el verano y contribuyen a retener el calor en invierno. En caso de lluvias, son capaces de aplacar filtraciones y escurrimientos de agua.

Por otro lado, logran una mejor climatización del edificio al no absorber tanto calor como otro tipo de cubiertas (chapa, membranas de aluminio, etcétera). Esto último conlleva a una mejor aislación térmica, lo cual se traduce en un menor consumo de energía (de acuerdo a la arquitecta Gabriela Kanter, se puede aminorar hasta un 30% los costos en aire acondicionado y calefacción).

Así también, sirven de barreras acústicas bloqueando sonidos de baja y alta frecuencia. Resisten al fuego y contribuyen al cultivo de alimentos como frutas, verduras y hortalizas en áreas abiertas y poco utilizadas. Además, la vegetación allí sembrada contribuye a purificar el aire, al producir oxígeno y morigerar el smog acumulado.

En otras palabras, las membranas hechas a base de césped devuelven a las grandes urbes espacios naturales perdidos y mejoran la calidad de vida de sus habitantes. Se conservan a lo largo del tiempo, al mismo tiempo que colaboran con el paisaje urbano.

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