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lunes 17 de octubre de 2016

Nuevos insecticidas de bajo impacto ambiental

Son no tóxicos y sirven para controlar insectos y aquellas plagas que atacan ciertas plantaciones.

Un estudio realizado por investigadores del Conicet Mendoza logró avanzar en el primer nanoinsecticida no tóxico del país para aplicar a las plagas que atacan a la agricultura.

Esta larga investigación es muy importante para controlar insectos como hormigas y gorgojos, y plagas que están en los granos.

También podría servir, según el informe, para moscas y mosquitos, aunque esto último se está estudiando.

Este trabajo se realizó hace dos años y ahora se intenta avanzar en comprender en detalle el fenómeno de adherencia de las partículas a superficies biológicas, estudiando la actividad electrostática del cuerpo de los insectos y su correlación con la capacidad de eliminar insectos plaga.

Mediciones sobre insectos
Las investigaciones sobre este fenómeno son desarrolladas actualmente por el ingeniero Javier Gitto en el recientemente creado laboratorio de Electrostática y de Materiales Dieléctricos de la Universidad Tecnológica Nacional.

Es la primera vez que se realizan en Argentina mediciones sobre la carga electrostática de insectos, siendo los resultados de estas investigaciones un fundamental aporte para develar el funcionamiento de los nanoinsecticidas, como también para el diseño de nuevos insecticidas más eficaces y de bajo impacto sobre la salud y el ambiente.

Para qué sirve
El nanoinsecticida se puede adaptar a diferentes aplicaciones, como por ejemplo en medicina, veterinaria, agricultura, horticultura y jardinería y/o para la industria, en el procesamiento de alimentos y para la conservación de recursos y productos forestales.

"A diferencia de los insecticidas convencionales, el llamado nanoinsecticida actúa a través de fenómenos físicos en lugar de los mecanismos bioquímicos-toxicológicos, típicos de los insecticidas convencionales (clorados, fosforados, carbamatos, entre otros)", explicó Teodoro Stadler, biólogo que encabezó el proyecto en el laboratorio de Toxicología Ambiental del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Imbecu) del Conicet.

Novedoso
El especialista explicó que la nanotecnología aplicada a la producción de alimentos es el principio de una nueva "agricultura de avanzada, o por lo menos un novedoso desafío para la agricultura, tal como sucedió oportunamente con los organismos genéticamente modificados".

Comentó que "actualmente, una gran variedad de productos con base nanotecnológica son utilizados en la vida cotidiana por millones de personas, tales como materiales más livianos y resistentes, catalizadores para la combustión, sistemas para la administración de medicamentos, cremas con filtros solares, agroquímicos, fertilizantes, productos electrónicos, vestimenta, pinturas, alimentos, cosméticos, medicamentos", entre otros.

Rapidez y eficacia
Recientemente, en respuesta a la creciente tendencia hacia la reducción del uso de pesticidas de síntesis orgánica y su remplazo por sustancias menos tóxicas y más selectivas,"la nanotecnología se ha puesto al servicio de las estrategias para el control de insectos que afectan a los productos agrícolas, a la salud del hombre y a la de los animales domésticos", señala Stadler, y agrega que, pese a esto, "el apremio de la industria por colocar productos con base nanotecnológica en el mercado ha superado la velocidad a la que se evalúa su potencial impacto, de modo que el uso de la ingeniería de nanomateriales sigue avanzando por delante de los sistemas regulatorios".

Pesticidas comunes afectan a la salud
La producción mundial de alimentos experimentó un aumento exponencial en los últimos 60 años, incluso más que la tasa de crecimiento poblacional.

Esta conquista, que actualmente permite alimentar a una población global de 7,2 mil millones, ha sido posible gracias al control de las plagas y enfermedades, a través del uso intensivo de los pesticidas convencionales o de síntesis orgánica.

Sin embargo, este enorme progreso no está libre de efectos colaterales, ya que los pesticidas convencionales tienen un fuerte impacto negativo sobre la salud humana, la biodiversidad y los ecosistemas.

Intoxicaciones graves
Actualmente, los pesticidas de síntesis orgánica son responsables de casi 3 millones de casos anuales de intoxicación aguda y/o crónica a nivel mundial y se correlacionan con fenómenos de mutagénesis, así como con diferentes tipos de cáncer, leucemia, linfomas, mielomas y otros.

Sobre la base de estos antecedentes, y habiendo reconocido la peligrosidad de los pesticidas convencionales, la ciencia y la industria se han abocado a la búsqueda de productos más seguros para el hombre y el ambiente, centrado su atención en el desarrollo de pesticidas a base de sustancias naturales, como extractos vegetales y polvos inorgánicos.

3 millones de casos de intoxicación aguda o crónica se contabilizan a nivel mundial debido a la ingesta de pesticidas de síntesis orgánica.

-Nanotecnología. Es una ciencia de rápido desarrollo enfocada en lo ultrapequeño (de 1 a 100 nanómetros), una escala en la cual los materiales exhiben nuevas características, como reactividad, área específica, carga eléctrica, ampliando así el espectro de aplicaciones para la fabricación de diferentes productos.
-Una alternativa. Los insecticidas a base de polvos finamente particulados son una novedosa opción para el control de insectos.

"Actualmente, una gran variedad de productos con base nanotecnológica es utilizada en la vida cotidiana por millones de personas" (Teodoro Stadler, biólogo del Imbecu del Conicet).
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