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lunes 29 de agosto de 2016

Tres mitos de la relación de pareja

Columna de autoayuda de Bernardo Stamateas.

Por Bernardo Stamateas*
bernardoresponde@gmail.com
*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos, Más gente tóxica y Nudos mentales, entre otros.
@BerStamateas
www.bernardostamateas.com

¿Qué es un mito? Un mensaje que se transmite de generación en generación como si se tratase de una verdad absoluta. Es, en realidad, una manera de pensar, sentir y actuar, compartida por una familia. Por lo general, este conjunto de creencias es inconsciente y no se puede explicitar. Pero en las familias más sanas existe la posibilidad de hacerlas conscientes y modificarlas al nivel de "expectativas".

Estos son algunos de los mitos más comunes en una pareja:
Mito 1: estar apegado a la familia de origen es sinómino de unidad.
Según este mito, el grado de intimidad con los padres fortalecerá más o menos a la pareja. Al hombre se lo considera el proveedor y a la mujer la cuidadora del nido. Lo cierto es que los roles son un invento cultural. Estas son algunas de las enseñanzas erróneas con respecto a los roles: el varón gana dinero, decide, es fuerte y racional; mientras que la mujer nutre, es débil y sensible. Nada más alejado de la realidad. En una pareja donde los dos trabajan, ambos son responsables de las tareas y decisiones del hogar.

En este sentido, existen dos modelos de funcionamiento familiar. A saber:
Modelo centrípeto
Son las familias donde sus miembros viven "pegoteados" y realizan juntos la mayoría de sus actividades; desde compartir una comida hasta vacacionar. El problema de uno es "el problema de todos". Generalmente son familias que viven cerca (o incluso en la misma casa). Aquí es casi imposible diferenciarse y crecer individualmente.

Modelo centrífugo
Son las familias donde cada uno de sus miembros crece en su propio mundo. Aquí rara vez hablan y comparten alguna actividad. Algunos que provienen de modelos "pegoteados", cuando forman pareja, buscan independizarse de su familia de origen recurriendo a esta modalidad. Pero lograr la independencia económica y emocional no implica no amarse, no conversar, no verse. La verdadera independencia es interior, donde uno es capaz de gobernar su nueva familia.

Mito 2: el tiempo se encargará de sanar mi pareja.
Muchas personas se refugian en diversas actividades, en un intento por escapar de una realidad triste en su hogar. La razón es que no quieren enfrentarla y resolver los problemas con su pareja. Esta creencia dice que enterrar los problemas y mantenerlos en secreto hará que mágicamente desaparezcan. La realidad es que el tiempo no cambia las cosas y las dificultades solo se resuelven cuando son enfrentadas, mediante el diálogo y el consenso. En algunos casos, también se necesita ayuda profesional.
Los miembros de una pareja son compañeros. Ambos se unieron un día con el deseo de llevar adelante un proyecto en común; por lo que a los conflictos hay que admitirlos y superarlos de a dos.

Mito 3: la convivencia es la mejor forma de conocerse.
Este último mito dice que, cuando se conoce a alguien, lo ideal es irse a vivir juntos enseguida. ¿El objetivo? Probar cómo nos llevamos en todas las áreas. Dicha actitud es una manera de quemar etapas. Necesitamos disfrutar de cada etapa en una relación de pareja, y el comienzo es un buen momento para conocerse, desearse y esperarse, antes de asumir un compromiso a largo plazo.
Si deseamos crecer tanto como personas como en pareja, deshagámonos de los mitos erróneos que nos estancan.

Una pareja nunca debería venir a cubrir heridas que no han sido sanadas. Nuestra sociedad actual necesita más que nunca de parejas sanas donde ambos miembros se hagan cargo de sus vidas, con amor, respeto y límites adecuados.

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