afondo afondo
viernes 18 de marzo de 2016

¿Qué tiene que ver el Hombre Araña con Jesús?

Todos los meses hay al menos un día comercial o un feriado que pierde su esencia y terminan siempre en lo mismo: consumo exagerado y caro.

El primer día del año es feriado. La tradición marca juntarse con la familia y arrancar con un asado. El 6 vienen los Reyes Magos con regalos que ellos no pagan.

Febrero tiene el discutidísimo San Valentín. No queda muy claro su significado. Algunos lo dedican a su pareja formal mientras que otros lo tienen netamente como un día para pasar con su amante. De cualquier modo chocolaterías, restaurantes, telos y regalerías no dan abasto.

Marzo, mes en el que se escribe esta nota, es más jodido. Tiene el Día de la Mujer que se va convirtiendo en un día comercial, tanto que ya es una fecha fortísima en las florerías. Pregúntele a cualquiera que esté en el rubro y le dirá que no miento. Después hay un feriado fuerte: el 24 (Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia) que este año cae en Jueves Santo y abre justamente la Semana Santa, una celebración católica, la religión de la mayoría de los argentinos.

¿Cuántos se tomarán el 24 como un día de reflexión y cuántos están planeando el tour de compras a Chile?

Por su parte la celebración religiosa se ha visto absolutamente invadida por los huevos y conejos de Pascua (que salen carísimos) las comidas de vigilia (que son carísimas) y el asado del domingo (que está carísimo).

Abril es más liviano. No tiene días comerciales. Pero sí el feriado del 2 de abril en el que se recuerda a los caídos en Malvinas. Este año está la oportunidad de no desvirtuarlo. Cae día sábado y no genera fines de semana largo.

Mayo arranca con el Día del Trabajador y cae domingo. El asado es prácticamente obligatorio. Después está el 25 de Mayo que invita al locro y las empanadas. Junio tiene el Día del Padre. Julio tiene las vacaciones de invierno (época para ir al cine y pagar barbaridades por películas industriales y un balde de pochoclo) y el Día del Amigo, cuando los bares y las churrasqueras revientan.

Agosto tiene el Día del Niño. Los chicos esperan todo el año esta fecha y un mes antes comienza el bombardeo publicitario que deriva en el pedido de juegos y juquetes que no solo son caros, sino difíciles de conseguir. Setiembre tiene el Día del Maestro para el cual hasta las madres suelen juntar plata para comprarle un regalo a la seño. Para este día los docentes deben apurarse a reservar restaurante o salón de fiestas si quieren festejar.

En octubre está el Día de la Madre. Algún regalo hay que hacerle. En casi toda familia hay una madre, una esposa, una abuela, una suegra, una tía que cumple con los requisitos para recibir su regalito. En este caso no es verdad que madre hay una sola.

En noviembre no existen fechas comerciales, pero es el mes de las fiestas de egresados de las escuelas secundarias y también de las primarias. En ambos casos hay que pensar en vestidos, zapatos, trajes, tarjetas para la cena tanto o más caras que cualquier casamiento o cumpleaños de 15. Para colmo se hacen durante cualquier día de la semana porque la demanda es mucha y a los salones de fiesta les conviene.

En diciembre hay que armar el arbolito con la mercadería que desde principios de noviembre ya está en las góndolas. Una previa de lo que será Navidad, época en que los regalos vuelven a ser obligatorios y no los paga Papá Noel. Luego viene enero y la rueda comercial inicia un nuevo ciclo.

En estos días los supermercados, kioscos, panaderías, confiterías, etcétera ofrecen huevos de pascua con las famosas sorpresas que van desde dinosaurios hasta personajes de superhéroes de Marvel, con precios que llegan a los $180. El año pasado se agotaron.

Paremos la pelota. Es uno el que debe darle sentido a cada feriado y celebración más allá del contexto comercial. No necesariamente cada fin de semana largo es para irse a algún lado. No es obligatorio comprar una Play 4 para regalarle a los chicos. No hay que preparar sí o sí determinada comida por determinada fecha ni regalar huevos de pascua gigantes con superhéroes.

A fin de cuentas ¿qué tiene que ver el Hombre Araña con la resurrección de Jesús? Es más, entre ellos creo que ni se conocen.

Fuente:

Más Leídas