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lunes 10 de octubre de 2016

Ocho muertos en ocho días: los accidentes de tránsito fatales no aflojan

Más allá de que las estadísticas muestren alguna que otra mejoría interanual, según las tabulaciones y enfoques que se hagan, las muertes al volante siguen siendo un enorme problema para Mendoza.

En la última semana -de domingo a domingo- fallecieron ocho personas en accidentes viales: dos el domingo 2 de octubre, dos el lunes 3, dos el miércoles 5 y dos el último domingo. A razón de un muerto por día. Para colmo este lunes comenzó con un fuerte choque en la entrada a Ciudad, por suerte sin víctimas fatales. Desgracias evitables, todas.

Los expertos en el tema (policías, instructores, accidentólogos, choferes profesionales, peritos de aseguradoras, etcétera) remarcan desde hace décadas dos causas como las principales de accidentes: velocidad y alcohol. Hay otros motivos, pero éstos son los que más se repiten.

Hay muchas acciones que buscan aportar soluciones a este problema.

No está mal la última campaña en la vía pública en la que se trabaja con el concepto de la pérdida de un amigo, un familiar o cualquier ser querido. Sin golpes bajos, el mensaje invita a reflexionar sobre cómo un niño puede quedar sin padre, una madre se queda sin su hijo o un joven pierde un amigo por un accidente. Pero no alcanza.

Tampoco están demás los avisos que aconsejan no beber si después se va a conducir. Sin embargo, su efectividad es de cortísimo alcance. Sobre todo si las publicidades a favor del consumo de alcohol cuentan con más presupuesto y son más cool.

Tal vez sea hora de restringir las campañas comerciales a favor del consumo de bebidas alcohólicas porque, tal parece, con recordar que "hay que beber con moderación" no pintamos la pieza.

Que nadie se asuste, esto ya se hizo con los cigarrillos. Habrá notado el lector que hace décadas que Marlboro no auspicia a McClaren ni John Player Special a Lotus en la Fórmula 1 (disculpen la antigüedad), ni ningún otro evento deportivo.

La explicación es simple: un producto nocivo para la salud no se condice con el deporte y la vida sana.

Sin embargo, las cervezas y el vino siguen auspiciando los torneos más importantes del mundo del fútbol.

También está prohibida en Mendoza la realización de fiestas con la modalidad canilla libre. Pero cualquiera que haya ido al casamiento de cualquier pariente -y hasta las fiestas de egresados de niños de séptimo grado- sabrá que esto no se cumple.

Además habría que tomarse en serio la educación vial en las escuelas como materia ¿es una locura proponer que para obtener el primer carnet de conducir sea condición necesaria haber aprobado algún espacio curricular referido al tema en el nivel secundario?

¿Y la velocidad? ¿No es acaso de chiflados que un auto base, de fábrica, familiar, tenga la posibilidad de superar los 200 kilómetros por hora? ¡No hay en Argentina una sola ruta preparada para circular con esa rapidez!

Para colmo en Mendoza no hay cinemómetros (radares para controlar la velocidad ni multar a los infractores). La infraestructura y operativos para evitar que los alcoholizados conduzcan un auto también es insuficiente. No vamos a negar que existen acciones de la Policía Vial, pero no son suficientes.

Como si fuera poco, las multas de tránsito prescriben. No importa lo grave que haya sido la falta ¿para qué entonces este fuerte incremento en sus valores que llegan a $12.000 si después son muy pocos los que pagan?

Es hora de repensar el sistema vial y tomar medidas de fondo. Hay muchas vidas en juego.
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