afondo - Francisco Francisco
viernes 04 de marzo de 2016

Tras la visita de Mauricio Macri y Juliana el protocolo papal cambió

Antes, los presidentes divorciados y vueltos a casar, al ir al Vaticano con sus actuales esposas, eran recibidos por separado.

A pedido del papa Francisco y tras la visita del Presidente argentino con su actual esposa, el Vaticano cambió el rígido protocolo para las visitas oficiales de los jefes de Estado católicos que se han divorciado y vuelto a casar, los cuales podrán ser recibidos con la nueva esposa por el Pontífice.

Según la página italiana especializada en información religiosa Vatican Insider, el pedido fue hecho por el pontífice argentino a la Secretaría de Estado, encargada de protocolo, incómodo por tener que recibir por separado a las nuevas esposas de casi todos los mandatarios latinoamericanos, entre ellos el argentino Mauricio Macri y el colombiano Juan Manuel Santos.

Fue un gesto especial el de Francisco con su compatriota, el presidente Macri, a quien recibió el sábado pasado en el Vaticano junto con su tercera esposa, Juliana Awada.

Se trató de la primera vez que se rompieron las estrictas reglas del Vaticano para las visitas oficiales, lo que fue notado tanto en el Vaticano como en Argentina.

La oficina de prensa del Vaticano no negó ayer un cambio de las reglas, pero no quiso dar mayores detalles. Según Vatican Insider, a petición de Francisco la Secretaría de Estado modificó el protocolo para las visitas oficiales de los jefes de Estado católicos que se encuentran en "una situación matrimonial irregular" para la Iglesia.

En el pasado tales reglas impedían que el mandatario fuera recibido junto con la nueva esposa por el Papa, por lo que no aparecía como pareja en la foto oficial.

En general, la nueva esposa - aunque algunas llevaban numerosos años de matrimonio civil- tenía que esperar en otra habitación del Vaticano que el Papa la saludara por separado después de la audiencia al marido.

La decisión no implica un cambio de la ley canónica, que considera ilegítimos tales matrimonios, sino una aplicación de un principio que defiende Francisco: que los divorciados vueltos a casar sean "integrados en la vida" de la Iglesia aunque no puedan acceder a la comunión.

El papa Francisco deberá divulgar en las próximas semanas las conclusiones de los dos sínodos sobre los cambios en la familia moderna, celebrados en 2014 y 2015.
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