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viernes 25 de marzo de 2016

Los caramelos de vuelto no son plata dulce

Moneda de curso ilegal. En eso se han transformado los chupetines, manzanas, polluelos y todo tipo de productos que te dan "de vuelto".

Nos están tomando el pelo. Nos están jodiendo. Nos están robando. Si nos redondean el precio hacia
arriba, a favor del comerciante en lugar del consumidor cuando no hay posibilidad de dar el vuelto exacto, nos están estafando.

Lo dice la ley de redondeo: las diferencias que resulten de un vuelto ante la imposibilidad de dar la suma exacta debe ser siempre a favor del consumidor.

Es más, la misma ley exige un cartel a la vista del cliente en el cual se le recuerde y reconozca este derecho. No son muchos los que ponen esta información. Y los que sí, lo hacen debajo del frasco con caramelos que después usan de vuelto. Cínicos.

Seamos justos. Los supermercados han convertido en "moneda de curso ilegal" los palitos de la selva, pero no son los únicos. Los kioscos también lo hacen, aunque con un espectro de golosinas más amplio.
Las pollerías solucionan sus problemas de cambio con polluelo amarillo. Las farmacias utilizan aspirinas y
otros remedios de venta libre. Las librerías siempre tienen una goma. Las panaderías te encajan una tortita o dos. Las verdulerías te dan una manzana más. Y así de seguido.

En otros países no pasa. Chile, por ejemplo, no tiene este problema. Tiene las monedas y billetes necesarios para que cualquier ciudadano pueda comprar y vender cotidianamente en cualquier tipo de comercio.

Otros lugares más desarrollados están prescindiendo cada vez más del dinero contante y sonante. La
única forma de pago es la tarjeta de débito o crédito o a través de aplicaciones en sus teléfonos celulares.

Suecia prácticamente ha dejado de lado el dinero en efectivo y ha digitalizado sus formas de pago. Hasta la limosna en la iglesia se paga con el celular.

Los que critican este sistema dicen que propicia las ciberestafas (claro, porque que te den el vuelto en chicles o lo resuelvan a favor del comerciante no lo es) y que puede ser vulnerable e inseguro ante el ataque de hackers (como si llevar dinero en el bolsillo fuera lo más aconsejable para evitar robos de verdad, de esos que te ponen un arma en la cabeza).

La digitalización para el cobro de una venta soluciona el problema del vuelto pero tiene dos contras para los comerciantes.

La primera es que cobrar con posnets (de los que hay muchos por lo menos en las zonas urbanas) implica pagarles un porcentaje a las tarjetas de crédito y débito que los comerciantes consideran alto y con una acreditación del dinero que supera los 20 días. Por eso surge otra estafa más que es la de aumentar el precio exhibido o de lista si el cliente quiere pagar con tarjeta. Es decir, le trasladan el costo al consumidor.

La segunda contra es que el pago electrónico no permite evadir. Alguien dirá: "No hablemos de evasión, en las noticias señalan a un tipo que evadió 8.000 millones de dólares y también muestran cómo en una financiera contaban dólares y euros que no se sabe de dónde venían ni a dónde fueron".

Ok, es verdad. Sin embargo, esto no quita que esté mal que en la mayoría de los locales gastronómicos no tengan posnet, que en muchos comercios de otros ramos pongan un cartelito de "posnet en reparación" día por medio o que te den el vuelto con chupetines y tengás que bancártela para no hacer un planteo incómodo o violento por dos mangos.
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