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lunes 23 de mayo de 2016

Uno de los países mas caros debate si regalar dinero a sus ciudadanos

Discuten si deben o no dar 2.500 francos suizos (unos 2.250 euros) al mes a cada uno de sus ciudadanos... por no hacer nada.

Los suizos están discutiendo si deben o no dar 2.500 francos suizos (unos 2.250 euros) al mes a cada uno de sus ciudadanos... por no hacer nada. En una votación que tendrá lugar el próximo 5 de junio, el país decidirá si es pertinente crear una renta básica universal que sirva para reemplazar los variopintos subsidios públicos que en la actualidad concede.

Los promotores del referéndum no han especificado a qué cantidad podría ascender esta renta básica -eso correspondería al legislativo-, aunque sí han sugerido que debería ascender a los 2.500 francos citados en el caso de cada adulto, y a una cuarta parte (625 francos) en el caso de los niños.

Claro que ante esta sensacional propuesta conviene hacer dos matizaciones. La primera, que aunque en países como España un sueldo de 2.500 euros mensuales pueda parecer muy alto, Suiza es uno de los países con coste de vida más elevado: quien cobrase esta renta apenas llegaría a rozar la línea definida para trazar la pobreza (el 60% de la renta disponible mediana).

La segunda, aún más importante, es que este es uno de los muchos plebiscitos que se celebran cada año gracias al ultrademócratico derecho de petición helvético, que permite organizar referendos a nivel nacional con sólo disponer de un número relativamente bajo de firmas que lo apoyen. Eso no quiere decir, sin embargo, que la propuesta tenga un apoyo popular masivo.

La idea de implementar una renta básica universal ha sido defendida por un número creciente de economistas de todo el mundo, y de hecho Canadá, Países Bajos y Finlandia han comenzado a evaluar las repercusiones de su implantación.

"Un país rico conmo Suiza tiene la gran oportunidad de llevar a cabo este gran experimento", asegura el economista y ex ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, que advierte que no se trata sólo de un mecanismo igualitario, sino que será imprescindible conforme las economías desarrolladas vayan recurriendo a la robotización y la automatización de numerosos puestos de trabajo.

Menos pasión le pone a la idea el actual Gobierno de Suiza, que considera que este subsidio generalizado implicaría mayores impuestos, desanimaría a muchos a trabajar y provocaría una escasez de mano de obra. El país alpino está además sumido en una crisis de divisas, y la fortaleza relativa del franco está comenzando a afectar de forma seria a sus exportaciones.

Junto al Gobierno de la Confederación Helvética parecen estar, además, cerca del 60% de los votantes del país, que no deseean probar este novedoso mecanismo redistributivo. Así las cosas, no es probable que sea Suiza el gran experimento que anhela Varoufakis.

Fuente: eleconomista.es

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