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lunes 13 de junio de 2016

Para salvar los océanos hay que eliminar las bolsas

El ambientalista Stuart Coleman reclama una mayor participación de la sociedad para proteger los mares, océanos y playas de los efectos nocivos que provoca el plástico.

El activista Stuart Coleman, artífice de que Hawai fuera el primer estado de Estados Unidos en eliminar las bolsas plásticas de los supermercados, subraya la necesidad de una mayor implicación de la sociedad civil y del sector privado para así ayudar a la cura del Ambiente.

Coleman, coordinador de la Fundación Surfrider, organización sin fines de lucro dedicada a la protección y el disfrute de los océanos, olas y playas del mundo, afirmó que la campaña de reducir el uso de bolsas de plástico es efectiva porque inicia a nivel individual hasta extenderse a un ámbito nacional.

"Reducir las bolsas de plástico es un primer paso, es algo grandioso que se puede empezar con una sola persona, una familia, un grupo de amigos. Cada una de esas personas representa 360 bolsas de plástico menos al año en el ambiente", explicó el estadounidense.

El activista calificó al plástico como un invento moderno que está en todas partes, se consume en 15 minutos y después se desecha para quedar en el ambiente por décadas, de ahí la importancia de cambiar la mentalidad de las personas para que usen bolsas o botellas reutilizables.

El estadounidense lideró la iniciativa para que Hawai fuera el primer estado de Estados Unidos en prohibir completamente las bolsas en los supermercados.

La experiencia en Hawai fue exitosa y se han hecho algunas excepciones como el uso de bolsas para las verduras, para lavandería o bolsas para la basura.

Para el activista, esta iniciativa puede hacer la diferencia, ya que cambiar la forma de reciclar en diferentes países puede ser más complicado debido a que se necesitan políticas públicas y porque reducir el uso de bolsas de plástico empieza por la decisión de cada persona.

Según Coleman, la cantidad de contaminación debido a las bolsas de plástico afecta a los turistas, al Ambiente, la vida marina, a la economía, así como a la salud humana.

"El plástico no se degrada naturalmente, sino que se despedaza en partes y eso hace que los peces puedan ser capaces de comer pedazos de plástico, eso significa que cuando se pesca ese animal, tiene un montón de tóxicos y químicos que vamos a terminar consumiendo nosotros", puntualizó.

Las partículas de plástico a veces son tan pequeñas y ocupan áreas tan extensas que muchas especies de peces las confunden con plancton.


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