afondo - Alfredo Cornejo Alfredo Cornejo
domingo 06 de marzo de 2016

Una Vendimia inolvidable en un año "complicado"

Poco para festejar. El momento invita más a la reflexión. La inflación es el gran problema. Cornejo llegó al Papa con "Todos"

Alfredo Cornejo está acostumbrado a tener un rol protagónico en los festejos vendimiales. Especialmente en el del Frank Romero Day.

A veces le tocó ejercer de villano pícaro y mordaz, cual un Guasón cuyano. Como en 2009, cuando, siendo intendente, fue acusado desde el Gobierno de haber organizado junto con la barra brava del Tomba la estentórea silbatina que recibió el gobernador Celso Jaque al ingresar al Teatro Griego.

Poco después fue uno de los muchachos de la película, cuando la candidata de Godoy Cruz, Gabriela Koltes, fue coronada Reina Nacional. Era 2011. La fiesta de despedida de Jaque. Parecía otra jugarreta irónica del destino.

Se trata de anécdotas que prologaron este momento en que Cornejo es, ahora sí, el gobernador, el dueño de casa, el anfitrión de una celebración que para él dejará recuerdos imborrables.


Poco para festejar este año

Hay cuestiones que se han ido volviendo repetitivas, endémicas, para los gobernadores mendocinos.
Por ejemplo, los reclamos gremiales y la machacona amenaza docente en el inicio del ciclo lectivo. El clima de las paritarias se filtra, así, inevitablemente, en el vendimial.

No será esto, entonces, ni los típicos planteos de los sectores productivos lo que quedará en la memoria del gobernador en su fiesta inaugural. Hacen a la rutina de la cosa.

Lo excepcional de esta vez radica en la situación de crisis aguda que padecen, enganchados en línea, la Nación, la Provincia y varios de los municipios.

Por eso mismo, atravesamos más un momento para la reflexión y para el abono de expectativas –moderadamente esperanzadoras– que para el festejo en sí.

Dicho estado de ánimo fue el que campeó en los dos encuentros institucionales, el de la COVIAR, primero, en el Hyatt, y luego, el de los bodegueros, en Los Toneles.

Los reclamos fueron parcos. Con fuerte acento en la inflación.

Es el mismo reclamo de los sectores populares.

Pasando en limpio: el desborde inflacionario, una de las principales herencias del ciclo kirchnerista, es el gran potro que deberá domar el gobierno de Macri en el mediano plazo para mantener el crédito en la base y en la cresta de la pirámide social.

Enrique Vaquié, el superministro del Gobierno provincial, lo expresó con meridiana claridad en Los Toneles: "Es difícil decir feliz Vendimia". El año "complicado" no invita a subir con demasiado énfasis las copas.

Con la bendición de Francisco (?)

Los rigores de la coyuntura no le van a ensombrecer el ánimo al gobernador, sin embargo.

Es un perro de pelea. Lo han curtido tantos años de ejercer la función pública en puestos muy disímiles. Y muy duros. Como el del Ministerio de Seguridad, en una Argentina que se desliza, como por un tobogán enjabonado, hacia la mexicanización.

Fue el temor expresado por el papa Francisco en febrero de 2015.

Lo inolvidable para Cornejo estará en otro lado.

En historias de excepción como la que viene de vivir, una semana atrás, justamente en el Vaticano.
Y no fue tanto por haber llegado hasta el Papa y darle la mano.

Para los argentinos no es una tarea difícil. Lo han hecho desde Vicky Xipolitakis con su túnica negra hasta el Cuervo Larroque con una remera de La Cámpora de regalo.

A todos sus connacionales Francisco les dedica una sonrisa amplia.

Menos a Mauricio Macri y a sus compañeros de delegación.

¿Cómo vivió el gobernador esa experiencia infrecuente, acompañando al presidente de la Nación?
Con extrañeza, sin duda.

Porque el encuentro, en privado, entre Francisco y Macri fue en los mejores términos. Muy cordial. El Papa incluso le concedió al Presidente una singular prerrogativa: que se presentara junto con Juliana Awada, una pareja no bendecida por el sacramento matrimonial.

También el cálido apretón de manos que recibió Cornejo de parte del Papa le pareció un gesto de amabilidad no afectada.

Por lo tanto, fue grande el estupor cuando trascendió después la foto de Francisco con semblante de pocos amigos junto a Macri.

El tema, acaso menor, terminó convertido en cuestión de Estado.

Cornejo lo consultó con algunos ministros de Macri. Entre ellos con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, mano derecha del Presidente.

La mayoría se quedó con una espina clavada. Royendo la incógnita.

Pero hay quienes, en Mendoza, que lo han conocido de cerca a Bergoglio y le dispensan un sincero afecto, que señalan un aspecto incontrovertible: "Francisco conoce a la perfección el juego mediático.

No es un ningún improvisado. Ni un ingenuo. Esa cara fue puesta adrede".

Cada cual elaborará a su antojo, en su fuero íntimo, este misterio papal.

Mientras, el gobernador le regaló al jefe de la Iglesia el vino Todos.

Es un vino para misa ideado por el Fondo Vitivinícola, el INTA y la Corporación Vitivinícola Argentina. Cuenta con el aval del Arzobispado.

Reafirma ese afortunado lema que reza: "El vino nos une".

Será el primer vino argentino que participará en la misa papal.

Un acierto conceptual de largo alcance.

Por cuestiones como esta, la Vendimia número 80, pese a la estrechez, las lluvias, los reclamos, puede resultar inolvidable para el gobernador de una Mendoza en espera.
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