afondo - PanamaPapers PanamaPapers
domingo 10 de abril de 2016

Rindan cuentas todos, el imperativo del momento

País judicializado II. Las causas crecen en intensidad y espectacularidad. Llegan a Macri y a Cristina. Crece también la mishiadura.

La semana pasada, esta misma columna se iniciaba así: "El país se judicializa a marcha forzada". Textualmente.

La coyuntura no ha hecho otra cosa que acelerarse.

Lo verdaderamente novedoso –e impactante– fue el terremoto mundial, causado por los Papeles de Panamá, que contribuyó a enturbiar aún más el ya revuelto panorama argentino.

A la cabeza de ese cimbronazo planetario con una longitud de onda similar a WikiLeaks figura Marina Walker, una periodista mendocina radicada en Washington que, de manera tangencial, le regaló a Mendoza una somera participación en esta historia.

Walker fue compañera de varios de los profesionales que trabajan hoy en los medios mendocinos, ya fuera como compañera de estudios en la carrera de Comunicación Social de la UNCuyo o haciendo sus primeros desarrollos profesionales.

Como vicedirectora del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (International Consortium of Investigative Journalists, ICIJ), Marina alcanzó el sueño de todo comunicador que se precie de tal.

La trascendencia que logró su equipo de tareas, conmoviendo los cimientos de varios jefes de Estado mundiales (el último de ellos, el británico James Cameron), es digna de las mejores películas de Hollywood.

Como Todos los hombres del presidente (1976), sobre el escándalo de Watergate. O la reciente ganadora del Oscar En primera plana (Spotlight), centrada en una unidad de investigación del Boston Globe que develó casos de abusos sexuales perpetrados por sacerdotes.

Por todo lo dicho, Marina Walker alza la cotización de la apichonada autoestima mendocina.

Es la mendocina de la semana. Y, ya, una de las mendocinas del año.

Rendir cuentas: una esperanza
La originalidad que introdujeron los Panama Papers es haber involucrado a Mauricio Macri, hasta ese momento más beneficiario que víctima de la candente actividad judicial en la Argentina.

El Presidente esgrime su absoluta inocencia en el caso de las firmas offshore, donde se halla por iniciativa de su padre, Franco Macri, y por el cual fue imputado.

Decidió ponerse en manos de la Justicia.

Lo que se traduce, probablemente, en el mayor acontecimiento para el devenir institucional del país, mucho más allá de cada uno de los casos particulares que hoy afectan a notorias figuras de la escena pública.

Lo inédito –y que estimula sobradas esperanzas a futuro– es la caída del velo de impunidad que, hasta hace poco, protegía a los mandamases del poder político, en ejercicio o en el cómodo retiro de sus haciendas privadas.

Rendir cuentas pareciera ser la premisa del momento.

Rendir cuentas, como obligación para todo funcionario, en todo momento que se lo requiera.

Rendir cuentas, como motivo central y permanente –no como fiebre pasajera–, para cada uno de los jueces somnolientos e influenciables que colonizan el Poder Judicial del país o las provincias.

Un alentador desfile
Hasta hace poco, el paisaje que muestra hoy la Argentina podría haber sido el fruto alucinado de una película de ciencia ficción.

Pero sucede. Es real.

Y es alentador verlos desfilar ante los órganos de control pertinentes al mismísimo presidente Macri, a la ex presidenta Cristina Fernández, a los otrora intocables funcionarios y/o empresarios Ricardo Jaime, Julio De Vido, Lázaro Báez o Cristóbal López, al valijero Leonardo Fariña, al ex presidente del Central Juan Carlos Fábrega.

Es alentador que puedan explicar y clarificar su situación el ex intendente Sergio Salgado o el ex gobernador Francisco Pérez, y que espere su turno el guaymallino Luis Lobos.

Varios de ellos se presentaron espontáneamente y sin condicionamientos.

Es lo que corresponde.

Lo que espera el grueso de la sociedad.

Por eso llama poderosamente la atención la campaña que siguen fogoneando notorios legisladores mendocinos, caratulada "Si la citan a Ella nos citan a todos".

Deberían promover la igualdad ante la ley. Para todos y todas.

La cuerda que asfixia
La tremenda velocidad y espectacularidad que han alcanzado los procesos judiciales no es suficiente, sin embargo, para insensibilizar a la gente respecto de la mishiadura que padece.

No da para "opio del pueblo".

Hay ahogo en buena parte de los hogares. Y, por suerte, también paciencia, comprensión. Por ahora.
Sobre esta base deben moverse con extrema cautela y sentido común los gobernantes.

Sobre todo aquellos que, como Alfredo Cornejo, tienen una soga al cuello tan gruesa como la que asfixia al ciudadano común.

Tiene razón el gobernador cuando dice que Mendoza está quebrada y que, por ejemplo, no puede terminar la Villa "Olímpica".

También tienen razón los representante gremiales cuando advierten de que el sueldo no alcanza.

Deben encontrar un término medio razonable. Porque el mendocino medio es el pato de la boda. El que termina pagando el jaleo mal administrado de la fauna estatal.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas