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lunes 20 de marzo de 2017

Adopta un Abuelo, adopta un maestro de vida

Hace poco más de un año que Adopta un Abuelo comenzó a funcionar pero han conseguido colarse en los corazones de muchos mayores. Sus voluntarios que son jóvenes de entre 18 y 30 años acuden a residencias para adoptar a personas mayores que están solas y convertirse en sus nietos.

Hablar, jugar a las cartas o ver su pueblo en Google Earth son algunas de las actividades que estos nietos tan especiales hacen con sus abuelos. Y es que durante una hora a la semana hacen que la rutina en las residencias, que en ocasiones puede ser dura, se convierta en una amena conversación en la que se sienten escuchados, acompañados y queridos.

Y es que esta ONG no solo consigue que las personas mayores se sientan acompañadas sino que se cree un vínculo entre los voluntarios y el abuelo adoptado que ayude a que la soledad desaparezca de las residencias españolas.

Y es que en Adopta un abuelo tienen claro que en las residencias de España en la que viven en la actualidad 329.000 mayores, se encuentran 329.000 maestros de vida de los que tienen mucho que aprender.

Una labor en residencias que su fundador Alberto Cabanes ha querido que conozcamos en Proyecto los Argonautas para darnos a conocer cómo funciona y cómo si se quiere se puede conseguir que una ONG funcione y de esa forma, ayudar a un gran número de personas que se encuentran solas en las residencias de toda España.

¿La idea de Adopta un Abuelo surge de una necesidad que hay en la sociedad no?

Adopta un abuelo surge por una experiencia que tengo. Conocí a Bernardo gracias a mi abuelo que estaba en una residencia y observé que había mucha soledad y Bernardo era viudo y sin descendencia así que le adopté un día como abuelo.

Y ¿cómo pasas de realizar una cosa puntual como es adoptar a un abuelo a crear una ONG?

Quise crear un programa de voluntariado con la tercera edad para que se sientan escuchados, acompañados y queridos y porque cuando adopté a Bernardo pensé en por qué no podía haber más historia como esta. Y para saber si funcionaría hice la prueba con una voluntaria Verónica y con Rosario que se adoptaron mutuamente.

Y de ahí habéis conseguido un gran apoyo empresarial e institucional ¿cómo ha sido posible?

Comenzamos en Ciudad Real y después firmamos un convenio de colaboración con Sanyres. Y el primer proyecto piloto lo llevamos a cabo en enero de 2015 y fue en una residencia cercana a un Colegio Mayor porque es fundamental la cercanía para que el voluntariado funcione.

Tras haber comprobado que el programa funcionaba en esta primera experiencia el Ayuntamiento de Ciudad Real nos apoyó y firmamos un convenio de colaboración que nos ha ayudado mucho puesto que es muy importante tener respaldo institucional.

¿Cuál es la labor social?

Nuestra labor social es que los mayores se sientan escuchados, acompañados y queridos. Es intergeneracional y tiene la particularidad de que es recurrente en el tiempo por lo que se genera un vínculo entre el voluntario y la persona mayor. Y es lo que queremos generar una relación con el voluntario, que sean parte de la familia y se conviertan en sus nietos. Adopta un abuelo aporta la parte afectuosa a que las residencias a la que no pueden llegar por muy cariñosos que sean las o los auxiliares son muchos internos y no les pueden dedicar dos horas a hablar con cada uno.

¿En qué consiste adoptar a un abuelo?

El voluntariado son visitas semanales de una hora a 30 minutos, excepto en épocas de exámenes, vacaciones de Navidad y Semana Santa y son 30 visitas en 9 meses que dura el programa. Y acuden en parejas, que si se conocen de antes mejor, pero sino somos nosotros los que unimos a las personas por horarios y afinidad de edad. Y es la residencia la que propone a las personas mayores.

¿Qué tipo de actividades llevas a cabo?

Son todo lo que se pueda hacer dentro de una residencia como juegos de mesa, tipo cinquillo, bingo o parchís y una actividad que les gusta mucho y que suele triunfar es enseñarles su pueblo en Google Earth porque les permite hablar de su juventud y que te enseñen qué hacían en su pueblo y da pie a la conversación. También ver películas pero sobre todo hablar y saber escuchar lo que quieren contar las personas mayores.

¿Cuál es el perfil del voluntario?

Pues el perfil del voluntario es de 18 a 30 años normalmente estudiantes, pero también hay algunos jóvenes que trabajan. Pero lo que se les pide es el compromiso porque se les presenta a un mayor que está esperando que esa persona joven vuelva a hablar con ellos y si esa persona después se va, a los jóvenes no les supone nada porque tienen sus amigos, pero la persona mayor lo pasa muy mal, por eso les pedimos compromiso.

Cuéntanos alguna historia con alguno de los abuelos adoptados que te haya llamado la atención.

Pues hay una señora octogenaria que está divorciada en una residencia que está tan encantada con su voluntario que cada actividad que hace como el pasado carnaval pensó en hacerle una máscara para él. Y dice que no se puede casar con él porque hasta que no muera su marido porque estaría mal hacerlo.

¿Qué idea queréis transmitir de las personas mayores a la sociedad?

Nosotros queremos dar a conocer la soledad que existe en las residencias y concienciar a los jóvenes que gracias a nuestros abuelos tenemos agua corriente, luz etc. Gracias al esfuerzo tenemos determinado crecimiento del país desde cero. Los mayores molan, son divertidos, entrañables y llenos de sabiduría. Todo lo que pueden aprender de los maestros de vida porque en las residencias españolas hay 329.000 mayores en residencias por lo que hay 329.000 maestros de vida que no estamos aprovechando. Nuestro objetivo principal es colocar a los mayores en el lugar que merecen. Cuando fundé la ONG me conformaba con que hubiera una historia más como la mía y la de Bernardo. Pero el límite es terminar con la soledad en las residencias de mayores.

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