afondo - París París
domingo 19 de junio de 2016

Un enorme ojo escruta un agujero negro supermasivo

Los astrónomos, en búsqueda de respuestas, construyeron el gigantesco grupo de telescopios Gravity en el desierto de Atacama y lo enfocaron hacia el centro de la vía láctea

Postulados por primera vez hace 230 años, los agujeros negros han sido intensamente buscados desde entonces, a menudo descritos y hasta representados en el cine. Todos hemos visto las imágenes, aunque en realidad todavía no estamos seguros de cómo son.

Nuestros telescopios nunca vieron uno y las mentes más brillantes de la ciencia siguen siendo incapaces de reconciliar las peculiares características de un agujero negro con algunas de las leyes fundamentales de la naturaleza.

A la búsqueda de respuestas, los astrónomos crearon el gigantesco telescopio Gravity en el Norte de Chile y lo enfocaron hacia un punto situado a 24.000 años luz, donde se piensa se encuentra un agujero negro super masivo en el centro de nuestra vía láctea.

El enorme ojo escruta minúsculas pero significativas desviaciones en los movimientos de gases y estrellas en torno a estos monstruosos agujeros."El objetivo de Gravity en última instancia es demostrar la existencia de un agujero negro en el centro de nuestra galaxia", explicó Guy Perrin, astrónomo francés que forma parte del proyecto.

No hallar ninguno, o detectar uno de tamaño diferente a lo esperado, podría incluso ser un acontecimiento aún más importante.

El objeto del estudio, denominado Sagitario A, posee una masa cuatro millones de veces más grande que nuestro Sol, concentrada en un espacio más pequeño que el que ocupa el Sistema Solar.
Para observarlo de cerca, los astrónomos combinaron el poder de los cuatro mayores telescopios europeos instalados en el Desierto de Atacama para crear el instrumento más poderoso jamás construido.

Las imágenes serán "unas 10 a 20 veces más nítidas que las que obteníamos antes", dijo el director del proyecto Frank Eisenhauer, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre. Con un diámetro combinado de 130 metros, el dispositivo permitirá a los astrónomos observar más detalles, más cerca del agujero negro.

"Queremos explorar la física de la gravedad en un entorno extremo", dijo Eisenhauer a la AFP en entrevista telefónica desde Atacama, donde el telescopio está terminando de instalarse antes de iniciar las observaciones a gran escala, probablemente el año próximo.

Los agujeros negros son regiones en el tejido del espacio-tiempo donde la masa colapsa en un área tan pequeña que nada resiste a su poder de atracción gravitacional.

El naturalista inglés del siglo XVIII John Michell conceptualizó los agujeros negros, describiéndolos en 1873 como oscuras estrellas tan masivas que ni siquiera la luz logra escapar de ellas.
El término con el que hoy se los conoce fue creado en 1967 por el físico de Princeton John Wheeler.
A pesar de ser millones desparramados por la Vía Láctea, los agujeros negros no pueden ser vistos, justamente porque absorben la luz, junto con todo el resto. Su presencia, que intrigó a las mentes humanas más inteligentes, se infiere por el comportamiento de otros objetos celestes que le rodean, incluyendo estrellas que giran a su alrededor como los planetas en torno al Sol.
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