afondo afondo
miércoles 08 de junio de 2016

Las novelas gay de Alberto Fuguet

El escritor y cineasta habla sobre Sudor y No ficción, dos obras de temática homosexual escritas desde una perspectiva masculina.

Sudor y No ficción, las novelas que el escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet lanzó este año, forman un díptico sobre el mundo de los varones que desarma estereotipos sobre lo gay y lo masculino, en un escenario atravesado por las miserias y vanidades del mundo editorial.

A través de dos derroteros que parecen en las antípodas –intimista y platónico en el caso de No ficción; festivo y casi porno en Sudor–, Fuguet contrapone virilidad y machismo: "Quería escribir dos novelas gay que fueran masculinas", dice sobre las flamantes ediciones distribuidas por Random House ($369 es el precio de Sudor, y $229 sale No ficción).

Fuguet sostiene que "son novelas hermanas", pero Sudor se gestó hace décadas, durante una Feria del Libro en su Santiago natal, cuando vio a Carlos Fuentes padre firmando con Carlos Fuentes hijo un libro de poesía y fotografía que habían hecho juntos: el joven que moriría un año más tarde se desdibujaba bajo el ala del escritor emblema de México.

Esa imagen inspiró Sudor: más de 600 páginas pregnadas de las legendarias giras de Fuentes, que narran como tragicomedia la relación entre un editor cínico y homosexual aficionado al Grindr (red social gay) que debe hacer de chaperón del hijo díscolo y gay de un escritor del momento los días que dura la feria literaria.

Y No ficción, la nouvelle que recrea la íntima charla entre Alex, un escritor exitoso, y Renzo, un joven que reseña filmes clase B, "emergió como un bloque" de la escritura de Sudor y dejó el sexo explícito para poner en primer plano el vínculo ambiguo de esos dos varones en un registro romántico a lo Jane Austen.

Nacido en 1964 en Santiago de Chile, Fuguet debutó en los '90 con Sobredosis, cuentos de adolescentes en crisis que reflejaron el autoritarismo de Agusto Pinochet; Mala onda, Tinta roja y Mc Ondo, una antología de autores influenciados por el rock y la TV que publicaron un manifiesto contra el realismo mágico y en su momento causó cierta polémica.

Missing, Aeropuertos, Cinépata y Tránsitos. Una cartografía literaria, son algunos de los títulos de este autor que dirigió, entre otros filmes, Locaciones. Buscando a Rusty James.

–¿Cómo se relacionan estas nuevas novelas?
–En este mundo de chicos, No ficción es mucha intimidad y poca carne; y Sudor mucha concreción, casi lo contrario; creo que al final Sudor es sobre la felicidad –si bien debajo tiene un poco de soledad, pena y búsqueda, personajes perdidos–, es lo más parecido que he hecho a trabajar con algo como buena vibra. Y No ficción es una composición en tono bajo, romántico; no sé si triste pero súper í­ntimo, casi como escuchar una confesión, mientras que Sudor es discoteca, gente, sexo explí­cito.

–¿Por qué los títulos?
–Como reacción a la moda de la autoficción, ese intento de que el escritor use su nombre real para contar una historia que en mi impresión es falsa. Las dos novelas son de "making of": en Sudor el backstage de las giras editoriales; y en No ficción el libro que escribe Alex, que no conoceremos y a lo mejor debiera ser sobre ellos dos o debiera llamarse "Departamento". Era también jugar conmigo, decir: "lean esto como si fuera todo verdad". Hay bastante de cierto en esto pero también bastante mentira: yo tuve un lazo parecido al de Alex y Renzo, muy difí­cil de explicar, pero, ¿qué es verdad y qué es ficticio? Todo, porque esa conversación nunca existió, pero sí la experiencia de donde nace.

–Tu obra refleja un gran interés por el mundo masculino, pero nunca abordaste tan explícitamente la homosexualidad...
–Porque no habí­a encontrado la historia, habí­a escrito desde lo masculino pero no necesariamente implica la cosa homosexual. Me gusta escribir sobre distintos tipos de masculinidad –tipos hétero, diferentes, nunca me ha interesado el varón poderoso, el militar, el machista–, y traté de tomar a esas figuras masculinas un poco como las mujeres se han tomado a ellas ­mismas: con piedad, riéndome de ellos pero también abrazándolos, con la intención de quebrar los estereotipos. Pareciera que la gente olvida que los gays son varones y entonces es muy difí­­cil hablar de homosexualidad de una manera masculina, sin "camp", sin Mirtha Legrand, el estereotipo de la loca ni la cosa afeminada. Quería escribir dos novelas gay que fueran masculinas y sin embargo hablaran sobre las emociones.

Influencias a la hora de escribir
En su búsqueda por escribir sobre la homosexualidad desde un lado masculino, Alberto Fuguet estuvo influenciado por obras literarias y cinematográficas.

¿Cuáles?: "(Mario) Vargas Llosa me divierte mucho y cubrió todo el tema de amistad y lazos entre hombres, sus primeros libros, como La ciudad y los perros, son novelas de chicos. El filme La ley de la calle trata de varones juntos, no como algo sexual, sino desde las emociones, y como son torpes y no se atreven a hacer lo que las chicas quieren –pintarse, abrazarse, llorar y dormir juntos–, producen mayor tensión y más material literario. Y Manuel Puig me enganchó porque era un posible héroe, para copiarlo. Cuando lo leí de chico me di cuenta de que era un artista que no tenía patria pero sin embargo era capaz de entender algo muy argentino: que la cultura del exterior puedes hacerla tuya.
Fuente: Télam

Dejanos tu comentario

Más Leídas