afondo afondo
viernes 26 de febrero de 2016

"Viejo, pasame Wi-Fi"

Miércoles, 23.45. Comenzaba a cenar mientras mi esposa me contaba que tuvo que apagar el módem ya que un par de chicas aprovechaban el Wi-Fi sin clave de mi casa, tomándolo desde la vereda con sus celulares.

–¿Y eran muy molestas?

–Más o menos. Se reían, gritaban, le pegaban al portón y el Wi-Fi no es de ellas.

En rigor de verdad nunca me molestó que usaran mi señal. Hay una escuela cerca de mi casa y más de una vez vi a los chicos aprovechando a mandar un WhatsApp ya que "pillaron güifi", como dijo una vez una periodista que me hizo reír mucho con la frase.

Es más, me pareció simpática la idea del humorista gráfico Liniers cuando tiró por Twitter que todos los vecinos deberían abrir su módem como forma de que el servicio no se corte cuando uno sale de su casa. Además cierta pereza colaboró para que no pusiera una clave durante siete años a la señal.

Miércoles, 23.50. Golpean la puerta con fuerza. Me asomo por la ventana con precaución y la idea de que alguien podía estar en alguna emergencia.

Me encontré con una piba de 12, 13 años, pongamos 15 como mucho. Vestía un short cortito de jeans, de esos que están de moda, tenía ojotas y una remera. No dijo ni hola y directamente preguntó "¿Me podés pasar Wi-Fi?"

En un segundo me pregunté si no tenía que decir algo así como "buenas noches, disculpe ¿sería tan amable de pasarme Wi-Fi?". Tal vez disfrazar de apuro la situación e inventarse algún problema como que debía contactarse con algún familiar. O algo más adolescente tal como "mire, si no le mando una selfie con boquita de pescado a mi novio lo pierdo para siempre", con lo cual hubiera encendido el módem inmediatamente.

Al segundo siguiente la respuesta fue no. Y cerré la ventana.

Después aparecieron más preguntas. ¿Por qué esa chica estaba sola? ¿Y los padres? ¿No es un poco tarde para andar por esta calle que es bastante insegura? ¿Y si le roban el celular? ¿Y si necesitaba ayuda y nadie le enseñó que primero hay que saludar, presentarse, un mínimo protocolo de cortesía? ¿Y si sólo sabía iniciar una comunicación con emoticones?

Todas estas incógnitas no me hicieron perder el sueño.

Jueves, 7.50. Salgo a trabajar y leo la siguiente frase escrita con corrector en el portón: "Viejo puto, dame Wi-Fi. Conchudo". El "mensaje" cerraba con un corazón.

Todavía no sé si el corazón es un emoticón de buena onda o si le quiso poner un corazón de "me gusta" a su frase. Pero me dio tanta risa que le saqué una foto a la escena. Claro está, lo de "viejo" me cuesta digerirlo todavía.

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Después pensé que una gran cantidad de pibes han entendido al menos tres cosas mal.

Número uno: creen que las cosas son gratis o de onda. O peor aún, que otros deben pagar por lo que ellos quieren, sin tener ellos que realizar esfuerzo ni sacrificio. Se lo tienen que dar, es un "derecho". Gran confusión.

Número dos: creen que las cosas simplemente hay que tomarlas o pedirlas de la forma más prepotente e insolente posible.

Número tres: creen que si no les dan gratis lo que quieren tienen el derecho a reclamar de las peores maneras.

Finalmente le puse clave al Wi-Fi.

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