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lunes 25 de julio de 2016

¿Te considerás una persona autónoma?

Columna de Stamateas. Todos solemos escuchar dos voces: la voz externa y la voz interna.

Por Bernardo Stamateas*
bernardoresponde@gmail.com
*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos y Más gente tóxica, entre otros.
@BerStamateas
www.bernardostamateas.com

Todos solemos escuchar dos voces: la voz externa y la voz interna. Si alguien te llama "tonto" y esa voz de afuera coincide con tu diálogo interior (vos también te decís "tonto"), esa palabra te causará dolor. En cambio, si la voz externa no halla coincidencia con tu voz interna, no te afectará en absoluto.

Es imposible manejar las voces externas, pero sí podemos tomar el control de aquello que nos decimos a nosotros mismos. Es decir, de la voz interna.

Muchas personas les piden opinión a sus seres queridos y conocidos cuando no saben cómo proceder. Pero la opinión ajena no siempre resulta útil porque ésta se basa en la ignorancia. Lo ideal es buscar experiencia, no opinión, lo cual significa solicitar el consejo de alguien que sabe porque ha atravesado la misma situación exitosamente.

Quien no es capaz de establecer lazos afectivos sanos con los demás se apegará de manera nociva a las personas que lo rodean, llámese pareja, amigos, compañeros, jefe, etcétera. Tal actitud trae como consecuencia la pérdida de su autonomía.

¿Cómo reconocer que existe dependencia en una relación? Un síntoma muy claro de ello es la ansiedad que siente alguien al relacionarse con otros. Dicha ansiedad es generada de dos formas:

Por ausencia
La ansiedad por separación es una dependencia emocional que le hace creer a quien la experimenta que sin esa persona a su lado no logrará sobrevivir. Quien sufre este trastorno tiene un fuerte apego que lo conduce a estar permanentemente preocupado por perder el objeto de su apego. La persona apegada cree que no puede hacer nada sola, no confía en sí misma y se comporta como una criatura que consulta a sus padres por todo y necesita siempre permiso para actuar.
Por presencia
La persona que se angustia ante la presencia de otra, por ejemplo el jefe en el trabajo, por lo general se siente observada, exigida, controlada. Le ha entregado al otro un poder de castigo, que en realidad no tiene, y se ha puesto a sí misma en una posición de vulnerabilidad que tampoco es real. Esta actitud es también infantil. La ansiedad la conduce a veces a indagar: "¿Te pasa algo?"; "¿Estás enojado?"; "¿Te hice algo?". No se trata de verdadera preocupación afectiva, sino de ansiedad. El otro ocupa un lugar de controlador y su presencia asusta, razón por la cual la persona sólo siente alivio cuando está sola.

¿Cómo lograr la autonomía?
Para ser seres humanos autónomos necesitamos perder el miedo, pues esta emoción condiciona nuestra conducta. Debemos correr riesgos inteligentes, lo cual no implica ser osado. Mucha gente grande con deseos de trabajar o estudiar, no por necesidad sino por elección, no lo hace por temor a fracasar. Aquí, el foco está colocado en la pérdida, no en uno mismo y sus ganas de esforzarse y alcanzar el éxito.

Cuando dejamos el temor de lado y nos paramos sobre la responsabilidad es cuando somos capaces de descubrir lo que podemos hacer por nosotros mismos, independientemente de la mirada de los otros. Algunas cosas nos saldrán bien y otras no. Lo importante es haber tomado las riendas de nuestra vida para convertirnos en seres autónomos que reconocen su potencial y lo desarrollan al máximo.

Aspiremos siempre a lo mejor, tomando los recaudos necesarios por si las cosas no salen como lo planeamos. Esto nos brinda tranquilidad, en caso de que fallemos, y nos permite concentrarnos en hacer lo que nos propusimos hacer de la mejor manera posible.

¿Te considerás una persona autónoma?
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